¿Cómo terminar con sus malos hábitos financieros?

Siempre es la misma historia. El día de cobro, una sensación muy parecida al optimismo invade a la persona. “Esta vez sí, gastaré poco y ahorraré”, dice.  Sin embargo, en cuestión de días, la misma persona se encuentra en la situación inversa: o ya ha gastado o gastará, y al fin y al cabo no podrá ahorrar. Es más, en algunos casos, tendrá que endeudarse.

Más allá de los gastos fijos que cualquier persona tiene, es importante que los consumidores se ubiquen dentro de sus posibilidades y trabajen duro para corregir cualquier comportamiento financiero errante. Es por eso que el sitio Investopedia.com enumeró una serie de consejos para implementar que le dejo a continuación:

Tome de decisiones financieras sin emociones

El contexto económico siempre condiciona las decisiones económicas que se toman. Después de momentos de austeridad, las primeras cifras que indiquen lo contrario, pueden impactar negativamente en su bolsillo. Es evidente que uno no puede separarse de sus emociones. Por lo tanto, es aconsejable tomar las decisiones de gasto basadas únicamente en sus propias circunstancias económicas, prestando especial atención a sus ingresos anuales, los gastos, la naturaleza del empleo y las metas fiscales a largo plazo.

Distinguir entre la riqueza real y el crédito

Se tratan de dos cosas muy diferentes: una es el dinero que efectivamente se tiene disponible y la otra es un potencial. Obviamente, su banco puede financiar sus gastos, pero debería pasar sólo en situaciones realmente importantes. Sería preferible evitar hacer compras con tarjeta de crédito a corto plazo que sean desproporcionadas con respecto a su salario mensual, ya que esto aseguraría que usted pueda pagar su saldo cada mes y evitar la acumulación de la deuda a largo plazo y el efecto negativo del interés sobre el monto que quedaría debiendo.

Abrazar un estilo de vida frugal y sostenible

Se puede realizar un paralelismo entre los tipos de consumidores y la fábula de “La cigarra y la hormiga”. En ella aparece una cigarra que al venir el invierno se encuentra desprovista de alimento y acude a pedirle prestado a su vecina la hormiga. Ésta, temiendo no tener suficiente para ambas, le niega el préstamo y le recrimina el haber pasado el verano holgazaneado en vez de haber hecho acopio de alimentos para la estación fría. Básicamente, la moraleja de la fábula aplicada a las finanzas personales, es que el consumidor responsable que encuentra la manera de salvaguardar su dinero para momentos de “sequía” correrá mejor suerte que el que irresponsablemente gastó todo lo que tenía y se quedó sin nada. No gastar más de lo que ingresa, tan obvio como eso.

Para conocer más sobre éstas y otras formas de usar correctamente su dinero, no deje de consultar la Revista InversorGlobal. Si no la recibe, hágalo con un click aquí.

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