ETFs alternativos, una estrategia de diversificación

Los ETF son los instrumentos financieros que más crecieron en cuanto a popularidad durante los últimos años y cada vez son más las alternativas que ofrecen a los inversores, entre ellas ganarle al mercado con una estrategia sencilla y eficiente.

Están conformados por una canasta de acciones que puede comprarse y venderse en el mercado con la misma sencillez que cualquier papel de una empresa.

En sus comienzos, la mayoría estaban dedicados a replicar los índices tradicionales (Dow Jones, S&P 500, Nasdaq) pero con el paso del tiempo se volvieron cada vez más especializados, tanto en lo que respecta a sectores como a regiones geográficas.

Actualmente, las opciones son innumerables, ya que existen ETFs para invertir en rubros como biotecnología o energía solar, así como, también, para posicionarse en los más variados mercados emergentes o de frontera e, incluso, replicando algunos alternativos, construidos de manera diferente a los tradicionales.

La gran mayoría de los índices ponderan a las acciones en función de su capitalización de mercado (su valor bursátil), que se obtiene de multiplicar la cantidad de papeles emitidos por el precio de cada uno. Así, los que más han subido tienden valer más y, por lo tanto, una presencia superior en la mayoría de los indicadores de este tipo.

Es comprensible que así sea, dado que un índice es solo una especie de promedio para medir el comportamiento de una Bolsa, por lo que resulta razonable que las empresas más valiosas tengan un mayor peso en este promedio.

Sin embargo, este enfoque cuenta con algunas desventajas importantes para los inversores. En primer lugar, las acciones que más suben aumentan su capitalización de mercado, por lo que ganan ponderación dentro de estos indicadores, lo que implica que incrementan el riesgo de que las sobrevaluadas incrementen su presencia en comparación con otras más atractivas.

A su vez, los índices le darían mayor importancia a aquellos papeles que resultan menos convenientes para el inversor. En situaciones de burbujas financieras o de exceso de optimismo sobre algún sector, las consecuencias negativas de este método pueden ser importantes.

¿Por qué una compañía de mayor capitalización bursátil debería considerarse más representativa que otra que tenga mayores ventas o ganancias o, incluso, mayores activos?

Para solucionar estas cuestiones, surgieron los nuevos ETF alternativos, que intentan, en algunos casos, solucionar los defectos de los que replican a los indicadores tradicionales, mientras que otros buscan proveer estrategias basadas en diferentes criterios como las ganancias o los dividendos de las acciones.

El Rydex S&P Equal Weight (RSP), por ejemplo, le da la misma representación a cada una de los 500 papeles del índice S&P 500. Empresas como Apple (AAPL) o Exxon (XOM) tienen una participación cercana al 2,80% del portafolio en el índice tradicional debido a que se encuentran entre las de mayor tamaño bursátil. En cambio, en el RSP tienen la misma que cualquier otra firma (0,20%).

Este instrumento busca evitar que las empresas más grandes tengan un peso excesivo sobre el portafolio simplemente al ponderar en la misma magnitud a todas las que están incluidas el índice. El método parece bastante efectivo ya que en los últimos cinco años ha acumulado un retorno del 40%, casi el doble del que tuvo un el SPDR S&P 500 (SPY) que sigue a este mismo indicador.

También existen alternativas como PowerShares FTSE RAFI 1000 (PRF), que invierte en un conjunto de 1000 empresas ponderadas en base a una combinación de características fundamentales como ventas, dividendos y flujos de caja en lugar de hacerlo en base a capitalización de mercado.

También, ha logrado superar a la versión tradicional del índice Rusell 1000 por un amplio margen últimos años y, por lo tanto, demuestra que se trata de una estrategia interesante para tener en cuenta.

La industria financiera está reaccionando ante la demanda por estos instrumentos y es cada vez mayor la cantidad de ETFs alternativos con propuestas innovadoras que llegan a los mercados.

Si bien la performance pasada no es ninguna garantía sobre el retorno futuro, existen buenos motivos para prestar atención a las diferentes posibilidades que estas herramientas brindan a los inversores.

Fuente: Sala de Inversión

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