Entonces… ¿Dependemos o no de Brasil?

argentina-su-dependencia-economica-brasilHace una semana la presidente, Cristina de Kirchner, se dispuso a “derribar mitos” con una metralla de tweets. A través de su herramienta de comunicación predilecta, la mandataria le apuntó a la economía, incluyendo muchos de los temas que están en boga. Comparaciones con Australia y Canadá y otras ideas fueron plasmadas en la red social.

Sin embargo, el que me pareció más interesante es el que pone en entredicho la dependencia comercial con Brasil. Se lo comparto a continuación.

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Es cierto, en el número global le vendemos a Brasil el 20% del total de nuestras exportaciones. A primera vista, Australia presenta mayor dependencia de China y no hablar Canadá de Estados Unidos. Sin embargo, hoy los números que vienen de la soja cambian un poco el escenario. Si nos enfocamos en los productos industriales, en aquellos “Made in Argentina”, de los US$ 15.600 millones que exportamos en los primeros siete meses del año, la mitad tuvo como destino el país vecino. 

En una interesante nota del sitio especializado iProfesional, se detallan 6 puntos por los cuales la relación con Brasil –nuestro principal socio comercial- es uno de nuestros drivers económicos más importantes:

      – Adquiere el 80% de los vehículos exportados por la Argentina, rama de actividad que a su vez explica más de la mitad del crecimiento de toda la producción fabril nacional. 

      – Capta casi el 70% de las exportaciones de caucho derivados.

      – “Aspira” cerca del 60% de los envíos al exterior que realiza la industria del plástico

      – Compra la mitad de las ventas al mundo efectuadas por el sector textil. 

      – Concentra el 40% de los envíos de productos eléctricos y de calzados, sólo por nombrar algunos sectores.

      – Un 60% de los autos provienen de Brasil, así como también un 30% de los insumos y materias primas arriban desde el vecino país.


UN TANGO ENTRE EL REAL Y EL PESO

Esta profunda relación que tenemos hace que nuestra política cambiaria esté íntimamente ligada con los vaivenes de la moneda de nuestro vecino.  Sólo en el bimestre (junio/julio) la apreciación del tipo de cambio bilateral se apreció 10,7%, con la correspondiente pérdida de competitividad que esto representa para nuestro país. Por otra parte, la debilidad de la moneda brasileña, podría repercutir en las tasas, algo que afectaría el crecimiento económico del país que conduce Dilma Rousseff y que –en última instancia- afectaría a nuestras importaciones. 

En el gráfico a continuación se puede ver la trayectoria de las dos monedas, comparadas con el dólar. 

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Viendo la curva que dibuja el peso (un verdadero tobogán), vale repasar la frase de Cristina: “Los que pretendan ganar a costa de devaluaciones, van a tener que esperar a otro gobierno“. 

Más allá del último y pequeño rebote del real, el comportamiento bajista de esa moneda es un factor que suma presión a la cotización del peso (oficial, por supuesto) y que el Gobierno deberá seguir de cerca para evitar el impacto en sectores sensibles, como el automotriz, pero sobre todo en lo que refiere al rubro de autopartes. 

En este sentido, es interesante el análisis de Gonzalo Dalmasso, coordinador de Sector Automotriz de Abeceb. 

“En los últimos dos años veníamos observando una reducción de la participación de Brasil en las importaciones argentinas de autopartes. Es decir que la pérdida de competitividad de la economía brasileña (entre otras cuestiones) estaba generando una sustitución de orígenes hacia extrazona. Es probable que, de mantenerse un real más depreciado, Brasil pueda recuperar parte del terreno perdido”, señala. 

“El riesgo está en que esto pueda afectar a las empresas autopartistas locales, considerando además los fuertes incentivos que tienen las terminales localizadas en Brasil (donde en general se ubican también los headquarters regionales) a localizar proveedores en Brasil a partir del lanzamiento del Régimen Innovar Auto a principios de este año, que otorga beneficios impositivos a las compras de partes brasileñas. Un nuevo panorama cambiario, sumado a los eventuales desvíos de inversiones como consecuencia del Innovar y la caída del esquema del flex podría afectar en alguna medida a la industria autopartista local. En este sentido, será fundamental articular a las autopartes argentinas dentro del Innovar”, concluye.

Para seguir conversando éste y otros temas de la economía argentina, lo invito a seguirme en Twitter: @IgnacioRos

Buena semana,

Ignacio. 

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