Cuentas claras: ¿conservan la amistad?

Las recientes publicidades sobre préstamos personales del banco Santander Río, ponen sobre el tapete un tema que es recurrente en todos los círculos de la sociedad: ¿conviene prestarle plata a un amigo (o familiar)?. Es evidente que uno siempre querrá ayudar al que tiene al lado, y más cuando existe un lazo afectivo. Sin embargo, esta maniobra se puede volver contraproducente si no es pactada con responsabilidad y compromiso de ambos lados.

No sólo que pueden darse esas humoradas o echadas en cara “inocentes” que plantea la serie de publicidades, sino que a veces el tema puede volverse mucho más complicado, hasta llegar a ocasionar peleas entre hermanos, primos o amigos. El préstamo entre seres queridos es un tema complicado. Por eso, InversorGlobal ha enumerado una serie de consejos a tener en cuenta.

A continuación, una guía práctica sobre qué hacer y cómo sobrevivir cuando un pariente pide prestado:

Clasifique a sus parientes

No es lo mismo prestarle a un hermano que a un primo segundo que casi nunca ve. Las posibilidades de que el primo segundo le pague son más remotas.

Observe cómo se maneja ese pariente con su dinero

Si el individuo siempre fue irresponsable con su dinero, es probable que lo siga siendo con el suyo.

Si pide una cantidad grande, negocie

Haga las cuentas y vea realmente cuánto puede dar. Si su familiar pide 5.000 pesos y usted solo puede ayudar con 1.500, ofrézcalo con cariño. A veces uno puede ayudar pero no sacar a la persona totalmente del aprieto.

Remarque que el dinero que está prestando es dinero que no tendrá su familia

Suena feo, pero es importante que el pariente esté consciente de que ese dinero le costó trabajo a usted que también tiene familia y compromisos. Hágalo de manera sutil y cariñosa, no se trata de ofender ni hacer sentir mal a nadie.

Preste con responsabilidad

Si le da dinero a un pariente acepte los posibles riesgos que esto significa. Hay personas que constantemente le prestan a un familiar que nunca paga y constantemente se quejan de eso. Si ya tiene la experiencia de que no le pagan ¿para qué sigue haciéndolo? 

No tenga miedo de cobrar

En general a la mayoría de las personas les cuesta cobrar. Es difícil, está mal visto, da “cosa”, se  hace un nudo en el estómago… Pero la verdad es que si prestó y le prometieron pago, lo justo es que se le cumpla. El dinero no nace en las macetas y, la verdad, vergüenza le debería dar al pariente que no devuelve.

Considérelo un regalo

Si ve que su familiar quiere pagarle pero de verdad no puede y a usted no le hace tanta falta, dígale que no le pague “como regalo de cumpleaños o navidad”.

De por perdido ese dinero

No cuente con él en un futuro inmediato. Si su pariente es responsable le pagará, pero posiblemente tarde mucho. Si su pariente es irresponsable quizá nunca pague. De cualquier manera, preste una cantidad que no ponga en riesgo sus gastos, y olvídese del tema. Si regresa, es suyo, si no, no lo vuelva a hacer y se acabaron los problemas.

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