Christine Lagarde: “Señoritas, aprieten sus dientes y sonrían”

“Cada día, tenés que probarte a vos misma y convencerte; seguir adelante y dudar todo el tiempo”, dice Christine Lagarde, recientemente nombrada por la revista Forbes como la séptima mujer más poderosa del mundo. La Directora Gerente del FMI desde 2011, no es sólo una de las mujeres más influyentes del mundo, sino que también es un modelo extraordinario para los líderes ya establecidos y en ascenso.

La carrera de Lagarde se ha extendido con éxito, tanto en el sector público como el privado. Continuamente es puesta a prueba en trabajos de mucha presión donde se encarga de romper las barreras del género, ya que se desempeña en sectores tradicionalmente dominados por los hombres.

Su puesto actual no es una excepción. Lagarde se incorporó al FMI en el contexto de la crisis económica mundial y bajo una nube de controversia en torno a su predecesor, Dominique Strauss-Kahn. Además se convirtió en la primera mujer en tomar las riendas de esta organización financiera.

Por eso, el sitio Forbes.com publicó una serie de consejos que Lagarde realiza pensando en las mujeres, para que éstas lideren de manera diferente.

No hay que imitar a los hombres

A lo largo de su carrera, Lagarde ha sido una defensora incansable de su género, haciendo hincapié en que la apertura de oportunidades para las mujeres de todo el mundo no es un ejercicio en vano. Toma a Japón como un ejemplo de ello, donde, según ella, la cultura patriarcal y el estancamiento de la economía están muy vinculados. Sesgos de género dominante y la falta de apoyo estructural para las mujeres en el mercado laboral sigue siendo una fuerza económica destructiva que impacta en la imposibilidad de Japón para beneficiarse de la capacidad intelectual y el talento de la mitad de su población altamente educada – una pérdida de prosperidad económica para todos.

El peso de la crianza

Después de haber construido una carrera extraordinaria, Lagarde admite que a pesar de su éxito, ella todavía se enfrenta a los prejuicios de género. El diferenciador para ella fue lo que vivió en su infancia: “He vivido con mujeres extraordinarias, como mi abuela y mi madre”, dice Lagarde. “Mi padre murió cuando yo tenía 16 años. Fui testigo de cómo una mujer sola sin ayuda llevó a toda la familia y logró hacer todo. Mi madre era un modelo extraordinario para mí”.

Apriete los dientes y sonría

Cuando se le preguntó qué consejo le daría a las mujeres jóvenes en pleno ascenso profesional, no dudó: “apretar los dientes y sonreír. Si son adversos, huye: No te merecen.”

Recuerde que la vida es extraordinaria

¿Cómo hace una de las mujeres más poderosas del mundo para manejar las presiones de sus grandes responsabilidades? “Es la vida”, contestó Lagarde. “Es una extraordinaria aventura y un reto extraordinario cada día. Con justicia y responsabilidad todo se puede”.

 

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