Ojo por ojo, dólar por dólar

Guillermo moreno, argentina, sojaMoreno volvió Recargado, dicen algunos empresarios por estos días. La balanza comercial es su mayor obsesión. El secretario de Comercio Interior tiene sus razones. Los márgenes se vienen achicando y la situación cambiaria no da tregua. En marzo, según datos del INDEC, el saldo comercial cayó un 49% interanual.

La semana pasada los medios económicos se hicieron eco de lo que parece ser la nueva disposición: cerrar nuevamente la economía a compras al extranjero hasta que se pueda garantizar un superávit comercial de US$ 10.000 millones. Tarea que no será fácil si tenemos en cuenta que el primer trimestre cerró con un superávit apenas superior a los US$ 1.300 millones. Para cumplir con este objetivo, las reglas del juego se volvieron más complejas.

“Agradézcanselo a sus amigos sojeros, que se sientan en las silobolsas y nos esconden los dólares. Y a los banqueros y a Techint, que quieren hacer un golpe financiero para devaluar”. El secretario de Comercio Interior, según consignó Ámbito Financiero, le dio esta frase la semana pasada a un CEO de una multinacional vinculada a la petroquímica, que pidió una reunión con el funcionario para explicarle que es necesario que se destrabe la liberación de unos productos que descansan en tres contenedores en el puerto de Buenos Aires, indispensables para poder continuar con la producción y garantizar la exportación ya comprometida con Brasil.

“De nada sirvieron las explicaciones sobre que se trata de una compañía que exportó, según sus datos de 2012, el 80% de lo que produce y que siempre trabajó con superávit comercial propio. Tampoco fueron útiles las argumentaciones sobre que el contenido de esos contenedores es necesario para poder cumplir con las operaciones ya pactadas con Brasil, las que le traerían al país dólares imprescindibles en estos momentos”, agrega el medio. 

Un nuevo tablero se diseñó para este juego llamado “Bailando por un cupo (de exportación)”. Borrón y cuenta nueva. Su historial positivo como jugador no tendrá mayor peso. Lo que importan son los datos de 2013. Comenzarán las alianzas estratégicas para pedirle prestado un poco de “superávit” a otra empresa para poder importar los bienes de capital necesarios.

No obstante, este borrón y cuenta nueva no se transforma en una amnistía para aquéllos que tienen déficit. Esos deberán “regularizar” su situación.

El proveedor debe ser local. Antes de obtener la aprobación para importar los bienes de capital necesarios para producir, deberán comprobar que no existe un proveedor local capaz de brindar esos productos.

Lo que analiza la prensa especializada es un endurecimiento de las reglas para los exportadores. Sobre ellos recae el peso de una economía que no encuentra su ritmo, de un Banco Central que no deja de perder reservas y de un dólar blue que como dice el cliché del mercado, “no tiene techo”.

ECONOMÍA BAJO PRESIÓN

La presión llega también del sector agro. Nos acostumbramos a prenderle todas las velas al yuyo. Hoy, el mercado está anunciando que si bien la cosecha será muy buena, no será la esperada y eso no sólo significa más presión sobre la cotización del peso, sino también sobre los ingresos fiscales.

Ya no alcanza con que la cosecha sea excelente, tiene que ser fuera de serie para poder tapar algunas grietas. Este año, por este cambio de pronósticos sobre la oleaginosa, el Estado podría perder, a través de las retenciones (derechos de exportación) un 15% respecto a lo que se estimaba originalmente. Se trata de más de $ 8.000 millones, de acuerdo con la consultora Abeceb.com.

Es un golpe duro no sólo para las arcas nacionales, sino también para las de las provincias, a través del Fondo Solidario de la Soja.

Por su parte, un menor crecimiento de Brasil, nuestro principal socio comercial, podría dejar su marca. Se estimaba que su Producto treparía 4 puntos y hoy ya se habla de 3%.

No es para caer en el negativismo excesivo. Reconocer la gravedad de algunos síntomas es parte del proceso para arribar a un correcto diagnóstico.

Habrá que ver qué cambios está dispuesto a hacer el Gobierno en un año de elecciones.

Un saludo cordial,

Ignacio

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