Guía de inversión para inexpertos

De la misma manera que la teoría de la evolución explica mucho acerca de cómo funciona la biología, que conocer algunas características cognitivas puede explicar la psicología de los individuos; existen algunos principios básicos que alcanzan para transmitir la mayor parte de lo que se necesita saber en materia de inversión.

Con esta premisa, el sitio especializado en finanzas The Mootley Fool, identificó cuatro reglas de oro de las finanzas.

1. El interés compuesto es lo que lo hará rico. Y eso lleva tiempo.

Warren Buffett es un gran inversor, pero  serlo por más de dos tercios de siglo es lo que lo hizo rico. Actualmente, su patrimonio equivale a 60 mil millones de dólares, de los cuales sólo 2.700 millones los hizo desde que cumplió 50 años. Una década más tarde, incrementó su riqueza en 57 mil millones más. Si Warren se hubiese retirado a los 60 años, no hubiéramos oído hablar de él. El secreto de Buffet es el tiempo.

La mayoría de la gente no empieza a ahorrar en cantidades significativas hasta una década o dos antes de su jubilación, lo que limita en gran medida el poder del interés compuesto. Lo importante es enseñar a los jóvenes a empezar a ahorrar lo antes posible.

2. Simple es generalmente mejor que inteligente

Alguien que compró un fondo del índice S&P 500 de bajo costo en 2003 obtuvo un rendimiento del 97% a finales de 2012. ¡Eso es genial! Y ellos no necesitaron saber nada acerca de la gestión de carteras o análisis técnico.

Mientras tanto, los fondos de cobertura más atractivos de ese momento, perdieron un 4,7% en el mismo período, según datos de Credit Suisse.

Invertir no se parece a una computadora: simple y básico puede ser más poderoso que complejo y de vanguardia. Y no es como el golf: los espectadores tienen una muy buena oportunidad de humillar a los profesionales.

3. Hay un 100% de probabilidades de que el mercado experimente una alta volatilidad a largo plazo

La mayoría de los inversores entienden que las acciones producen una mayor rentabilidad a largo plazo, pero a costa de una mayor volatilidad.

Sin embargo, cada vez que surge un toque de volatilidad, el mismo grito se escuchó desde el público inversionista: “¿Qué está pasando?”

Nueve de cada diez veces, la respuesta correcta es la misma: No pasa nada. Esto es lo que hacen las acciones.

Desde 1900, el S& P500  tuvo un retorno del 6% anual, pero el promedio de diferencia entre los años en que tuvo el cierre más alto y el más bajo es del 23%.

Alguien le preguntó una vez a JP Morgan lo que hará el mercado. “Va a fluctuar”, fue lo que supuestamente dijo. Nunca se escucharon palabras más verdaderas que estas.

4. La industria está dominada por vendedores y charlatanes

La gran mayoría de los productos financieros son vendidos por personas cuyo único interés en su riqueza es el monto de los honorarios que cobrarán. No se necesita ninguna experiencia, ni credencial o ni el mejor sentido común para ser un experto financiero. Esta es quizás una de las teorías más importantes del mundo de las finanzas

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