La energía estadounidense puede cambiar el mundo

Desde 1958 en adelante, Estados Unidos ha consumido más crudo del que ha producido. Ese año marcaba el momento decisivo en que este país se volvía un estado subordinado a la energía extranjera. Ha llegado a picos de importación de 13 millones de barriles por día, sin embargo, gracias a su auge de petróleo y la producción de gas propia hoy en día importa sólo la mitad.

En la medida en que EE.UU. se las arregle cada vez más sin las importaciones se irá produciendo un cambio profundo no sólo en el consumo interno sino también fundamentalmente en la manera de pensar el suministro mundial de energía.  Es por esto que el sitio www.fool.com enumeró tres maneras en las que la energía americana puede cambiar el mundo.

 La OPEP y Rusia tendrán menos control de precios

Desde hace ya 40 años la lucha por la escasez del petróleo se convirtió en un problema real, desde Estados Unidos en la Guerra de Yom Kippur hasta la actualidad, cuando Rusia cortó el suministro de gas fuera de Ucrania lo que originó problemas graves de suministro con picos de precios en hasta 18 países europeos.

Combinados, países de la OPEP y Rusia representan el 69% del crudo del mundo y el 40% de las exportaciones de gas natural del mundo. La capacidad de producción de estos países es tan grande que son capaces de controlar los precios mundiales del petróleo.

A medida de que Estados Unidos vaya acercando el porcentaje de importación a cero, los países que ahora son proveedores del país americano tendrán que ir buscando otros clientes.

El petróleo exportado por la OPEP y Rusia, se reducirá generando así una pérdida en su capacidad de control de precios. Obviamente estos líderes no dejarán de serlo, pero es innegable que Estados Unidos comenzará a jugar en las grandes ligas.

Mejorará la relación Estados Unidos – China

Aunque son pocas las cosas que comparten estos dos países, hay una cosa que los une: los dos basan su producción económica en fuentes extranjeras de energía para mantener sus motores en marcha, y durante años, ambos países se han repartido los mercados mundiales de la energía.

Estados Unidos podría ayudar a China. La tecnología que ha desarrollado este primer país puede llegar a ser clave, en un primer momento en la exploración del territorio Chino que ya se sabe es rico en energías, y en un segundo momento en su explotación.  Ha habido avances, por ejemplo Royal Dutch Shell (NYSE: RDS-A) ha firmado un contrato con PetroChina (NYSE: PTR) para gastar mil millones de dólares  al año para el desarrollo de recursos de esquisto no.

Los países podrán adaptar el modelo de mercado americano

Ya que tendría la capacidad, EE.UU está analizando las consecuencias positivas de exportar GNC, y es muy probable que lo termine haciendo, esto implicaría que se enfrenten dos modelos de mercado.

En algunas partes de Europa y Asia, existe una disposición que hace que los precios de gas natural estén artificialmente elevados en comparación con los EE.UU., donde los precios del gas natural se basan en los precios al contado y son independientes de los precios del petróleo.

Si los EE.UU. comenzaran a exportar gas natural a estos mercados, el modelo de precios permitiría vender con un descuento bastante fuerte. Sería beneficioso que tengan el potencial de alterar la forma en que se dan estos mercados actualmente y así obligarlos a ir lejos de sus contratos indexados de petróleo. 

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