Una estrategia para diversificar y adelantarse al resto

estrategias para diversificarEl presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, movió fuerte el mercado durante el mes de mayo. Cuando hace unas semanas el jefe de la política monetaria de la primera economía del mundo anunció que la entidad que dirige podría amainar la intensidad de su programa de compra de bonos, las notas del Tesoro estadounidense subieron sus rendimientos de cara a un futuro aumento en “el precio del dinero”.

Aunque generalmente un aumento en el rendimiento de un bono implica la caída de la confianza en el pago efectivo de esa deuda, en esta ocasión la cosa parece ser distinta.

Por ejemplo, según mencionaba el pasado viernes la revista inglesa Money Week, el alza en los rendimientos podría estar marcando el comienzo de un regreso a la “normalidad económica”, y que mientras tanto esto suceda en un marco de recuperación de la confianza y de caída en el desempleo en Estados Unidos, no debería ser vista como algo negativo.

El ganador del Premio Nobel de Economía, Paul Krugman, también argumenta que un alza en el rendimiento de los bonos (tal como un alza en los precios de las acciones y de valor multilateral del dólar) refleja una mirada más positiva entre los inversionistas globales sobre la economía estadounidense y que, por lo tanto, no debería ser causa de alarma.

¿Esto significa que los inversores deben dejar Estados Unidos, que con un “dinero caro” se pinchará la burbuja bursátil? No necesariamente. Sobre todo pensando en que si bien se espera un repunte del IPSA para el segundo semestre, éste no sería del tipo que vimos en 2009, cuando fue por lejos la mejor inversión que se pudo hacer ese año.

Por ejemplo, veamos el panorama que se dibuja en una nota del diario La Tercera del día domingo. Escrita por una colaboradora de Inversor Global, se plantea que aunque el IPSA debería repuntar de acá a fin de año, de todos modos no será una inversión descollante.

Factores como la presión de costos que ha afectado los márgenes de las empresas del Ipsa, los anuncios de aumentos de capital y la baja en los precios de las materias primas se han visto agravados por la incertidumbre y los ruidos propios de un año electoral y una desaceleración económica que podría ser mayor que la anticipada, erosionando el efecto de la estabilización internacional.

El gerente de una corredora local encuentra pocas razones para un optimismo de corto plazo, lo que puede traer, no obstante, oportunidades de compra a más mediano plazo. Y en la larga lista de factores que inciden, resalta uno: la creciente percepción de que Chile pasará de una política monetaria contractiva a una expansiva, con bajas de tasas, camino inverso al que se anticipa en Estados Unidos. “Los inversionistas se anticipan a esos flujos y se trasladan de mercados”, afirma.
De todos modos, es interesante lo que dice respecto de la relación entre corto y mediano plazo. Habría que estar atentos a ello. Hoy, según el consenso de mercado, se ve un cierre de año en torno a los 4.800 puntos, lo que implica un alza del índice de aproximadamente un 16%. Esto no es para nada una mala inversión.

Pero volvamos a la pregunta, ¿esto debería llevar a los inversores a alejarse de Estados Unidos?

Acá los invito a ver una pequeña “caluga” publicada el sábado en El Mercurio:

la-tercera
La recomendación es que el 25% de la cartera esté distribuida en Estados Unidos.

Digamos que tomamos esto como un faro. Pero, una vez que decidimos seguir la distribución de la cartera, esto nos lleva a la pregunta sobre de qué manera es posible tomar posiciones en el mercado estadounidense.

WALL STREET EN CASA

La opción “clásica” y más lógica de comprar acciones en Estados Unidos se puede concretar a través de dos vías: directamente a través de abrir una cuenta en unbroker online en el país del Norte, lo que es posible teniendo una cuenta corriente en un banco de Estados Unidos, u operar a través de una corredora local que compre y venda papeles en el extranjero (la mayoría ofrece este servicio con costos mínimos y comisiones que varían de una a otra).

La primera opción parece ser la más compleja. Abrir una cuenta afuera implica papeleo y, en muchas ocasiones, un viaje que tal vez no valga el tiempo ni los costos invertidos.

La segunda está mucho más al alcance. Es cosa de acercarse a una corredora y preguntar por los costos y comisiones. No es complicado y la variable más importante será determinar si esos costos y comisiones valen el esfuerzo de meterse en el mayor mercado bursátil mundial.

Eso hasta hace poco. Porque ahora hay una “tercera vía”.

Se trata de las acciones estadounidenses que cotizan en la plaza local. Los papeles de 76 de algunas de las más importantes empresas del mundo (y de otras másmarketineras que nada, pero resonantes al fin). Traídas a Santiago por el Deutsche Bank en dos tandas entre el año pasado y éste, se presentan por lejos como la forma más sencilla de armar una cartera diversificada con presencia en Estados Unidos.

Su trámite y operación, aunque no lo crea, es tan simple como comprar una acción de Cencosud o el Banco de Chile.

Y es sobre este asunto que preparamos nuestra nota de tapa de la edición de junio de revista Inversor Global. Una mirada que se aboca a derribar mitos en torno a temas como una supuesta baja liquidez y dificultad en su operación, tratando de alentar a los inversores locales a aventurarse.

Probablemente una de las formas más sencillas de armar una cartera diversificada con presencia en Chile y el extranjero, a papeles taquilleros como Google, Amazon o American Express.

Ahora, sobre qué y cómo elegir, y el “mapa” de las 76 acciones, todo esto lo encontrará en la nota de tapa de revista Inversor Global de junio, a la que podrá acceder este viernes con su suscripción.

Sino está suscrito, no pierda más tiempo y hágalo a través de un click acá.

Cuando todos estén hablando de este tema en un año o dos, usted se sonreirá recordando el momento en que se atrevió a dar el primer paso.

Que tenga una linda semana,

Felipe.

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