La Argentina presenta un nuevo Indice de Precios al FMI

Hijos del rigor. Esa es la imagen que transmite el país al acatar las sugerencias de organismos internacionales únicamente cuando éstas contienen una carga sancionable. Tal es el caso de la relación que mantiene el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional, con especial hincapié en la moción de censura que sufrió el país por las cuestionadas estadísticas de IPC y de crecimiento del PBI.

Desde la intervención del INDEC, las cifras que arroja el organismo nacional son modificadas y ajustadas a gusto y placer del oficialismo. No fue hasta que el FMI manifestó su disconformidad y posterior condena que el Gobierno, de la mano de su ministro de EconomíaHernán Lorenzino, propuso encontrar una “tercer vía”.

Así, el Fondo Monetario Internacional confirmó ayer que mantuvo conversaciones con el equipo económico nacional, que viajó a los EE.UU para analizar la instrumentación del nuevo índice de precios al consumidor en la Argentina.

Las jornadas de trabajo que se mantuvieron en Washington, contaron con una delegación de funcionarios especialmente trasladada desde Buenos Aires y presidida por el ministro Hernán Lorenzino. La comitiva argentina estaba integrada, además por el director por la Argentina ante el FMI, Sergio Chodos; la directora del Indec, Ana María Edwin; y el director técnico de la dependencia oficial, Norberto Itzcovich, quienes mantuvieron reuniones paralelas con los técnicos del organismo.

Las reuniones que se desarrollaron apuntaron a demostrar ante la institución internacional que preside Christine Lagarde la predisposición por avanzar en la confección de índices de estadísticas que respondan a los parámetros internacionales.

En en la batalla de la Argentina con los fondos buitre, el Fondo Monetario Internacional se había manifestado a favor del país, dado que un fallo desfavorable hubiera podido perjudicar procesos de reestructuración de deuda de otros países. De todas formas, finalmente, el FMI retiró su apoyo argumentando que Estados Unidos también lo había hecho.

El próximo 29 de septiembre vence el plazo dado por el organismo para que la Argentina presente “mejoras concretas” en los indicadores oficiales con los que mide la inflación y el crecimiento económico. De no tenerlo listo, Lorenzino podría acudir a su -ya popularizado- “Me quiero ir” pero, ¿en qué posición quedaría el país? A cruzar los dedos.

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