El milagro argentino

como-argentinos-logran-sobrevivir-situacion-economica-financiera-paisFederico Tessore 

Falta menos de una semana. El próximo viernes a las 10 de la mañana daremos el puntapié inicial de la Conferencia de Inversor Global 2013 que llamamos “Invirtiendo desde la trinchera: huir o combatir”. Además de todo el equipo de Inversor Global contaremos con invitados internacionales de más de seis países. Dos días donde los inversores individuales de la Argentina tendrán contacto con un mundo de oportunidades. Dos días de pensamientos positivos, de sueños y de energía. ¿Se va a perder las últimas entradas que quedan? Yo no lo haría y compraría la mía ahora mismo, haciendo click aquí.

 Para aquéllos que no pueden participar del evento, intentaremos mantenerlos al tanto de las novedades del mismo desde estas columnas semanales. Porque el mundo de las inversiones globales avanza y muy rápido. De hecho, esta semana estuvimos almorzando con un grupo de verdaderos “inversores globales”, personas con inversiones en los cinco continentes y con un afecto especial por Argentina. 

Y aunque no lo crea, estas personas no siempre tienen todas las respuestas… a veces tienen interrogantes que quieren resolver. Por ejemplo, uno de ellos en medio del almuerzo me pregunta qué estaba pasando en nuestro país. Le dije, con un dejo de típica soberbia porteña: “Bueno, lo que pasa es que la gran mayoría de nuestros pronósticos del Fin de la Argentina que hicimos a mediados del año 2011 se convirtieron en realidad”. 

Con una mueca de incredulidad y picardía, el inversor me repregunta: “Sé que ustedes son expertos en todo tipo de crisis económicas, pero esta vez, ¿en qué consiste la crisis?”. Tomo aire y tratando de resumir un tema complejo en algunas pocas oraciones le digo: “Esta vez no es tan complicado el tema. El Gobierno gasta cada vez más para permanecer en el poder; antes tenía dinero para hacerlo, pero desde hace unos años que ese dinero ya no está más. Como no puede pedir prestado porque nadie en el mundo quiere darle un solo dólar, no le quedó otra posibilidad que gastar todos los que hay en la Argentina y, además, imprimir todos los pesos que pueda. Esto, por supuesto, provocó desconfianza y la gente se empezó a llevar los dólares que había. Y cuando esto pasó, el Gobierno decidió instaurar un corralito para la divisa estadounidense. A partir de ese momento nadie pudo comprar dólares, salvo en el mercado negro. Por eso hoy hay una diferencia del 70% entre el cambio oficial y el paralelo. Y aparte, hoy Argentina está cara. Por ello, las importaciones crecen y las exportaciones bajan. Hay cada vez menos dólares y para peor, la actividad económica no crece como antes del corralito. Por lo tanto, estamos ante una bomba de tiempo que tarde o temprano va a explotar”.

El inversor intenta absorber toda la información, y me ataca: “Aparte leí en el diario de ayer que la corte de Estados Unidos les está obligando a pagar más dólares a los fondos internacionales, ¿no? ¿Y cómo sigue esto entonces?”. Le digo: “Sí. Ése es otro de los asuntos pendientes que la Administración escondió debajo de la mesa y ahora está explotando. Termina como siempre: en algún momento vamos a tener que pasar una tremenda crisis que se encargará de arreglar lo que los políticos rompen y no se animan a arreglar. Y después de algunos meses muy dolorosos, volveremos a tener 6 o 7 años buenos hasta que llegue la nueva crisis”. Nadie tenía muy en claro si mi comentario era irónico o no. Pero todos seguían la conversación con atención.

Otro comensal rompe el silencio que se había dado luego de mi respuesta, se mete en la conversación y dice: “Escuché que en la Argentina nadie puede tomar crédito. Pero entonces, ¿cómo hacen las personas para comprar casas o las empresas para crecer?”. 

Acorralado y ya con pocas energías para ensayar una respuesta sólida, solo pude decir: “Sí. Nadie puede tomar un préstamo en la Argentina. Todo se maneja en efectivo y la verdad que no sé cómo, pero las cosas más o menos funcionan”. De la otra punta de la mesa otro de los comensales grita: “¡Eso es un milagro, por eso funcionan las empresas en tu país y por eso ahora el papa es argentino!” Risas generales y, por suerte, la charla se fue a otros temas interesantes… como el fin del dólar o la mentira del euro.

Pero, lo concreto es que esa “broma” del inversor extranjero no deja de ser verdadera. Que podamos sobrevivir con nuestros comercios, empresas, profesiones o finanzas personales en la Argentina es un verdadero milagro. Inflación, controles, límites, cambios constantes en las reglas, corrupción, monopolios, inseguridad, políticos mentirosos, justicia lenta. Todo junto para hacer nuestra vida financiera un caos.

A pesar de ello, las cosas, más o menos, con altas y bajas, funcionan. ¿Cómo hacemos? No tengo la menor idea. No creo que haya una “receta argentina” para sobrevivir en medio del caos económico… pero sin duda es efectiva. Justamente tocábamos este tema con un viejo lector de la revista que me visitó en Miami la semana que pasó.

Entre las varias cosas que hablábamos estuvo la diferencia entre el orden y la previsibilidad que hay en los países desarrollados y la imprevisibilidad y la necesidad de improvisar todo el tiempo que hay en un país como el nuestro. Hay un choque muy fuerte entre las dos culturas. La Argentina es la cultura del todo se puede resolver con un café. La cultura estadounidense es mucho más rígida y basada en las reglas y leyes. Hay cosas que se pueden y otras que no se pueden. No depende del café, depende de las reglas. En cambio, para nosotros todo se puede, sólo es necesario encontrarle la vuelta…

Ante esta diferencia de culturas, el argentino que emigra a un país desarrollado tiende a comportarse de dos maneras muy diferentes. 

Por un lado, están aquéllos que quieren vivir con las “reglas argentinas” en los países desarrollados y fracasan. Estas personas no se pueden adaptar a un clima con reglas más rígidas que se respetan. Y por otro lado, están aquéllos que si se acostumbran a una vida más controlada y regulada, que respetan las leyes y costumbres del país, pero que no pierden el poder de improvisación argentino. Estas últimas personas se destacan, y mucho, cuando les toca vivir en otros países más desarrollados. No sólo les va muy bien en sus profesiones o actividades, inclusive les va mucho mejor que a los mismos estadounidenses, porque incorporan las ventajas que ellos tienen, el respeto y la planificación, pero le agregan nuestra ventaja que implica saber reaccionar ante un cambio imprevisto de escenario. 

Por ello, hablábamos con el lector: en realidad, el “milagro argentino” sí tiene una respuesta. Balanceamos todo lo que un país sin reglas ni instituciones nos saca, con mucha improvisación y creatividad. Y de esta forma nos las arreglamos para sobrevivir. 

Ahora, imagine si pudiéramos hacer lo mismo que hacen los argentinos exitosos en el mundo desarrollado pero en nuestro propio país. Cuando uno hace este ejercicio, cuando se imagina el potencial que tiene una nación como la nuestra, allí es cuando la realidad actual duele y mucho, no sólo por lo que somos hoy, sino mucho peor, por lo que podríamos ser.

Pero mientras algunos argentinos triunfan en el exterior, nuestros políticos si

guen especulando con encontrar formas para mantener el poder eterno. La última medida que nuestra Presidente ideó para ganar votos fue la eliminación del impuesto a las ganancias para los salarios inferiores a $ 15.000 mensuales. Esto implica “dejar contentas” a millones de personas… ¿Por cuánto tiempo? Muy poco, porque en seguida la inflación, que provoca medidas como ésta, se va a encargar de “diluir” el “regalo presidencial”. Pero eso no importa, sólo es necesario que el efecto dure dos meses, hasta tanto sean las próximas elecciones…

Es que el Gobierno busca “el milagro” de permanecer en el poder para siempre, a pesar de que la economía se derrumbe. Busca lograr este milagro evitando tomar las medidas “incómodas” que habría que tomar para arreglar la economía. Sólo están dispuestos a encontrar nuevas formas para esconder o disimular los problemas. Pero llega un momento en que la realidad se hace difícil de esconder. Por ello, y ante este escenario, uno se pregunta, ¿es el momento de huir o combatir?

Eso es lo que analizaremos a partir del viernes que viene en la Conferencia deInversor Global en el Sheraton de Colonia, Uruguay. Con la ayuda de más de 25 disertantes de seis países del mundo, y durante dos días intensos, intentaremos encontrar respuestas a esta inquietud. Buscaremos la forma de que cada uno de nosotros pueda alcanzar su propio “milagro financiero personal”. Parece difícil, pero es perfectamente posible. En Colonia le contaremos cómo.

Le deseo un excelente fin de semana,

Federico Tessore.
Para Inversor Global Argentina

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