Cuando lo irracional dinamita los fundamentos

inversores atentos precio oroHace un mes, cuando escribí mi columna titulada Tres razones para comprar acciones de oro hoy, me hice una promesa interna de no volver a escribir sobre el metal por un largo tiempo.

Creía que la información sobre el oro que estaba dando vuelta en distintos informes de inversión alrededor del mundo había vuelto trillado al tema en cuestión y que las opiniones de los analistas eran tan diversas que confundían al inversor, más que agregar una mirada objetiva y clara sobre lo que estaba pasando.

Sin embargo, lo acontecido en la última semana con el commodity despertó una vez más mi sospecha de que manos intencionales gestaron la gran corrección en su precio, a pesar de que no existía un gran cambio en sus fundamentos económicos de largo plazo.

Más precisamente, se verificó una fuerte divergencia en lo ocurrido con las acciones y con el metal amarillo que sorprendió a más de uno:

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Durante el transcurso del último mes, las acciones y el oro se han movido al compás de las declaraciones de Bernanke y su tropa a cargo de la Reserva Federal (Fed) y el futuro recorte de los estímulos monetarios.

Cuando finalmente el 19 de junio las palabras de Bernanke, luego de la reunión del Comité de Política Monetaria, confirmaron la presunción de que el organismo trabaja para comenzar a desarmar los estímulos monetarios de manera prudente, tanto las acciones como el oro retrocedieron fuertemente.

En cierta medida, era lógico esperar que esto sucediera, ya que la menor inyección de dólares activaría una suba en los rendimientos de los bonos, desalentando las inversiones en acciones, y descomprimiría las presiones inflacionarias en el futuro, desactivando las compras de oro como cobertura.

Sin embargo, a la semana siguiente se verificó una fuerte disociación en este pensamiento. Mientras que el menor crecimiento del PBI estadounidense (un magro 1,8% en el primer trimestre) y algunas aclaraciones de funcionarios de la Fed en torno a que no era inminente el retiro de los estímulos, alentaron la fuerte recuperación de las cotizaciones de las acciones, el oro continuó con su derrumbe. 

Lo inexplicable, al menos desde la lógica, es que si el oro ha actuado como refugio de la crisis y la emisión descontrolada durante los últimos doce años de manera ininterrumpida, ante la evidencia de que estos problemas continúan, su precio continúe barranca abajo como si se tratara de una empresa a punto de ir a la quiebra.

Está claro que algo “oscuro” estuvo y está ocurriendo en torno al metal amarillo y que el último movimiento poco tiene que ver con sus fundamentos y su rol de cobertura que supo conseguir a lo largo de décadas.

Es cierto que el mercado siempre tiene razón en el corto plazo y eso es lo que manda, pero si uno piensa como inversor de largo plazo, entonces podríamos estar cerca de una gran oportunidad de inversión.

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Cuando el oro llegó a su pico máximo en el año 1973, 450 ruedas bursátiles después (casi dos años) alcanzó la corrección máxima de casi 50% del valor de la onza. Dos años después, el oro alcanzó un nuevo récord en su cotización.

En la corrección actual, han transcurrido 450 días de negociación luego del máximo histórico y el precio retrocedió un 37%. Si hacemos un paralelismo con el anterior ciclo alcista, habría camino para una baja adicional, pero ciertamente, de repetirse la historia, estaríamos en presencia de una gran oportunidad de compra.

No me malinterprete, no estoy diciendo que el oro subirá fuerte a partir de mañana y que hay que empeñar las joyas de la abuela para invertir todos los recursos en él.

Simplemente mi mensaje es que, tarde o temprano, cuando se producen grandes liquidaciones en base a lo irracional, lo fundamental termina prevaleciendo a lo largo del tiempo.

Un cordial saludo,

Diego.

P.D: Si quieres mantenerte actualizado sobre recomendaciones y estrategias de inversión, te invito a seguirme en Twitter: @diegomb80.

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