Talón de Aquiles: 5 puntos donde los inversores fallan

La inversión puede ser una herramienta maravillosa, que ayude al crecimiento de su riqueza y al disfrute de una jubilación cómoda. Pero también puede freír sus preciados ahorros si no se maneja con cuidado. El sector financiero está en ocasiones en manos de charlatanes y vendedores, pero muy a menudo somos nosotros mismos los que ponemos en peligro nuestras carteras con imprudentes ideas.

InversorGlobal le trae una lista de aquellas ideas que suelen invadir las mentes y pueden llegar a perjudicar nuestro patrimonio:

Dejar de intentar predecir la dirección de los mercados

El secreto de una inversión exitosa reside en definir correctamente desde el inicio los objetivos, el perfil de riesgo, los plazos, y una estrategia y distribución de cartera adecuados. Es preciso desconfiar de las emociones y no permitir que ni el pánico ni la avaricia desvíen el plan de inversión.

Persistir en el error

Las pérdidas y las ganancias deben evaluarse con una óptica amplia, preguntándose, por ejemplo: ¿Estoy teniendo pérdidas en una parte de la inversión a largo plazo de la que ya preveía una volatilidad alta? Entonces, si encaja en su plan, puede mantener esta inversión. Si no es así, debe revisar la cartera. En las inversiones, el pasado no importa, sólo el futuro. El precio de compra es irrelevante a la hora de tomar posteriores decisiones de inversión.

Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras

Los inversores persisten en fijarse si algún determinado fondo o valor ha subido un 20% en un año. Pero, ¿qué pasó el año anterior? ¿y los cinco años anteriores? En el caso de los fondos y las acciones, se debe evaluar el volumen gestionado por el fondo, la trayectoria y coherencia de los resultados, su ranking, perspectivas de su sector, información del equipo gestor.

Buena empresa = buena inversión

Es un error común pensar esto. El funcionamiento de la bolsa está sometido a muchas variables. Puede ser que, en el momento de comprar, la empresa esté sobrevalorada y se produzca un ajuste. Pueden producirse accidentes, pueden surgir competidores inesperados. Es apropiado mantener presente que la diversificación es la mejor fórmula para mitigar riesgos.

“Comprar cuando sube” y “vender cuando cae”

De hecho, se ha comprobado cómo los inversores tienden a invertir de forma agresiva en renta variable cuando la Bolsa lleva tiempo subiendo, y pasándose de forma masiva a la renta fija cuando la bolsa baja. El resultado es haber comprado cara la renta variable, venderla barata, e invertir en renta fija cuando menos rentabilidad ofrece.

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