Si una empresa lo trata mal, compre sus acciones

acciones de Lan, LatamEsto me pasó hace poco más de seis meses.

Aprovechando una visita a Santiago, entre mi computador, zapatos, camisas y cuadernos de notas, había decidido llevar una “carga” especial: mi hijo de, por entonces, un año y nueve meses. Las veces anteriores siempre habíamos viajado con su madre y era la primera vez que me embarcaba en esta aventura de “padre soltero”.

“¿Estás seguro?”, me preguntaban varios. “¿Y no va a echar de menos a la madre?”, decían otros. Lo mismo le decían a mi mujer. “Bueno, hay que hacer la prueba, ¿no?”, decíamos nosotros.

A la hora de los pasajes, como siempre, fui y compré en LAN. Desde hace más de diez años que tengo mi Lanpass, entonces junto kilómetros y, bueno, finalmente creo que en muchas de estas cosas tiendo –y espero no ser el único- a actuar como animal de costumbre. Ya había notado, durante los últimos dos o tres años que la calidad del servicio no era la misma y que ciertos factores que antes caracterizaban positivamente a esta aerolínea, como su puntualidad y cumplimiento de los horarios, habían cambiado.

Por ahí me habían suspendido un vuelo. Por ahí me habían hecho esperar más de la cuenta. Arriba del avión, los clásicos snacks habían sido reducidos a un sanguchito un poco feo y un caramelo. ¿Para beber? Té, café o jugo.

Yo recuerdo haber bebido whisky…

Bueno, a pesar de estas cosas, compré el pasaje en LAN. Primero el mío, y cuando estuve seguro de mi “acompañante”, el de mi hijo.

Primera sorpresa: no pude hacerlo por internet. Por política de la empresa, no se pueden comprar pasajes sólo de niños por internet. Ok, está bien, es comprensible. Llamé por teléfono para concretar la operación. Creo que esperé durante más de 20 minutos para que alguien me contestara. Cuando lo hizo, no podía ligar mi reserva a la de mi hijo y luego me explicaron que el sistema no funcionaba y que no se podía cerrar la compra, que llamara de nuevo un rato más tarde.

Lo hice. Fue otra media hora al teléfono. ¿Sobre los asientos? Que llegara temprano al aeropuerto para que nos pusieran juntos. ¿Qué me llamó la atención? Que las personas que me atendían no parecían conocer demasiado sobre el funcionamiento de la empresa, y que la comunicación se cortaba constantemente. Según pude inferir, estaba llamando a Centroamérica, a un call center tercerizado.

Bueno, pero viajamos. Todo tranquilo. Ya estaba acostumbrado al nuevo servicio “devaluado” así que no hubo sorpresas desagradables al respecto. Mi hijo pasó unos días con sus abuelos mientras yo iba a reuniones y atendía otras actividades como editor de Inversor Global.

De regreso, aprovechando los bajos precios chilenos en tecnología, me traje un televisor.

Pero cuando llego a casa, veo que está roto.

Y cuando veo mi cuenta de la tarjeta de crédito, veo que el pasaje de mi hijo ha sido cobrado dos veces.

¡Plop! Condorito aparece y se ríe de mí…

Bueno, al día siguiente llamo para ver qué pasó y me dicen que son cosas distintas. Que por el equipaje debo volver al aeropuerto, y que por el pasaje ya se cursa el reclamo para anular el cobro…

Acá resumo, porque quiero pasar a la otra parte de esta nota: no me anularon el cobro (tuve que pagar dos veces) sino que me devolvieron el dinero unos tres meses después. Como están las cosas en Argentina, esa plata ya había perdido más de un 5% de su valor.

Y el televisor, bien gracias. Por más reclamos que hice, debía haber hecho caso a lo que me dijo el jefe de equipajes en Aeroparque: “Nunca, en todos los años que llevo acá, vi que se reintegrara un televisor roto”.

¿Pero sabe qué? Cuando volví a ir a Santiago, en marzo, compré mis pasajes en LAN.

¿Animales de costumbre?

ESPERANDO EL DESPEGUE

“Hay que acostumbrarse a estas cosas”, me dijo un analista que sigue la acción de la compañía en la Bolsa cuando le conté mi historia. Al parecer, experiencias de este tipo están siendo parte del resultado de la fusión con la brasileña TAM. “Costos de la integración”, lo llamó con una sonrisa de medio lado.

Dicen que aguas mansas no forman buenos marinos. Y las acciones del nuevo gigante en proceso de integración pueden dar fe de tormenta, desde el anuncio de integración, en la segunda mitad de 2010.

Mire, el gráfico de sus movimientos parece un electrocardiograma:

grafico nombre
En los últimos doce meses, los papeles han perdido un 20% de su valor.

¿Las transforma esto en una oportunidad de compra? Veamos, por ejemplo, la evolución del último proceso descendente:

Si bien en lo que va de 2013 los papeles han perdido un 15,98% de su valor, de todos modos podemos ver que la contracción parecería estar ajustándose: mientras el mes pasado las acciones de la aerolínea perdieron 4,65%, este mes sólo han cedido 2,86%. Algo es algo.

Y la esperada vuelta al terreno positivo tiene como impecable fundamento los resultados operacionales correspondientes al trimestre de 2013. Para este periodo, LATAM reportó ventas totales por US$ 3.409 millones, “en línea con nuestra estimación, avanzando un 1,5% anual”, según un informe de Banchile Inversiones. En tanto el EBITDA (las Ganancias Antes de Intereses, Impuestos, Depreciación y Amortizaciones, el número que nos dice “cómo va el negocio”) mostró un avance de 22,1% anual hasta los US$ 405,1 millones, “levemente por sobre nuestra proyección de US$ 379,7 millones”, dice el mismo informe. Según la corredora, “lo anterior, fue impulsado por un mejor resultado operacional (un alza de 149,8% anualizado), debido a una mejor integración con TAM”.

Es decir, las cosas para la compañía están comenzando a funcionar. Esto, a pesar de que la firma registró una utilidad neta de US$ 42,7 millones, una baja de 48,9% anual.

QUÉ SE VIENE

Desde Banchile sostienen que, mientras que los resultados divulgados por la firma pueden ser considerados positivos, se mantiene una visión de que en el corto plazo se seguirán viendo presiones en el precio de sus acciones. No obstante, destacan que en el mediano plazo la firma debería ser capaz de potenciar su modelo de negocios en Latinoamérica, sumado a que el grueso de los analistas coincide en que se deberían comenzar a materializar las sinergias de la fusión.

Y acá viene lo práctico, y lo que de seguro estaba esperando leer. Banchile Inversiones recomienda “Mantener” las acciones de LATAM Airlines y sugiere un precio objetivo a doce meses de $12.500 en la Bolsa de Santiago, 32% más alto que los $9.450 en que cotiza hoy.

Mientras tanto, para el ADR de la firma cotizado en Nueva York, el que actualmente se ubica en torno a los US$ 19,70, se proyecta un alza de 25%, hasta los US$ 25.

Por su parte, Banco Penta destaca sus “sólidos y sostenidos crecimientos en tráfico de pasajeros y carga, con altos niveles de ocupación y elevados márgenes operacionales”, su “importante plan de expansión” y renovación de flota tanto en pasajeros como en carga, su presencia en aumento en  Latinoamérica, y el hecho de que aún resta por aprovechar la fusión con TAM, que la ha convertido en una de las 10 aerolíneas más grandes del mundo.

Y Bice concuerda cuando dice que no se descarta “una presión alcista sobre el papel en el corto plazo, en vista que los resultados estuvieron un 15,7% por sobre las estimaciones del mercado y considerando la clara mejora en términos operacionales”.

Ya sabe. Podemos pasar malos ratos, pero parece que al “Señor Mercado”, esto le encanta.

Si quiere conocer más sobre éstas y otras alternativas de inversión, lo invito a revisar la edición de mayo de la revista Inversor Global. Si desea suscribirse, lo invito a hacer click acá.

Buen fin de semana,

Felipe.

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