La cuna de la libertad controlada por un grupo de zombis

Cómo la Ley de Mercado de Capitales afecta las empresas argentinasFederico Tessore

La nueva ley de Mercado de Capitales, que fue aprobada por el Congreso Nacional a fines del año pasado, dio un nuevo paso esta semana. Y de esta forma, los zombis “legalizaron” el control total de la Bolsa de Comercio de Argentina. A partir de este momento, ésta ya no será una entidad autorregulada, es decir, regulada por los propios participantes del mercado. El Estado, “la fuente de la verdad y la justicia…”, ahora será quien la controle y nos salvará de la garra de estos “malvados” que hasta ahora manejaron el mercado de capitales argentino.

De todas formas, la reglamentación está avanzando de una forma muy desprolija. Verá, esta ley tiene 155 artículos, los que teóricamente tenían que ser reglamentados por la Comisión Nacional de Valores (CNV). Pero el pasado jueves sólo se reglamentaron alrededor de 30 de ellos, con la publicación de un decreto en el Boletín Oficial. En realidad, sólo se reglamentaron los que le interesan al Gobierno, entre ellos el desastroso artículo 20. Pero, ¿qué dice?

El diario La Nación lo describía de la siguiente manera:

      De acuerdo con la reglamentación del artículo 20 publicada ayer, quienes tengan al menos 2% del capital social o de los valores negociables en circulación de una compañía podrán efectuar una denuncia ante la CNV en caso de que consideren que están siendo vulnerados sus derechos. La CNV luego podrá designar un veedor en la empresa, que podrá ser un funcionario de la propia estructura o “un tercero”.

      Las disposiciones del veedor serán recurribles en única instancia ante el presidente de la CNV. Según dice Bernardo Saravia Frías, socio de Saravia Frías, Mazzinghi Abogados, esto es “casi un sofisma para decir que sus decisiones son inapelables, violando derechos y garantías constitucionales elementales, como la defensa en un juicio”.

      Del mismo modo, la CNV también podrá separar a los órganos de administración de una empresa por un plazo máximo de 180 días, “con el fin de regularizar las deficiencias encontradas” y designar un administrador o coadministrador. Al igual que con los veedores, la empresa sólo podrá recurrir esta decisión ante el Ministerio de Economía.


A efectos prácticos, esto significa que la CNV puede intervenir en cualquier empresa que cotice en la Bolsa de Comercio cuando quiera. Ya no necesitará un aval de la Justicia para hacer esto, no será necesario hacer un juicio, presentar pruebas y demás. Sólo será necesario que al presidente de la CNV le parezca “justo” intervenir una compañía y listo.

Empresas como Consultatio, IRSA, Grupo Clarín, Banco de Galicia o cualquier otra que cotice en la Bolsa argentina tiene la amenaza permanente de ser intervenida sin ningún requisito de proceso judicial previo. En cualquier momento, la CNV puede reemplazar las autoridades de las firmas y comenzar a manejar las mismas. No importa quién sea el dueño, la CNV decidirá si esta empresa está haciendo las “cosas bien”. Y si las hace mal, ella misma se encargará de administrarla.

Si usted fuera dueño de algunas de estas compañías, ¿qué haría?

Bueno, hay dos caminos que puede tomar. El primero es “hacerse amigo del poder”. Es que cuando el poder del Estado es tan grande y, más importante aún, tan discrecional, si usted quiere seguir haciendo negocios no le queda otra que “hacerse amigo” del que toma la decisión. Entonces, imagino a muchos empresarios invitando a comer a Alejandro Vanoli, Presidente de la Comisión Nacional de Valores, el nuevo “emperador” del capital en la Argentina.

Y el segundo camino es directamente huir, hacer hasta lo imposible para sacar su empresa de la Bolsa argentina e irse a la de otro país. En realidad, éste es el camino que la mayoría de los empresarios argentinos serios recorre: busca capital en otras naciones donde el poder de los funcionarios de turno no sea tan alto. Pero aquéllos que aún están aquí, y que no están dispuestos a renunciar a sus principios cortejando al Gobierno actual, no le quedará otra alternativa que irse.

Es realmente paradójico que una Bolsa de comercio, el ejemplo más elocuente de la libertad -donde compradores y vendedores tendrían que intercambiar sus bienes libremente en búsqueda del beneficio propio y defendiendo con uñas y dientes sus intereses- termine siendo controlado por un grupo de personas que no tienen capacidad para producir ni intercambiar nada. Éstos son los “Zombis”, personas que viven del dinero de otros. Personas que sólo pueden controlar, sólo pueden sacar de los que producen, de los que arriesgan, de los que sueñan.

Hoy, los zombis están muy contentos. ¡Tendrán mucho más trabajo! Verónica Dalto, una antigua colaboradora de Inversor Global, relataba eso en su nota en el diario El Cronista del día de ayer:

      A partir de la nueva ley de Mercado de Capitales, y una vez que se termine de reglamentar, la Comisión Nacional de Valores (CNV) incorporará muchas más funciones, lo que impactará en su esquema de recursos humanos, al tener que incorporar unas 150 personas más, y edilicio, al tener que alquilar nuevas oficinas para alojar a los nuevos empleados. En tanto, los empleados pasarán a la órbita del Empleo Público.

      Para ello el organismo ya pidió un aumento del presupuesto (sobre los $ 6,17 millones aprobados para este año) al Ministerio de Economía, que el Congreso aprueba todos los septiembre de cada año. Se está reforzando la CNV para que esté a la altura de la situación en recursos humanos, capacitación y en términos edilicios, dijeron en el ministerio.

      Hoy el organismo cuenta con alrededor de 260 personas. Y se estima que al final del proceso incorporará unas 150 más, lo que incluye no sólo el personal para cumplir las funciones de las nuevas gerencias sino las nuevas delegaciones regionales. Este año se cumplirá una primera etapa de incorporación de personal: ya se sumaron unas 50 personas y hasta fin de año se prevén unas 20 o 30 más.


Los zombis necesitan más zombis para controlar aún más la Bolsa. Momento de júbilo y festejo para ellos. Necesitan agrandar la familia y nunca va a faltar un pariente o amigo que se deje seducir por la estabilidad y la poca exigencia del empleo público…

Pero cuidado que este grupo de zombis es tan fuerte que inclusive logró transformar a personas que antes sí eran personas productivas y tenían sueños y arriesgaban; personas que defendían la libertad y la libre iniciativa. Estas personas solían reunirse en el edificio de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, en Sarmiento y 25 de Mayo, en el Centro Porteño. Estas personas claudicaron en su lucha. Primero fueron testigos en silencio de cómo el Gobierno destruía esta centenaria institución y luego fueron cómplices de esta destrucción, no sólo no se opusieron con determinación –sino, mucho peor aún- formaron parte de este triste proceso de cambio…

¿Tal vez pensaron que era preferible quedarse con muy poco que con nada? Quién sabe qué justificó esta conducta mediocre y cobarde, cada cual hace lo que puede con su vida y sus principios. Lo concreto es que estas personas terminaron domesticadas por los zombis y hoy son parte de ellos.

¿Puede terminar algún día esta invasión? Bueno, parece un tanto difícil. Hoy tienen tanto poder, controlan tanto dinero e influencias, q

ue no parece un objetivo fácil detener el avance de esos seres improductivos. Pero no se desanime, no tenga duda de que esto sí tiene un final. Un final muy claro y simple. 

Los zombis tarde o temprano se quedarán sin nada para controlar… y sin dinero para financiar sus estructuras y empleos improductivos. ¿O a usted le parece que una Bolsa de comercio controlada por zombis tiene futuro? No lo tiene, si hoy la Bolsa argentina es insignificante. En algunos años lo será mucho más aún y a medida que esto pase, los cada vez más numerosos empleados de la CNV tendrán que buscar formas cada vez más creativas para pasar el tiempo sin hacer nada…

Mientras este proceso se da, usted debe tratar de proteger su vida financiera de los zombis. Lo mejor es estar lejos de ellos. No sólo debe tener su capital bien escondido en otro país -donde estos zombis no puedan llegar- sino, mejor aún, debe comenzar a generar ingresos en el exterior, ingresos que estén fuera de la garra de esta legión de personas que viven de su dinero. Aprenda cómo hacerlo aquí.

¿Luchar usted solo contra los zombis? Mmmm… puede ser, pero habría que ver cómo, es que son muchos y tienen mucho poder. Tal vez dejar que se autodestruyan puede ser una mejor idea…

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore.
Para Inversor Global Argentina

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