Moreno #Fail: los proyectos que fracasaron

Guillermo Moreno es, sin dudas, uno de los funcionarios más emblemáticos y polémicos del Gobierno kirchnerista. Su peso en la economía nacional parece trascender muchas veces los límites de su Secretaría de Comercio Interior; y, aunque se haya ganado el odio de muchos, se ha convertido en una de las figuritas indispensables del equipo económico de Cristina Fernández.

Finalmente, la esperada Supercard ya puede tramitarse desde esta mañana en 30 locales de supermercados y en las oficinas del Correo Argentino. La tarjeta creada por Moreno tiene un costo fijo y una tasa de financiación de 22% anual.

El retraso de esta tarjeta, pensada para ser “una herramienta para cuidar el consumo popular”, fue señalada por muchos como un nuevo fracaso de las medidas anunciadas por Moreno. No faltaron quienes recordaron otros anuncios que “no salieron como se esperaba”.

La Supercard había sido presentada como una “tarjeta de crédito nacional y popular”, a la que iban a poder acceder “todos los segmentos de la sociedad”. Sin embargo, los requisitos que fueron finalmente anunciados para acceder a la misma excluyen a muchos. Primero, es necesario que el solicitante ya posea una tarjeta de crédito, con una antigüedad no menor a un año. Además, se pide que tenga ingresos mínimos superiores a los 2.500 pesos, una cifra un poco superior al monto de la jubilación mínima, que ronda los 2.475 pesos.

Más allá de las críticas que cosecharon estos requerimientos, según publicó este miércoles el diario La Nación, al Gobierno le resultó difícil conseguir financiamiento para la Supercard. La tarjeta de crédito ideada por el secretario de Comercio se hizo de apenas $83 millones mediante una emisión de bonos (obligaciones negociables) con la que originalmente tenía previsto recaudar $100 millones, y de la que terminaron participando un puñado de aseguradoras sólo por presión oficial.

Con esto en mente, Inversor Global hizo un repaso sobre otros traspiés del “supersecretario”.

Un cepo para salvar las reservas

Es conocido por todos cómo funciona el cepo al dólar. Evitar que la fuga de capitales impacte contra las reservas del banco central fue la razón que el Gobierno dio para justificar las restricciones al acceso de divisas. Moreno, a fuerza de llamados y aprietes, respalda esta medida y parece estar decidido a controlar el precio del dólar paralelo. 

Sin embargo, las reservas del central, lejos de recuperarse a partir de la imposición del cepo, han bajado este año de su piso de 40 mil millones de dólares.

“Desde que se perdió el superávit fiscal en 2007, las reservas dejaron de crecer; y desde que en 2010 se comenzaron a usar para pagar para deuda, caen de manera casi monótona”, explica el economista José Luis Espert. “A pesar del cepo, las reservas siguen cayendo. Eso significa que la pérdida de reservas no se debe a la fuga de capital”, dice.

Blanqueo de capitales

Otra de las medidas anunciada con bombos y platillos por los funcionarios económicos del Gobierno fue el blanqueo de capitales. El día del anuncio, sentado junto al resto del equipo estaba Guillermo Moreno. El blanqueo “hizo ruido” desde el vamos. Aunque las intenciones parecían loables: sumar inversiones al sistema de infraestructura energética y reavivar el mercado inmobiliario, la medida dejó entrever que la economía argentina necesita dólares.

Luego de más de un mes que los cedines hayan salido a la calle, la repercusión que han tenido ha sido muy pobre. El objetivo del secretario de Comercio Interior de convertir al CEDIN en un instrumento de intercambio en el mercado que lograra ponerle un freno a la escalada del dólar blue, está muy lejos de cumplirse.

Un informe difundido esta semana por el Banco Ciudad reveló que los precios de referencia del CEDIN en el mercado secundario llegaron a tocar durante la última semana un rango de entre $ 8 y $ 8,20, apenas 30 centavos por debajo de los valores que alcanzó el “blue” en esos días. “Son datos no oficiales que sondeamos en el mercado, y que muestran una gran diferencia con los que se vieron en los primeros días”, comentaron en el centro de estudios del Banco Ciudad. Y consideraron que la estrategia de imponerle un precio bajo al CEDIN para contener el “blue” se volvió ineficiente porque no sólo no logró ser tomado como referencia en el mercado, sino que le quitó atractivo al instrumento.

Mientras tanto, el mercado inmobiliario tampoco consiguió reactivarse gracias a este nuevo instrumento.

Estadísticas, inflación y precios

Seguramente con lo que es más relacionado Guillermo Moreno es con las estadísticas del INDEC. Desde que el secretario de Comercio Interior extendió su influencia en este organismo, las estadísticas, especialmente el índice de precios al consumidor, perdieron dígitos y credibilidad.

La semana pasada, la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, afirmó en diálogo con un matutino local que “La meta para la Argentina es lograr tener estadísticas confiables y creíbles porque ésa es la regla que debe cumplirse y a la que se ajusta el Fondo. Mi deber es asegurar que aplica para todos los países”.

El control de precios, otra de las medidas más rimbombantes anunciadas por el equipo de Moreno este año, no habría logrado aplacar la inflación, que según las consultoras privadas sería este año superior al 26%.

“La experiencia fáctica demuestra que, cuanto mayor es la intervención del secretario de Comercio Interior en distintos aspectos de la economía, peores son resultados”, dice Diego Martínez Burzaco, economista jefe de Inversor Global. “Y esto es negativo tanto para inversores y ahorristas, como para los empresarios”.

Comment 1

  1. Eduardo

Deja tu respuesta