Pablo Rojo: “Encomendarse a Dios siempre es una buena decisión”

Dolores Ugarte

Tras estar exiliado durante la dictadura militar, se convirtió en los 90, en presidente del Banco Hipotecario (entre 1994 y 1999). Pablo Rojo, se refirió a la delicada situación que enfrentará el país en la puja con los holdouts. Según él, “la Argentina no da la imagen de ser un país muy coherente ni de tener una administración muy inteligente”. En esta entrevista entérese por qué.

¿Cuál cree que será el desenlace del juicio con los fondos buitre?

Es difícil todavía decirlo. La primera cuestión que se plantea es si la Corte Suprema de los Estados Unidos va aceptar hacerse cargo del caso o no. Si no lo aceptara, el juicio estaría terminado con un fallo muy favorable a los holdouts que plantearía al Gobierno una situación muy complicada, porque pondría a la Argentina al borde del default técnico. Si la Corte Suprema de los Estados Unidos acepta el caso, ahí las perspectivas son bastante más amplias porque –probablemente- lo haga sobre la base de reconocer la inmunidad soberana de la Argentina y eso es un elemento que hasta ahora la Cámara de Apelaciones no había tenido presente. Eso eventualmente incrementa las chances de que la Argentina tenga un fallo más favorable.

Si se concluye un fallo adverso, ¿qué consecuencias traería al país?

Habría que ver qué características tiene ese fallo pero, tanto los gobiernos anteriores como éste, han fijado la jurisdicción de Nueva York para una gran cantidad de contratos, en particular en los de endeudamientos. De manera tal, que sea como fuere la circunstancia para el país, la Argentina no puede sustraerse a la aplicación del fallo y tiene que acatarlo. Habría que ver en qué momento ocurre y qué monto se trata la orden. Si realmente se trata de 1.300 millones de dólares, que es lo que en este momento está en discusión, no sería una cifra que pondría en tela de juicio la capacidad de pago de la Argentina.

¿Cuál es su opinión sobre la reciente propuesta Argentina?, ¿Sirve de algo en esta instancia?

Encomendarse a Dios siempre es una buena decisión, no solamente en materia de deuda sino en todos los ámbitos de la vida. Con respecto a la reapertura del canje me cuesta entender porqué el Gobierno lo dispone luego de producirse el fallo, en lugar de haberlo hecho durante el tiempo en que la Argentina estuvo discutiendo esta cuestión en la Cámara de Apelaciones. La dureza de los fallos contra la Argentina está relacionada con el hecho de que el país no estaba dando ningún tipo de opción a los holdouts, pero sí lo hace justamente cuando se da a conocer un fallo negativo. Realmente me interrogo sobre la oportunidad y la falta de timing que está demostrando el Gobierno en esta cuestión.

Esta falta de oportuno, ¿cómo deja parado al país?

Da la impresión de que hubiera servido mucho más si la apertura del canje se hubiera dispuesto antes de emitido el fallo de la Cámara de Apelaciones. El costo para la Argentina hubiera sido el mismo, pero los resultados hubieran cambiado. No da la imagen de la Argentina sea un país muy coherente ni de que tenga una administración muy inteligente. Parecemos un país movido por impulsos y con bastante poca capacidad para interpretar las circunstancias.

¿Cómo ve el reciente decreto que sube el piso de Ganancias?

Desde el punto de vista general, uno no puede más que estar de acuerdo con esto, ya que es un ajuste que debiera haberse dispuesto en el mes de marzo pasado en concomitancia con los aumentos salariales que se dispusieron en las paritarias. El Gobierno venía negando sistemáticamente la existencia de la inflación tanto como de la inflación real y hubo que perder las elecciones para aceptar que hay cierto tipo de variables que deben ser ajustadas en función de la inflación verdadera.

¿Considera que es correcta la vía de financiamiento que se eligió?

La creación de estos impuestos no era necesaria, porque la recaudación del Estado aumenta por la tasa de inflación y aquí lo que se estaba buscando simplemente con el ajuste del piso es que fuera neutro ese aumento con respecto al impuesto a las Ganancias de las personas, entonces sustituirlo por otro impuesto no tiene mucho sentido. Salvo que el Estado lo que quiera es aumentar en términos reales la recaudación. Hoy la Argentina está en niveles de presión impositiva que no tienen antecedentes históricos, entonces realmente no tienen muchas razones para justificar eso, y los dos impuestos que se han elegido, uno me parece directamente expropiatorio y el otro muy ineficiente.

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