El dólar blue se queda sin competencia

Dolores Ugarte

Este jueves los inversores despiden  al Bonar 2013, cuya propagación estuvo emparentada con el surgimiento del cepo cambiario hace dos años atrás, y el cual aumentó exponencialmente su popularidad luego de la prohibición del “dólar bolsa” hace dos meses.

El vencimiento del Bonar VII significa no sólo que los interesados en conseguir “verdes” se quedan sin una alternativa legal para aprovisionarse de dólares este año, sino que también, se agudizará la sangría de reservas del Banco Central de la República Argentina.

Según publicó el sitio Ámbito.com:  el dólar cueva cotizó a fines de la semana pasada a 9,22 pesos vendedor, mientras que este título cerró 9,2025 pesos en la Bolsa porteña. El viernes fue el último día en que se pudo negociar a 72 horas, la modalidad más frecuente y sencilla, ya que le da tiempo al cliente para girar los fondos de la compra. Luego, con el cierre del martes cayó ya la operatoria a 48 horas.

El pago que se les acreditará a los tenedores de este bono complica aún más al Gobierno ya que el monto total supera los 2.000 millones de dólares. No es una cifra menor considerando que las reservas del Central están en su piso más bajo en seis años. Ayer cayeron 31 millones de dólares dejando un saldo de 36.619 millones, una disminución de 6.671 millones en lo que va del año.

Según Diego Martínez Burzaco, economista jefe de InversorGlobal, esto representa la continuidad de la política oficial de descapitalizar el BCRA a costa de elevados costos en el futuro y de incertidumbre sobre la situación cambiaria. “Hoy ningún país del mundo paga bonos con sus reservas, sino que renueva sus vencimientos en los mercados a tasas de interés increíblemente bajas”, sostiene.

Dado que es un bono que se negocia en pesos, el tipo de cambio implícito que se obtiene a través del mercado local es del orden de los 9 pesos por dólar. Es decir, cercano al valor del blue. Esta paridad no es casual. Su cotización evolucionó prácticamente al mismo ritmo del billete paralelo. Es decir, subió alrededor del 37%.

En esta dirección, Martínez Burzaco, explica que -igualmente- el Bonar y el dólar blue son dos cosas independientes: “El que cobra el bono Bonar VII no creo que vuelque los dólares al mercado, se los queda para atesoramiento. El valor del blue, sin embargo, irá moviéndose al alza en la medida que no se revierta la pérdida de reservas”.

Para el economista, la compra del Bonar VII fue conveniente para quien en su momento tenía pesos y no podía comprar dólares, se trató de una forma de atesorar dólares de manera legal.

Ahora, los inversores se focalizan en el próximo título en dólares que recién vencerá dentro de dos años: el Bonar 2015. De todas formas, Martínez Burzaco se muestra cauteloso: “Lo veo como un activo riesgoso, pero es la única vía legal para atesorar dólares de acá a dos años. Al ahorrista se le pagará la totalidad del capital en dólares en octubre de 2015. Hay que asumir el riesgo Gobierno, desde ya, pero es el próximo bono a vencer”, concluye.

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