Nos duele

Bill Bonner, Fed, Estados UnidosRegresamos el domingo por la noche después de un viaje a caballo que hicimos durante dos días por entre las montañas.

Después de 18 horas de trayecto por el peor terreno que usted se pueda imaginar -y de dormir en un duro suelo de piedra de un refugio sin calefacción, a 9.500 pies de altura- llegamos a la casa magullados, cansados, golpeados y quemados por el viento y el sol.

Fue un gran viaje, en otras palabras.

Pero este redactor está demasiado cansado para pensar o escribir.

En el sexto grado, en la Escuela Primaria Owensville, nuestra vida profesional fue decidida por otros. La maestra le dijo a toda la clase que escribiera un ensayo. Los lápices cayeron sobre el papel inmediatamente. A excepción de mi lápiz, quiero decir. Me senté mirando al techo.

La profesora Marshall vino a mi mesa.

– “¿Qué estás haciendo?”, preguntó.

– “Estoy pensando”, respondí.

– “Bueno, no pienses. Escribe.”

Y es lo que he hecho desde entonces.

En este momento, apenas puedo sentarme. Por favor, tenga un poco de paciencia.

Mientras tanto, preste atención a este artículo de Bloomberg.

      El año pasado los bancos centrales compraron la mayor cantidad de oro desde 1964, justo antes de la caída de los precios por la debilitada fe de los inversores en el mercado bajista de uno de los refugios de valor más tradicionales del mundo.

Naciones desde Colombia hasta Grecia o Sudáfrica compraron oro mientras subían los precios por onceavo año en 2011, destacando un revés luego de tres décadas de venta que redujo el más grande atesoramiento de lingotes del mundo en un 19%. El Consejo Mundial del Oro (World Gold Council) dijo que añadieron 534,6 toneladas a sus reservas en 2012, la mayor cantidad en casi medio siglo, y el ente espera compras de 450 a 550 toneladas este año, con un valor actual de hasta US$ 25,3 mil millones.

¡Wow!

Los bancos centrales están imprimiendo dinero a un ritmo récord. También están comprando el dinero antiguo a un ritmo récord.

Pero, ¿qué están utilizando para comprar el dinero antiguo? Directa o indirectamente están utilizando la prensa de hacer los billetes que ellos crean.

Aquí un artículo de Matt Taibbi de la revista Rolling Stone:

      … Los bancos han estado manipulando las tasas de interés mundiales, y de paso arruinando los precios al alza de US$ 500 billones (sí, billones con “b”) de instrumentos financieros. Cuando esa gran estafa salió a la luz pública el año pasado, fue sin duda el mayor escándalo financiero de la historia. El profesor del MIT, Andrew Lo, llegó a decir que “empequeñece en órdenes de magnitud a cualquier estafa financiera ocurrida en la historia de los mercados”.

      Eso ya era bastante malo, pero ahora Libor puede tener un hermano gemelo. Se ha filtrado información sobre que la firma ICAP con sede en Londres, el mayor broker mundial de swaps de tasas de interés, está siendo investigado por las autoridades estadounidenses por un comportamiento que recuerda al desastre Libor. Los reguladores están investigando si un pequeño grupo de corredores en el ICAP pudo haber trabajado con un máximo de 15 de los bancos más grandes del mundo para manipular ISDAfix, un número de referencia utilizado en todo el mundo para calcular los precios de los swaps de tasas de interés.

     Los swaps de tasas de interés son una herramienta utilizada por las grandes ciudades, las grandes corporaciones y los Gobiernos soberanos para gestionar su deuda y la escala de su uso es inimaginablemente enorme. Se trata de un mercado de US$ 379 billones, lo que significa que cualquier manipulación podría afectar a un gran número de activos, alrededor de 100 veces el tamaño del presupuesto federal de Estados Unidos.

Al señor Taibbi le preocupa la forma en que el mercado de swaps está amañado. Pero eso es poca cosa en comparación con la forma en que todo el sistema financiero mundial está amañado.

Más sobre esto cuando sea capaz de sentarme por más de diez minutos.

¡QUÉ HUMILLANTE FRACASO!

Tanto las acciones como el oro cayeron el pasado miércoles. El Dow Jones perdió más de 130 puntos ese día y el oro perdió US$ 25.

¿Qué prueba esto?

Nada.

Nuestros bancos centrales están inmersos en un programa impresionante de activismo. No sabemos a dónde nos llevará. Pero, a partir de los registros históricos, el activismo y la banca central no van juntos. Son como tomar alcohol y conducir. Siga así el tiempo suficiente y tendrá un accidente.

Pero el accidente no ha sucedido todavía. Así que la mayoría de la gente ha dejado de preocuparse por ello. Huelen el licor en el aliento del conductor, pero ellos se suben al autobús de todas formas.

¿Por qué no ha sucedido? Al menos la Reserva Federal (Fed) lo está intentando, incluso si ven que no muchas cosas buenas vienen de él. El New York Times informa:

      La Reserva Federal está haciendo un progreso modesto en su empuje para reducir la tasa de desempleo. Pero ése no es el objetivo de empleo que el Congreso había establecido para la Reserva Federal. El banco central se supone que debe estar maximizando el empleo y en ese aspecto no está progresando.

       La participación de los adultos estadounidenses que tienen un trabajo se ha mantenido en alrededor de 58,5% durante más de tres años, más o menos cinco puntos porcentuales por debajo de su pico previo a la recesión.

      La creación de empleo apenas ha seguido el ritmo de crecimiento de la población. La tasa de desempleo, actualmente en 7,6%, se ha reducido, sobre todo porque la gente dejó de buscar trabajo.

      Hay pocos indicios, sin embargo, de que los funcionarios de la Fed estén considerando la posibilidad de una expansión de su campaña de cuatro años de estímulo, mientras el comité de políticas de la Fed se prepara para reunirse el martes y miércoles en Washington.


¿Qué le parece eso, querido lector? La conducción más temeraria en la historia del banco central. El incremento en los cimientos del sistema financiero de Estados Unidos en un nivel cinco veces mayor, de US$ 800 mil millones a US$ 4 billones, no ha dado lugar a un solo trabajo extra. A pesar de la carrera de los bancos centrales para aumentar la masa monetaria, el porcentaje de la población con empleo no se ha movido desde 2009.

¡Por lo menos no están pensando en elevar el nivel de alcohol en la sangre aún más!

Pero el empleo no es la única fuente de malas noticias y no sólo viene de Estados Unidos, sino de Europa también. Un informe publicado la semana que acaba de pasar informó que el desempleo en la zona euro ha alcanzado un nuevo nivel, por encima del anterior. La economía de Francia se ve cada vez más frágil y España puede necesitar un rescate.

Y cuanto más tiempo deje de tener un impacto su temeraria forma de conducir, más probable será que quieran pisar el acelerador aún más, y luego abrir otra botella de Jack Daniels.

¿Quién sabe qué va a pasar? Todo lo que sabemos es que los funcionarios del Gobierno aún tienen su pie en el acelerador y una botella de whisky en sus labios. ¿En qué esquina, a qué velocidad, contra qué otro auto y en qué día tendrá lugar el accidente?

Esperamos saberlo, junto con todos los demás.

Saludos,

Bill Bonner

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.

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