Mi e-mail a Nancy Pelosi

estados-unidos-no-ha-recuperado-crisis-bill-bonnerComo era de esperar, Ben Bernanke no va a retirar los estímulos monetarios en sus últimos meses de mandato. En su lugar, ¡laissez les bons temps rouler!

Esta semana la Bolsa subió, pero aún más lo ha hecho el oro: más de un 4% el miércoles. Parece que Obama está siguiendo nuestro consejo…

Los periódicos han estado plagados de noticias retrospectivas sobre la quiebra de Lehman Brothers y lo que eso significó. Nosotros tenemos una opinión. Cinco años después de que la crisis financiera ocupara portadas, es increíble ver cuántas historias de fantasía, engaños y falsas presunciones se han construido en torno al acontecimiento.

De acuerdo a Nancy Pelosi, por aquel entonces presidenta del Congreso de los Estados Unidos, ella llamó a Henry Paulson -Secretario del Tesoro de Estados Unidos en 2008- a las 3 de la tarde del 18 de septiembre de 2008. Le pidió que fuera al Congreso al día siguiente y explicara qué estaba pasando.

El titular de su artículo en el diario USA Today nos dice que aquel día fue “El día en el que oí que nuestra economía podía colapsar”.

No está claro si se refiere a que aprendió que una economía puede colapsar, o si aprendió que la economía de Estados Unidos pudo haber colapsado en ese momento. No importa. En cualquier caso es algo ridículo. Las economías no colapsan. Simplemente hacen lo que quieren hacer cuando quieren hacerlo.

Los jefes de la Fed fracasan en mejorarlas, los políticos no pueden entenderlas y nadie consigue apreciarlas.

Hacia las 5 de la tarde había logrado reunir a todos los incompetentes de Washington, incluidos Paulson y Bernanke. Paulson explicó lo que había visto, como lo haría un ciego. Entonces, ella se dirigió al hombre que había permitido que la mayor burbuja financiera de la historia tuviera lugar y le pidió su opinión. Naturalmente, Bernanke  malinterpretó los acontecimientos que tenían lugar delante de sus narices; confundió el pinchazo de una burbuja con la desaparición de la economía.

“Si no actuamos inmediatamente, no tendremos una economía el lunes”, fueron las célebres palabras de Bernanke.

¿En qué estaba pensando? Por muy estúpido que parezca pensar que una economía de US$ 16 billones pudiera “colapsar”, era una locura pensar que se pudiera evaporar.

Sin embargo, estos prestidigitadores e hipnotizadores trabajaron mano a mano, con sus defectos mentales, para evitar un resultado que no podía darse y transformar la resolución natural al problema en una debacle grotesca y manipulada.

Para septiembre de 2008, la economía mundial ya había tenido suficiente de la burbuja de crédito creada por la Fed. Las compañías se habían emborrachado de crédito: sus piernas cedieron, su vista se nubló y muchas quebraron. Una gran corrección había comenzado, que debió haberse dejado por más tiempo para limpiar el sistema de las deudas tóxicas y sustituirlas por crédito de calidad. Se debería haber dejado a la economía hacer su trabajo.

En lugar de eso, el Gobierno irrumpió con un cheque de US$ 700.000 millones que repartió entre sus amigos y contribuyentes a las campañas políticas. Las tasas de interés se redujeron a cero, y hasta US$ 23 billones de crédito recibieron la garantía de los contribuyentes estadounidenses.

La sucesión de errores y corruptelas fue aplaudida por la prensa y por sus perpetradores con bonus gigantescos y palmaditas en la espalda. Incluso hoy, cinco años después, Bernanke, Paulson y Pelosi lo recuerdan como una gran victoria, en la que valientemente salvaron la economía de Estados Unidos y del mundo entero.

Pero, un momento. Algo no funcionó en el camino hacia la recuperación. Esta semana le enviamos este e-mail a la señora Pelosi:

      Querida señora Pelosi:

      Le escribimos desde Baltimore, su ciudad natal.

      El clima está fabuloso, muchas gracias. Pero tengo una pregunta, que tiene que ver con su artículo de esta semana en el USA Today. En él se da una palmadita en la espalda tan fuerte que temo que se haya podido dislocar un hombro. Espero que se encuentre bien.

      Pero, ya que sus esfuerzos por rescatar a la economía de Estados Unidos en 2008 tuvieron tanto éxito, pensé que podría contestarle con la portada del Financial Times del miércoles:

      “La familia estadounidense media gana menos en términos reales que en 1989 después de que los ingresos familiares cayeran por quinto año consecutivo”.

      Ésta es mi pregunta: ¿qué clase de recuperación es ésta, en la que los ingresos medios de las familias caen cada año? ¿Qué clase de recuperación deja los ingresos de los hogares por debajo del nivel de hace 24 años? ¿Cómo espera crecer una economía basada en el consumo cuando sus consumidores tienen un menor poder adquisitivo?

      Sé que está ocupada. Así que le propongo una respuesta: ¿es posible que la economía en 2008 no estuviera en peligro o a punto de desaparecer? ¿No es posible que simplemente estuviera corrigiendo los excesos de la gigantesca montaña de deuda, acumulada durante los últimos 50 años? Y, ¿no es posible que, al detener la corrección, también hayan detenido el proceso de curación de la economía, dejando a los estadounidenses con una economía desbordada por la deuda excesiva, crecimiento débil, trabajos escasos y poca prosperidad real?

      Espero que piense sobre esto, y que la próxima vez que se acerque a Baltimore me avise; estaré encantado de cenar con usted en uno de esos restaurantes tradicionales.

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos. Sus columnas hacen parte de la Revista InversorGlobal. Para saber más, haga click aquí.

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