Una semana de no creer

La semana que dejamos atrás lo tuvo todo y -como era de esperarse- cerró con un domingo a todo color. A los debates por la reforma judicial (que a priori tiene una posición polémica sobre las cautelares contra el Gobierno) y los desaciertos en el manejo del daño provocado por las inundaciones en La Plata, les sucedieron denuncias de corrupción contra aliados K y la elección de un Presidente que tiene la insólita habilidad de comunicarse con las aves.

Veamos…

La semana pasó como sólo puede pasar en Argentina. En 7 días condensamos la actividad que algunos países tienen en 7 meses. Contrario a lo que dice la Biblia, al séptimo día nadie descansó. El candidato rapero venezolano logró quedarse por un puñado de votos con un sillón que paradójicamente ya ocupaba. El mercado ya descontaba esta situación, aunque el escaso margen motivó a un furibundo Henrique Capriles a un recuento -voto por voto-, que ya le fue negado, al menos en las condiciones que él lo solicita. Por su parte, Maduro no alcanzó los 15 puntos de diferencia que prometió, pero el 1,59% lo transformó en un nuevo Presidente, elegido por el pueblo y con todas las de la ley.

De este lado del ecuador, los días transcurrieron en continuar desmenuzando el “entuerto” con un irreverente Mujica que –como buen Presidente uruguayo- sufre el síndrome del micrófono prendido. Recordemos a Jorge Batlle cuando señaló que “los argentinos eran unos ladrones del primero al último”. No obstante, haciendo gala de la impunidad de los que se hacen los locos, parece que los términos no sonaron tan ofensivos y que la palabra que más dolió fue la que hacía referencia a la edad de nuestra Mandataria: “vieja”.

Para apagar la luz de esta semana que se nos fue, volvió Lanata recargado. Denuncias de corrupción, dólares que se cuentan por kilos, testaferros, vínculos con el Gobierno, modelos y vedettes, de curvas al parecer no tan peligrosas como las transacciones que efectuaban sus maridos, conforman este Bailando por un euro que ni siquiera Marcelo Tinelli podría haber imaginado.

CUANDO SE APAGAN LAS LUCES

Detrás del show, las cifras duras continúan describiendo un contexto económico que no es crítico, pero que enciende algunas luces de alerta. El salario real que crecía a un ritmo del 12% interanual al cierre de 2011, subía apenas 4,6% en julio, hasta caer 0,7% en diciembre. No se registró un aumento del salario real en 2012 al comparar las puntas.

El gráfico a continuación es más que elocuente:

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Es claro que este freno traumático en el aumento de los ingresos repercutió y repercutirá en el nivel de consumo, una de las herramientas económicas clave del modelo K. Este año representaría un 1,8% del 3% que aumentaría el PBI, según fuentes del mercado.

De acuerdo con la consultora Analytica, “En el primer trimestre ya venció la tercera parte del total de convenios laborales y sólo unos pocos gremios cerraron nuevos niveles de salarios. Algunos de ellos, como Luz y Fuerza, lograron un incremento superior al 30%, que regirá por 18 meses, hasta junio del año próximo. Otros, como el sindicato de Comercio, continúan en negociaciones y si bien el 30% de aumento solicitado por la FAECyS fue descartado, es factible que el porcentaje final ronde 25%. Otros gremios siguen en pugna: el gobernador Scioli ofreció 22,6% para los docentes de la provincia, mientras el gremio insiste con una suba de 30%. Los metalúrgicos de la UOM, que solicitaban aumentos de 35%, ahora moderaron las demandas a 26,5%”.

Además, señala que “la decisión de controlar los precios en supermercados (extendiendo los acuerdos hasta las elecciones) y de fijar precios máximos a los combustibles es, además de una estrategia de moderación inflacionaria, una señal clara para las negociaciones salariales. El aumento acumulado en el IPC del primer trimestre resultó algo inferior al de igual período de 2012, con una inflación anualizada que hoy está consolidándose algo por debajo de 25%. Allí pone las fichas el Gobierno, que entiende que debe administrar un péndulo delicado: conceder cierto margen de expansión ‘responsable’ sobre los salarios, sin que esto se traslade a los precios congelados, para de esta manera acelerar el salario real antes de octubre”.

Por otra parte, la expectativa de empleo que releva Manpower (entrevistando a 800 empleadores) se ubicó en el 16% para este segundo trimestre que estamos transitando. Este índice se obtiene tomando el porcentaje de empleadores que prevé un aumento en sus contrataciones y restándole a éste el porcentaje que espera una disminución en sus nóminas. Si bien se evidencia una mejora, respecto de trimestres anteriores, el porcentaje es muy bajo al compararlo con otros miembros de la región como Brasil (30%).

Como ve, la semana lo tuvo todo. En estos acontecimientos casi cinematográficos cuesta -en ocasiones- separar la realidad de la ficción y, más aún, lo importante delshow.

Como dice una amiga: “Lo dejo a su criterio”.

Le deseo una excelente semana.

Saludos,

Ignacio.

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