El poder de la psicología financiera

Muchos libros se han escrito sobre trampas psicológicas que llevan a las personas en la dirección contraria de sus intereses. Sin quererlo, estos libros también hablan sobre asuntos financieros. En un artículo publicado en Investopedia.com el objetivo fue aplicar algunas de las formas clásicas de la psicología disfuncional directamente en el campo de la inversión.

Como les habíamos adelantado, está comprobado que factores subconscientes intervienen a la hora de invertir y pueden jugarle una mala pasada. Algunos de estos comportamientos son:

Los costos hundidos

Se trata de la protección psicológica de las decisiones  o elecciones anteriores lo que suelen ser desastrosas para sus inversiones. Es realmente difícil asumir una pérdida o aceptar que usted ha hecho la elección equivocada. Pero si su inversión no es buena, es mejor salir rápido de ella y focalizarse en algo más prometedor.

Es mucho mejor no aferrarse al costo hundido, ya que el compromiso emocional en las malas inversiones sólo empeora las cosas.

La trampa de la confirmación

Las personas a menudo buscan a otros que han cometido, y siguen cometiendo, el mismo error. Asegúrese de obtener asesoramiento de fuentes frescas, en lugar de llamar a la persona que le dio el mal consejo en el primer lugar. Es normal que usted está buscando la confirmación de algún otro desafortunado en la misma situación. Puede consolarse mutuamente en el corto plazo, pero es sólo un autoengaño.

Ceguera

Se trata de posponer el “día malo” y en realidad las pérdidas tienen que ser enfrentadas. Si usted sabe en el fondo que hay un problema con sus inversiones, como un gran escándalo en la empresa, pero lee todo el diario menos las páginas de finanzas puede que esté sufriendo este efecto cegador.

Todo es relativo

Es positivo estar al tanto de los que nuestros amigos o familiares piensan pero esto no significa que lo que están haciendo y diciendo sea necesariamente relevante fuera de un contexto. Tenga en cuenta, que usted debe invertir por sí mismo y sólo en su propio contexto. Sus amigos pueden tener tanto dinero como para manejar un riesgo alto en sus inversiones, pero si sus ingresos son modestos y es una persona nerviosa, ese negocio no es el indicado.

Cuidado con la superioridad

Muchos de los inversores piensan que saben mejor que los expertos o que el mercado. Sólo por haber tenido una buena educación o ser inteligente no significa que no sea necesario un buen asesoramiento y, más aún, no significa que pueda burlar a los profesionales y a un sistema complejo de mercados. Muchos inversores han perdido una fortuna por estar convencidos de que eran mejores que el resto. Además, estas personas son presa fácil para algunas de las otras trampas antes mencionadas.

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  1. Pablo

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