El futuro de los mercados tras el término de los QE: el fin del dinero fácil

que pasara fed ben bernankeAna Clara Pedotti

Los mercados rápidamente reaccionaron a las palabras del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y la posibilidad del fin del dólar barato alarmó a los inversores, que huyeron. Los bonos cayeron estrepitosamente, también las Bolsas, las materias primas y las divisas.

La teoría de “la gran rotación del dinero” no se cumplió.

Cuando los mercados se mueven a gran velocidad, es mejor tomarse un tiempo para analizar el impacto que las medidas pueden tener en la economía personal, más allá de los titulares de los diarios. En ese sentido, InversorGlobal se abocó a esta tarea para adelantar cuál será la mejor estrategia para tomar en momentos en el que los vientos bursátiles comenzaron a cambiar.

Los indicios

Aunque muchos preveían que la política de estímulos que la Reserva Federal aplica desde 2008 no se cortaría de forma abrupta, los anuncios del 19 de junio impactaron fuertemente en los mercados. Sobre este tema, el economista José Siaba Serrate afirma que el anuncio de Bernanke es una alerta para los inversores. “La decisión está basada en las expectativas de una economía más robusta, más que en datos concretos de una realidad en ese sentido. Al apostar por la recuperación de Estados Unidos, la Fed asume un riesgo muy grande”, señala.

La fecha límite fijada por Bernanke coincide con la de su salida de la Reserva Federal. En una entrevista televisiva dada por Barak Obama a principios de junio, el presidente de Estados Unidos dejó entrever que los días de Bernanke al frente de la Fed están contados y desde hace meses los medios de comunicación hacen apuestas sobre quién ocupará su lugar a partir de enero del año próximo. “Todo parece indicar que el paso de mando coincidiría con la revisión de la política de QE”, afirma Siaba Serrate.

Mientras tanto, el actual Presidente de la Fed dejó entrever los signos que respaldarían su decisión de abandonar de forma paulatina las compras de bonos, piedra angular del programa de estímulos iniciado tras el estallido de las hipotecas subprime. Si bien los datos acerca de la recuperación económica de Estados Unidos todavía no son del todo sólidos, en marzo el organismo realizó una encuesta cualitativa de la que se desprendió el buen humor de los inversores respecto de la situación actual y las perspectivas del mercado de préstamos

Las conclusiones del documento advertían una flexibilización en las normas de riesgo para el otorgamiento de nuevos créditos, tanto los que apuntan a reforzar el consumo como los dirigidos al sector corporativo. Al mismo tiempo, los bancos reportaban una mayor demanda de créditos para el consumo, especialmente en el segmento automotriz y de tarjetas de crédito.

Además, se mostraban significativamente más optimistas respecto de la evolución y la sustentabilidad del crecimiento de la economía. De la misma manera, el sector corporativo anunciaba conclusiones claras: menores spreads, más flexibilidad y una mejor calidad crediticia. Todo parecía indicar que, tras casi media década de políticas agresivas, la Reserva Federal por fin había logrado uno de sus cometidos: vencer la restricción crediticia.

Otro de los indicios de la recuperación de los Estados Unidos surgió del sector inmobiliario. En abril, las ventas de casas usadas tocaron el mayor registro desde 2009. Los precios a nivel nacional repuntaron un 10,9% anual, el incremento más importante de los últimos nueve años. También se registró un alza en las solicitudes de hipotecas.

Sin embargo, todavía queda un largo trecho para que la economía norteamericana consolide su recuperación. Siaba Serrate sostiene que los estímulos comenzarán a reducirse de forma paulatina. “Hace falta que los indicadores económicos evolucionen aún más para confirmar que es posible para la Reserva Federal comenzar a realizar recortes en el orden de los US$ 20 mil millones mensuales”, dice.

Por otro lado, el economista Luis Palma Cané es optimista pero a la vez cauteloso respecto de la recuperación económica de los Estados Unidos. “Si se cumple el pronóstico de crecimiento y la tasa de desempleo alcanza el 6,5%, recién en ese momento va a comenzar a disminuir la inyección de liquidez. Pero de ninguna manera Bernanke va a comenzar por aumentar las tasas de interés. Creo que eso puede llegar a ocurrir, si el escenario de recuperación acompaña, recién a partir del segundo semestre de 2014”, afirma.

Lo cierto es que los bonos del Tesoro están sujetos a la evolución positiva, o no, de la economía de ese país. Históricamente, cuanto más riesgo presentó la actividad económica, aumentó la demanda de estos papeles y por ende, su tasa de rendimiento se redujo. Ahora los analistas prevén que en un escenario de mayor estabilidad la demanda de los bonos caiga y las tasas lentamente comiencen a subir.

Después de la liquidez

La Reserva Federal no puede soltar la mano de los mercados de forma abrupta. Y eso es algo que sus miembros conocen a la perfección. Por eso, los anuncios se hacen gradualmente. “Te están avisando que piensan revisar su posición en la política monetaria con más de seis meses de anticipación. Están siendo cautelosos”, señala Siaba Serrate.

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