“Ellos me amenazaron cuando cuestioné a los bancos”

programa de rescate de la economia de ee.uu.Las noticias financieras se están poniendo aburridas. El Dow Jones sólo fue en una dirección: para arriba. El oro, sin embargo, cayó por debajo de US$ 1.400 el miércoles. 

En lugar de tratar de entenderlo, ayer por la tarde nos fuimos en coche a Villazombi. Un amigo en Washington nos prometió presentarnos a Neil Barofsky, inspector general del “Programa de Alivio de Activos en Problemas” (TARP, por sus siglas en inglés).

¿Se acuerda de TARP? Era un programa de US$ 700 mil millones del Gobierno estadounidense para rescatar a la economía de Estados Unidos de una corrección. Neil Barofsky estaba a cargo del mismo. Así que decidimos ir y preguntarle cómo salió todo.

Mientras tanto, ayer, el International Herald Tribune publicó esta pequeña nota:

“Los economistas coinciden en que los recortes de gastos y aumentos de impuestos han frenado la recuperación de Estados Unidos”.

Los lectores reconocerán esto como charlatanería habitual.

El gasto del Gobierno no trae consigo una verdadera “recuperación”.

Veamos, ¿cuántas veces tenemos que explicar esto? Usted toma US$ 5 en recursos y se los da a un joven de 19 años que está armado en Afganistán. Dispara una ronda o dos de tiros en una ladera de la montaña y ¡puf!… desaparecieron esos US$ 5.

O tenemos, por ejemplo, a un oficial de la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego. Tiene encendido el motor mientras vigila una casa que, se sospecha, es usada por un contrabandista de cigarrillos. En unos pocos minutos, o incluso segundos, los US$ 5 han desaparecido.

O le da el dinero a una persona con discapacidad. Él compra un pastel y una coca cola. Los economistas pueden registrar este gasto como parte del PBI. Pero, ¿cómo está usted mejor?

Usted es US$ 5 más pobre, no US$ 5 más rico.

Sin embargo, el crecimiento del PBI es algo que los economistas creen que pueden controlar. Por lo tanto, trabajan en ello como si fueran maníacos sexuales estrangulando a una prostituta. Nada bueno viene de él, pero al menos obtiene resultados.

¡Y aquí viene Paul Krugman, con más información! Él escribió en la revista de The New York Times:

      La economía keynesiana descansa fundamentalmente en la idea de que la macroeconomía no es un juego de moral -que las depresiones son esencialmente un fallo técnico. Cuando la Gran Depresión se profundizó, Keynes pronunció la célebre frase: “Tenemos problemas de magneto”- es decir, los inconvenientes que presentaba la economía eran como los de un coche con un pequeño pero importante problema en su sistema eléctrico, y el trabajo del economista consiste en encontrar la manera de reparar el problema técnico.

Volvamos a Neil Barofsky…

Entonces, ¿a dónde se fueron los US$ 700 mil millones? ¿Acaso eso arregló el problema de magneto?

“Me preguntaba lo mismo”, dijo (de memoria). “Fue increíble para mí que nadie supiera. Se lo dimos a los bancos, pero nadie sabía lo que habían hecho con él. Le propuse a Tim Geithner que investigáramos. Él se indignó. Me insultó con las peores palabras. Dijo que echaría a todo el sistema bancario abajo, si yo se lo pidiera”.

      Seguí adelante y envié una carta. Realmente no tenía la autoridad o el personal para insistir. Pero todos los grandes bancos me escribieron. La mayoría de ellos me dio respuestas poco fiables y evasivas.

      ¿Qué hicieron con el dinero? Se suponía que iban a aumentar los préstamos a fin de ayudar a lograr una recuperación. Ninguno de ellos lo hizo. En su lugar, se utilizaron para pagar los préstamos que tenían entre ellos. En otras palabras, lo utilizaron para reducir la cantidad de crédito disponible, y no aumentarlo. Y compraron bonos de agencias estadounidenses, como era de esperarse. Y pagaron sus bonificaciones.

      En otras palabras, se cuidaron a ellos mismos, tal y como era de esperarse. No sabía que esta información iba a hacer caer a todo el sistema bancario.

      Todo fue tan perverso, que apenas puedo creerlo. En un sistema financiero normal, si un banco hizo una mala apuesta, debía pagar una penalización. Las entidades le pueden prestar más dinero, pero esos bancos utilizarían mayores tasas de interés para protegerse. Pero ahora, en los años de la burbuja, todos los grandes bancos hicieron algunas de las peores apuestas de la historia. ¿Y qué pasó? El Gobierno intervino y les prestó dinero a tasas de interés más bajas. Fueron recompensados por sus errores. Los buenos bancos -que no contaban con el respaldo del Estado- en realidad pagaron mayores tasas de interés para pedir prestado que los bancos malos

      Otra cosa que quería saber era exactamente cuánto dinero estaba en peligro. Regalamos US$ 700 mil millones. Pero también garantizamos préstamos, dimos líneas de crédito y nos pusimos detrás de diversas operaciones financieras. Me pregunté cuánto estaba en juego, cuánto estaba en riesgo, nadie parecía saber. Por lo tanto, hicimos las cuentas. Encontramos un total de US$ 23 billones. Billones, con B mayúscula.

      Una vez más, no estoy diciendo que podríamos llegar a tener que pagar todo eso. Algo de esto fueron garantías sobre garantías, además de garantías cruzadas, muy oscuras, muy difíciles de desentrañar. Pero pensé que valía la pena saber cuánto teníamos en riesgo. Y lo digo nuevamente, los bancos no querían contar. Y la gente en el departamento del Tesoro no quería saber.

      Entre más preguntas hacía, más me encontraba aislado y en desacuerdo con el Departamento del Tesoro, así como con los bancos. Tenía debates acalorados en el Tesoro. Los bancos me odiaban. Y entonces, el subsecretario del Tesoro me llamó a su oficina. Me explicó que si me tranquilizaba con el tema de los bancos podría tener un muy buen cargo después de que TARP expirara. Si no jugaba a la pelota con ellos, me iba a ser difícil encontrar un trabajo.

      Así es como funciona. Usted sigue el juego y se lleva bien con ellos. Si no sigue el juego de las estafas y la jerigonza técnica, está fuera.

Así es como funciona la economía zombi, querido lector. Los zombis estrangulan a las chicas. Y usted debe mirar hacia otro lado. O de lo contrario…

Saludos,

Bill Bonner

Recuerde que en la edición de la revista InversorGlobal del mes de mayo tuvimos la oportunidad de entrevistar a este gurú de las finanzas. Para leerla, haga click aquí

Para suscribirse a la revista, haga click aquí.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.

Deja tu respuesta