Le revelamos la clave para elegir sus activos

Operar en mercados financieros no tiene que ver con certezas, sino más bien con probabilidades; y los inversores dedican su tiempo a buscar las mejores estrategias para maximizar sus retornos en el largo plazo. Dentro de ellas, el momentum de precios es uno de los factores que mayor validez ha demostrado como determinante del retorno futuro de los activos.

El momentum no es otra cosa que el impulso o la tendencia de los precios, lo que demuestran estos estudios es que generalmente los activos que están subiendo de precios tienden a seguir subiendo en el mediano plazo. Los resultados se demuestran tanto para índices como para acciones individuales, y diferentes períodos bajo análisis confirman la robustez de estas investigaciones.

Si se construye un portafolio con acciones o ETFs en base su retorno de los últimos tres, seis, o doce meses y rebalanceando las tenencias una vez por mes, lo más probable es que ese portafolio logre superar con el paso del tiempo al retorno de los índices en general.

Por supuesto que no todos los activos del portafolio serán ganadores, y los resultados tampoco van a ser positivos todos los meses. Pero con el paso del tiempo, es un hecho bien demostrado que el momentum de precios tiende a identificar activos con mejores perspectivas de retorno.

Los estudios coinciden en que en general los efectos positivos del momentun son válidos para activos que hayan subido de precio en períodos comprendidos entre los 3 y los 12 meses, para plazos más cortos o más largos los resultados no son demasiado concluyentes.

Las causas de este fenómeno son materia de discusión entre los expertos: algunos opinan que esto se debe a que los procesos económicos y financieros suelen darse en tendencias de mediano plazo, mientras que otros lo asocian a la psicología de los inversores, que tienden a moverse en masa: comprar lo que está subiendo de precio y vender lo que está cayendo.

Sin embargo, esto no implica que las decisiones de compra deban basarse únicamente en factores de este tipo, y muchos gestores profesionales alcanzaron notable éxito sin tener en cuenta  estos conceptos. Este es especialmente el caso cuando se trata de inversores de valor, que buscan comprar activos subvaluados, y por lo tanto son más propensos a comprar en las caídas de precios que en las subas.

Si se combina valor y momentum, el inversor nunca comprará en los precios mínimos, dado que debe esperarse a que el activo comience a subir para que el momentum resulte positivo. Por otro lado, esto ayuda a evitar el problema de comprar activos que se encuentren en una espiral descendente de precios, lo cual puede durar más tiempo del esperado y tener un efecto muy nocivo sobre el retorno del portafolio.

En el mundo de las inversiones no existen recetas mágicas ni factores completamente infalibles, pero el momentum de precios ha demostrado ser una herramienta muy productiva a la hora de seleccionar activos para el largo plazo, dado que puede utilizarse en combinación con otros factores como la valuación de los activos, se trata de una variable interesante para tener en cuenta a la hora de tomar decisiones.

Fuente: Sala de Inversión

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