¿Década ganada o perdida?

Decada de gobierno de los KirchnerDécada perdida o década ganada fue la pregunta que se hicieron economistas y analistas políticos la semana pasada, respecto de los 10 años del Gobierno K. A los periodistas nos encantan los aniversarios para sentarnos y desde el púlpito hacer un diagnóstico, separar las aguas: lo que estuvo bien y lo que estuvo mal.

Sin embargo, en la disyuntiva misma se oculta la raíz de algunos problemas que esta sociedad todavía tiene que resolver. Pararse en los extremos es lo que hemos hecho en los últimos 30 años de historia económica, tras la vuelta a la democracia. Un sistema que fracasa siembra las semillas para pasar a su exactamente opuesto. Nos movemos entre el libre mercado sin regulaciones y el proteccionismo injustificado, del blanco al negro sin evaluar un gris.

En esta columna le propongo recorrer algunos eventos de los 10 años de economía K y que usted mismo saque sus conclusiones. ¿Es una década ganada? ¿Es otra década perdida? ¿O simplemente son 10 años más de experiencia que podemos usar como nación? ¿No está cansado de hablar de la Argentina como un país adolescente?

Veamos…

“Que se vayan todos” y 5 presidentes en dos semanas. El comienzo de esta historia la conocemos todos. Recordemos los principales cambios, los buenos y los malos, usted lo dirá.

ALGUNAS COSAS QUE PASARON EN ESTOS 10 AÑOS:

. Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia en mayo de 2003, el país crecía al 8%, la inflación era del 2% anual, el tipo de cambio era competitivo y ya se habían alcanzado los superávit gemelos (fiscal y en cuenta corriente).

. Se logró crecer hasta 2007 en promedio un 8,5% anual, casi a “tasas chinas”. El consumo creció y la soja se perfiló como el gran producto argento, a medida que su precio se disparaba y los laboratorios locales conseguían grandes avances científicos con el glifosato.

. Argentina no logró ser foco de inversiones y actualmente ocupa el quinto lugar a nivel regional (compartido con Perú) como destino de capitales.

. Se pagó con reservas toda la deuda contraída con el FMI por un monto de US$ 9.810 millones. Se realizaron dos canjes en 2005 y 2010, donde entraron el 93% de los acreedores privados. El resto está en manos de inversores y fondos buitre y son objeto de una batalla legal que aún se dirime en los juzgados de Nueva York.

. En 2005 comienzan las presiones inflacionarias que desembocan en la intervención del INDEC. Se da inicio al maquillaje de las estadísticas y al default encubierto de aquella deuda (bonos) que pagaban siguiendo la evolución del costo de vida.

. Desde 2007 a nuestros días se fugaron más de US$ 80 mil millones en un período en que los países vecinos, producto de las bajas tasas mundiales, no saben qué hacer para que la lluvia de divisas no fortalezca más la cotización de sus propias monedas.

– Argentina redujo en la última década en un 73% su deuda. Al cierre de 2012, la deuda sobre el PBI era del 45%, del cual la mitad está contraída con el sector público. No se ven compromisos comprometedores en el futuro, como lo señala el gráfico a continuación.

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– Actores como el Banco Central y la ANSES se volvieron fuente de financiamiento de una economía que cerró sus puertas el crédito internacional, en momentos en que la región contrae deuda a tasas de países desarrollados. Esto incluye a los países amigos como Ecuador y Bolivia.

. Actualmente el superávit comercial es de apenas US$ 1.151 millones y está apuntalado en trabas a las importaciones y un sistema de cuotas para permitir las exportaciones.

. Hoy se habla de un déficit energético de entre US$ 10.000 millones y US$ 15.000 millones que deben ser importados al año. Ésa fue una de las razones que llevó a la expropiación de YPF el año pasado y de la que todavía no se acordó el pago a Repsol.

. Se estableció la Asignación Universal por Hijo (AUH), que llega a 3,5 millones de niños. Además, se incorporaron a dos millones de jubilados al sistema. Hoy, el 93% de los mayores de 65 años recibe una pensión o una jubilación. Sin embargo, el 80% de ellos está con la mínima.

. A finales de 2011 el Gobierno entendió que instaurar un cepo al dólar era la mejor manera de combatir la fuga de capitales y de obtener las divisas necesarias para comprar los bienes de capital. La pesificación patriótica paralizó las transacciones inmobiliarias y al día de hoy las escrituras que dan cuenta de la compra y venta caen a razón de 40% anual.

. El desempleo pasó del 17% en 2003, al 7,9% en estos días. El empleo público creció de manera exponencial y las empresas privadas hoy trabajan al tope de su capacidad productiva, con escasos niveles de inversión, producto de un bajo acceso al crédito y reglas de juego tan poco claras como cambiantes.

. La inflación araña los 24 puntos, ubicándonos en el tercer puesto mundial. Como contrapartida, el Gobierno propuso acuerdo de precios (congelamiento en supermercados) y salarios, pero no achica el gasto público. En los primeros años de la década del 2000 se ubicaba en torno al 20%/25% del PBI. Al cierre de 2012 el gasto público se posicionó en 36% y los analistas esperan que sea mayor este año, debido a que habrá elecciones en octubre y la economía suele impactar en la imagen de los candidatos.

. Si bien se le pagó al FMI y se registró un proceso de desendeudamiento en esta última década (a costa de inflación y algunas cajas: ANSES y Banco Central), nada se avanzó en la deuda con el Club de París. Se trata de unos US$ 6.650 millones, que se elevarían a unos US$ 9.000 millones si contamos los intereses.

. No sólo mediante la ANSES y el Banco Central se financió el creciente gasto público. El Gobierno puso a trabajar a las imprentas a todo vapor y la cantidad de dinero en las calles se expande hoy al ritmo galopante de 37% por año.

. Creció la judicialización del comercio exterior de la Argentina. El país enfrenta 43 demandas ante el Centro Internacional de Arbitraje de Inversiones (CIADI), que depende del Banco Mundial, -dentro de las que se encuentra Repsol- en las cuales las empresas exigen indemnizaciones por US$ 65.000 millones.

Por supuesto que hay cientos de momentos clave que nos sumergirían a usted y a mí en un aburrido sumario: la batalla Martín Redrado por las reservas, la 125 y las retenciones al campo, la designación de directores estatales en las empresas a través de la ANSES, los incontables capítulos de la política cambiaria, el cambio de reglas para el Banco Central, siete ministros de Economía, entre otros.

No pierda tiempo prestándole atención a los puntos anteriores. Si quiere saber cómo fue esta década, sea egoísta: ¿Usted está mejor o peor? La devaluación -traumática como todas- de 2002, ¿brindó un empujón competitivo que fue aprovechado o que se diluyó en el tiempo sin poder capitalizarse?

La respuesta no la tengo yo, ni la Presidente, ni los economistas o la oposición. La tiene usted cada vez que mira dónde vive, qué auto maneja (si tiene esa suerte) y el estado de su cuenta bancaria.

Saludos,

Ignacio

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