Subir tasas de interés: La medicina contra la fuga de depósitos

Dolores Ugarte

En la actualidad, las dos variables que rigen la economía argentina son los rumores y la incertidumbre. Éstas condicionan el accionar de las dos partes implicadas en el sistema bancario: los que piden y los que prestan. Los bancos, sumidos en inquietudes, optaron por la prevención y, frente a una posible fuga de depósitos, aumentaron las tasas de interés de los plazos fijos. Pero, no de cualquiera, sino de aquellos que vayan más allá de octubre.

Según los datos publicados por el Banco Central de la República Argentina, por un depósito a 30 días, que vence justo antes de las elecciones legislativas, en el sistema financiero se paga hoy una tasa del orden del 15,5% anual, en cambio, por una colocación a 60 días ofrecen hasta 17,80%, 2,3 puntos porcentuales más.

Diego Martínez Burzaco, economista jefe de InversorGlobal, explica que, básicamente esta medida se llevó a cabo porque las entidades bancarias desean retener liquidez en un momento donde hay mucha incertidumbre. “La inflación sigue elevada y los rendimientos de los plazos fijos no la compensan, por lo que muchos depositantes optan por sacar el plazo fijo e invertir el dinero en otros activos de mayor rendimiento”, cuenta.

La brecha entre las tasas -30 y 60 días- se ahondó recientemente ya que hace seis meses, la diferencia entre ambas era de menos de un punto porcentual, lo que significa que en la actualidad las entidades financieras prefieren pagar más por plazos fijos de mayor plazo.

Sin embargo, el economista Martínez Burzaco desalienta este tipo de inversiones: “El depósito a plazo fijo no es conveniente, porque sube el dólar y sube la inflación y la tasa de interés que ofrece éste no compensa ninguno de los dos efectos. La suba del dólar -reflexiona- tiene mucho que ver con la salida de depósitos del sistema. Si mes tras mes, el dólar le gana a lo que ofrece un plazo fijo, entonces no es negocio quedarse con la plata en el banco”.

Según datos del Banco Central, mientras los depósitos -que son el combustible que tienen los bancos para fondear sus créditos- crecieron al 30 de agosto pasado 28% con respecto a igual mes del año anterior, los préstamos avanzaron 37%. En esta dirección, se puede deducir que, en realidad lo que están tratando de hacer las entidades bancarias con la suba de las tasas de interés, no es captar más fondos, sino retener los existentes y evitar una salida de dinero.

Las expectativas de una devaluación del peso, alimentadas por la aceleración de la cotización del billete oficial y por la brecha que aún existe con el dólar blue -ya que septiembre inició con un dólar informal a 9,30 pesos tras ganar 10,5% en agosto y paralelamente, aunque lento, el dólar oficial también avanza, y se ubica en los 5,68 pesos en la primer quincena del mes- hacen que el sistema suba sus tasas para tentar a los ahorristas a mantenerse en pesos.

Frente a este futuro incierto el economista Martínez Burzaco recomienda, ante todo, prudencia. “Hay rumores e incertidumbre. Lo mejor es actuar con cautela y tratar de refugiarse en activos que ofrezcan resguardo”, concluye.

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