La vil basura que obstruye la economía de Estados Unidos

economia de estados unidos en problemasEl pasado miércoles, el esquema de fijación de precios del señor Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, se dio contra una loma de burro. El Dow cayó 216 puntos. Sólo un sobresalto, por ahora; la pared de ladrillo está todavía adelante.

Pero vamos a tratar de darle al diablo su deuda.

En primer lugar vamos a revisar lo que dijo Chris Lowe, jefe de análisis financiero de la Oficina de la Bonner Family Office, que entrega una valoración más generosa de la política del ente emisor:

      No estoy seguro de que sea correcto decir que la Fed ha estado retrasando la recuperación…

      Si nos fijamos en la situación de Estados Unidos, las cosas no son perfectas, pero están muchísimo mejor que en Europa, donde el Banco Central Europeo no se dedica a la flexibilización cuantitativa (Quantitative Easing)…


Bueno, tal vez. Casi toda la diferencia en cuanto a la performance de Europa versus la de Estados Unidos se explica por la forma en que ellos hacen malabares con los números, además de la rigidez del mercado laboral europeo. Pero, sigamos.

      Pienso que es más exacto decir que la impresión de dinero por parte de la Fed no puede llevar al crédito a las manos de aquéllos que lo necesitan: las pequeñas empresas…

      Pero, ¿acaso las tasas de interés más bajas hacen que sea más difícil para las pequeñas empresas acceder a un crédito? Sin duda, es más un caso de que los bancos son reacios a prestar y no que las tasas de interés más bajas hacen que sea más difícil acceder a un crédito…


¿Por qué los bancos no quieren prestar plata? Porque se está llevando a cabo una Gran Corrección prolongada y retrasada por la Fed. Prestarle dinero a las pequeñas empresas es arriesgado, sobre todo en una corrección. Las grandes compañías, por el contrario, están protegidas por la misma Reserva Federal. La fijación de precios siempre trae escasez. Tipos de interés artificialmente bajos -el precio del crédito- sofocan al ahorro real y al crédito real. El crédito de la Fed -ahorros falsos- va dirigido a los mayores prestatarios, especialmente al Gobierno estadounidense y a Freddie Mac y Fannie Mae, empresas públicas que conceden préstamos.

      Lo que es notable es que cuando los bancos centrales ejecutan una política monetaria laxa durante un desapalancamiento (en Estados Unidos entre 1933 y 1937, en Gran Bretaña entre 1947 y 1969; en Estados Unidos desde marzo de 2009 hasta la actualidad), vemos un crecimiento positivo del PBI y una disminución de los niveles de deuda/PBI.

      Pero durante los desapalancamientos, cuando los bancos centrales ejecutaron una política monetaria restrictiva (en Estados Unidos entre 1930 y 1932, en Japón entre 1990 y 2013 y en Estados Unidos entre 2008 y 2009 -previo a QE) vimos un crecimiento negativo del PBI y un aumento en los niveles de deuda con respecto al PBI.

      Creo que es válido argumentar que la Fed está prolongando su llegada a través del QE…

      Pero la evidencia sugiere que la relajación monetaria puede prevenir las fases similares a una depresión en la economía.


Vamos a frenar un poco nuestro desacuerdo, mientras vemos la opinión de otro fanático del banco central. Es Martin Wolf, que en el Financial Times dice que la Fed ha evitado que se den condiciones similares a la depresión en Estados Unidos:

      Los bancos centrales, incluida la Reserva Federal, están haciendo lo correcto. Si no hubieran actuado como lo han hecho durante los últimos seis años, seguramente habríamos sufrido una segunda Gran Depresión. Evitar esa crisis y ayudar a las economías a recuperarse es el trabajo de los bancos centrales.

      …la crisis financiera coincidió con la caída de los precios reales de la vivienda y provocó el desapalancamiento de las instituciones financieras y los hogares. Se necesitó una fuerte acción monetaria y fiscal para contrarrestar estas fuerzas contractivas. Dado que el apoyo fiscal fue, por desgracia, retirado antes de tiempo, la carga cayó sobre la Fed. Con las tasas de interés a corto plazo en el límite de cero, tenía que influir en las tasas de largo plazo para que la política monetaria ganara tracción.

      Los tiempos excepcionales requieren de medidas excepcionales. Los que critican a la Fed tan amargamente o les falta imaginación o son indiferentes a lo que le habría sucedido a la economía y a los conciudadanos si la Fed (y otros bancos centrales) se hubieran sentado con los brazos cruzados.


¿Está usted convencido, querido lector? Yo no.

Primero, porque las comparaciones ofrecidas que tienen por objeto mostrar que la política monetaria laxa funciona mejor que las políticas ajustadas no son convincentes. Esto no es ciencia. Esto ni siquiera es pseudo-ciencia. Esto es pura conjetura sobre la base de las conclusiones a medio cocinar, que a su vez se basan en las estadísticas dudosas y las suposiciones improbables.

Segundo, a menos de que se trate realmente de una nueva era, sigue siendo imposible para los profesores de finanzas hacer un mejor trabajo de fijación de precios que el sistema de mercado. Estas personas no tenían idea de lo que iba a suceder. No tenían idea de lo que estaba ocurriendo cuando sucedió. Y no tenían idea de qué hacer al respecto después de que ocurriera. Y ahora, Ben Bernanke fija el precio -tan cerca como puede- de los créditos a corto plazo. Haciendo uso de su política de cero tasa de interés (ZIRP) y su flexibilización cuantitativa (QE), apunta a fijar los precios de acciones y bonos también. La vivienda también es sensible a las intervenciones de mano dura de Bernanke. Al tratar de aumentar el índice de precios al consumidor, él está trabajando de manera explícita en la forma de subir los precios de todos los artículos de consumo. ¿Acaso la fijación de precios le funcionó a Diocleciano? ¿Nixon? ¿Hitler? ¿Stalin? ¿Perón?

Muéstreme un caso en el que la fijación de precios hecho por algún Gobierno haya superado a un sistema de mercado. Muéstreme un funcionario que sea más inteligente y esté mejor informado que 300 millones de consumidores, inversores y empresarios. Muéstreme un solo ejemplo en el que en realidad hayan logrado que la gente esté mejor.

Tercero, lo que han dicho tanto nuestro colega como Martin Wolf, eso, sin mencionar al Sr. Banquero Central, sobre que los economistas del ente emisor han evitado las condiciones similares a una depresión: bueno, si usted fuera uno de los tres millones de estadounidenses cuyo trabajo no existe hoy en día, podría pensar que las condiciones de una depresión no se evitaron en lo absoluto. Las acciones subieron. La vivienda está subiendo. Pero, ¿y la economía? Haga los cálculos matemáticos correctamente -el PBI y el desempleo- y usted verá que parece una depresión.

Lo que la Fed ha producido es una condición similar a una depresión sin los efectos saludables -la destrucción creativa- de una depresión real. Una depresión es como un líquido destapa cañerías. Es una buena cosa cuando es corto, rápido y hace una limpieza completa. Remueve la suciedad fuera de los caños de la economía. Pero la Fed no permitió una depresión real. Detuvo la limpieza y, posteriormente arrojó más porquería por la pileta de la cocina. Los banqueros consiguieron más grasa, al igual que las grandes corporaciones y el Gob

ierno. Y ahora, desde hace seis años, el sistema ha sido taponado con cosas asquerosas, retardando el crecimiento real.

Saludos,

Bill Bonner.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.

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