Dólar blue y las vacaciones de los cueveros

Ya van tres días -hábiles- desde que el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno, levantó el teléfono para provocar un freno en la actividad del mercado paralelo del dólar. La medida adoptada ocasionó que varias transacciones no se realicen, continuando solamente los cambios a turistas y a clientes usuales.

Hace aproximadamente un mes, Moreno se apersonó en la torre Safico (la gran cuenva) para desalojar a los cambistas. El edificio, ubicado en Corrientes y Reconquista, fue el escenario de un pedido -poco ortodoxo- hacia los cueveros: que dejen de operar. En consecuencia, varios de ellos terminaron abandonando el lugar.

Sin embargo, luego de esperar un tiempo prudencial, la actividad se volvió a reanudar, lo que provocó que el Secretario de Comercio tuviera que volver a tomar las riendas del asunto, aunque esta vez optaría por un llamado telefónico.

Si bien el llamado parecía tener un carácter menos intimidatorio, no fue así. Los operadores del blue confirmaron al diario La Nación que Moreno aseguró que “aplicaría la ley cambiaria si seguía la tendencia alcista del dólar paralelo”.

El miércoles pasado habría sido el día que la gota rebalsó el vaso, ya que el dólar informal llegó a pasar la barrera de los $ 9 y finalmente cerró a $ 8,85, su pico tras un mes y medio de mantenerse “estable”.

Desde que los cambistas tienen que rendirle cuentas a Moreno, el dólar informal pasó a tener dos cotizaciones diferentes. Una se conoce como el “deep blue” que mostraría la cotización real del dólar, y la otra, sería una versión especialmente pensada para el Secretario.

El desdoblamiento de la divisa estadounidense en el mercado secundario produce la pérdida de valores de referencia. Por ejemplo, si bien algunos cambistas informaron que ayer el dólar informal se consiguió a $ 8,50, otros aseguraron que el valor que se debe tomar es el de $ 8,85, previo a las vacaciones de los cueveros.

Las intimidaciones no llegaron nada más a los operadores del mercado paralelo, sino que también se hicieron eco en la Bolsa. El “contado con liqui” operó con leves variaciones a $ 8,31, tras conocerse que a los operadores bursátiles se les pidió que se bajara a $7,60 su cotización.

La motivación detrás de los intentos de Moreno por frenar la actividad es clara: impedir que se amplíe nuevamente la brecha cambiaria, ya que -de seguir apreciándose el dólar paralelo- el flamante “blanqueo de capitales” no tendría ningún atractivo. De esta forma, a las vacaciones de invierno de los chicos, se le sumaron los cueveros.

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