Blanqueo de capitales: ¿Oportunidad para ahorristas?

El proyecto de ley impulsado por el Gobierno se encontraba este miércoles a un paso de ser aprobado. Desde el mediodía se empezó a debatir en la Cámara, y con 131 diputados presentes, el kirchnerismo logró reunir el quórum necesario para empezar a debatirla.

La iniciativa del Gobierno busca promover dos mercados: el energético y el inmobiliario, ya que ambos son talones de Aquiles de economía local. Por un lado, Argentina sufre hace cinco años déficit energético, por falta de inversiones para exploración y explotación (que ahora el Gobierno promete amortiguar con Chevron como socio económico de la nacionalizada YPF)

Por otro, desde el año 2012 se prohibió la compra de dólares para atesoramiento y esto trajo como consecuencia un congelamiento del mercado inmobiliario, que históricamente se había definido en moneda extranjera. La explicación oficialista apuntaba a la pesificación de la economía a través de la imposición.

Estas realidades, obligaron al Gobierno a pensar en una posible solución, lo que habría llevado a elaborar el polémico plan de “blanqueo de capitales” Estos nuevos instrumentos, son en parte, tentadores. Ninguna de las propuestas requiere justificación del origen de los fondos.

Por un lado, se encuentra el Bono Argentino de Ahorro para el Desarrollo (BAADE) que junto con el Pagaré de Ahorro para el Desarrollo Económico (PADE) buscan generar una nueva fuente de financiamiento para realizar obras de infraestructura y energéticas.

Por otro lado, el Certificado de Depósito para Inversión (CEDIN), es un papel nominado en dólares convertibles y con respaldo completo del BCRA que podría circular en el mercado secundario de la economía, y hacerse efectivo ante la demostración de una compra-venta de propiedades, desarrollos inmobiliarios y mejoras edilicias. En otras palabras, se convierte en un medio de pago para operaciones inmobiliarias y otras operaciones que requieran cancelación en dólares.

Entonces, más allá de las causas sinceras o no de promover el “blanqueamiento de capitales” a través de los bonos BAADE, los pagaré PADE y los certificados CEDIN, InversorGlobal analiza técnicamente si se trata de una buena oportunidad para los inversores.

“No creo que esta herramienta tenga ningún atractivo porque no se soluciona la desconfianza de las personas y se perpetúa la escasez de dólares; es un mercado marginal que no se termina de motorizar” explica Diego Martínez Burzaco, economista de InversorGlobal.

Por otro lado, expresa: “hay que esperar a que empiece a cotizar en Bolsa, en base al precio al cual cotice te das cuenta cuánto mide y eso lo comparas con los instrumentos similares. Para poder definir si se trata de una inversión atractiva hay que analizar el rendimiento, por los datos que se manejan tienen un rendimiento del 4%, que es bajo. Por ejemplo, el Boden 15 tiene un rendimiento del 11 o 12%, que es alto pero también es más riesgoso”.

Rubén Pasquali de Mayoral Bursátil opina que: “el CEDIN es un bono convertible que no paga renta, es competidor directo del dólar blue y puede tener un impacto positivo en la construcción. Ahora, habrá que analizar si se trata de una alternativa de inversión competitiva comparándolo con los demás bonos del mercado. Si rinde más que los bonos que están ahora, que es una incógnita, sí será tentador, pero eso todavía no se sabe”.

Además de comparar cómo cotiza el CEDIN en Bolsa, será importante para analizar si se trata de una herramienta atractiva el hecho de cómo se reglamente y de su correcto funcionamiento. Por el momento, las versiones oficiales estiman que dentro de las 48 horas después de depositar el certificado en el banco y las consiguientes verificaciones estará disponible el monto en divisa extranjera para ser retirado. Obviamente no siempre lo que se dice o espera es lo que termina sucediendo.  No queda otra que esperar a conocer su regulación para saberlo.

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