Todos contra usted

La semana pasada fue de muchas y muy enjundiosas noticias. Aún no terminaban los coletazos por la destitución del ministro de Educación, Harald Beyer, cuando se dio a conocer el fallo de la Corte Suprema que obliga a Cencosud a pagar multas por cobros abusivos y, casi al mismo tiempo, el escándalo del Instituto Nacional de Estadísticas.

Hierven las redacciones y pautas de los diarios locales, me cuentan mis colegas. Excepto los del diario Pulso, a los que les robaron todos los computadores. ¿No sabía? Bueno, la ropa sucia se lava en casa.

Pero más allá de esto, ¿qué tienen en común los tres hechos que mencionaba al comienzo?

Primero, el ministro Beyer, acusado y destituido por incumplimiento de funciones. En la acusación (no entraremos en el detalle de si estaba bien fundada o no, o de si tenía fallas técnicas o no, porque quiero ir al fondo de la cuestión) básicamente se planteaba que, bajo su administración, se habría permitido el lucro en una serie de instituciones educacionales, algo que se encuentra por fuera del marco de la ley.

En el debate se habló de revanchismo político y de un juego orquestado a favor de la candidatura de Michelle Bachelet para dañar al Gobierno de Piñera y enaltecer la figura de la ex Mandataria.

Pero lo cierto es que, en sus años en el poder, la Concertación tampoco hizo demasiado por el tema. Es más, según publicó el diario El Mostrador la semana pasada, el Ministerio de Educación recibió hace nueve años un informe donde se hablaba del fuerte crecimiento en la matrícula de tres universidades hoy investigadas por lucro, cuando el ministro era Sergio Bitar:

      En el caso de la Universidad del Mar, hoy ad portas del cierre, las conclusiones del informe salieron a la luz pública a través de la prensa recién hace unas semanas, cuando se destacó que las primeras alertas sobre la compleja situación del plantel se dieron en 2004. Entre otras cosas, se señala que la existencia de elementos suficientes para sustentar la presunción fundada, de que su crecimiento desde su autonomía, ocurrida en enero de 2002, “se ha realizado con detrimento de la calidad de su actividad docente, lo que sugiere que se podrían estar contraviniendo algunos de los objetivos estatuarios”.

      Pese a ello, el CSE señalaba la necesidad de un análisis más profundo de las condiciones reales en que operaba el plantel en sus distintas sedes. Pero no hubo eco.

      Lo mismo pasó con las Universidades Santo Tomás, Las Américas y el AIEP, donde el CSE identificó preocupantes señales que hacían presumir que “los nuevos programas de estudio ofrecidos por algunas de estas instituciones podrían no tener un nivel académico adecuado, lo que podría representar una eventual contravención a los objetivos establecidos en los respectivos estatutos”.

Se ordenó “investigar” y la cosa quedó ahí, en un cajón…

La segunda noticia fue el fallo de la Corte a favor de la demanda colectiva presentada por usuarios de la tarjeta Jumbo Más debido a cambios unilaterales en la comisión cobrada por el retailer, que la Justicia dictaminó como “abusiva”.

El caso no es nuevo, viene de 2006. Tras un fallo en primera instancia a favor de los consumidores, pero luego revertido por la Corte de Apelaciones, el máximo tribunal llegó a la conclusión que estuvo en la tapa de todos los diarios y que tuvo un importante ingrediente político, porque el hoy precandidato presidencial de la UDI, Laurence Golborne, por esos días no era ni más ni menos que el gerente general de Cencosud, el holding que agrupa a Jumbo, Easy y una serie de otros grandes comercios.

Según publica El Mostrador Mercados:

      Respecto de las cláusulas contractuales consideradas abusivas, el tribunal argumenta que “el hecho de que sean corrientes en el mercado este tipo de estipulaciones no puede constituir un argumento válido y decisivo, porque ello simplemente indicaría una relajación del control administrativo de parte de las autoridades llamadas a ejercerlo, menos aún, cuando la última modificación de la Ley 19.495 ha hecho mucho más estricto este tipo de contratos. Por ello, y a la luz de lo dispuesto en la letra g) del artículo 16, no cabe sino concluir que la cláusula novena en examen, también debe considerarse como abusiva, y declararse su nulidad”.

A la hora que escribo esta columna, Golborne estaba analizando incluso bajar su candidatura…

Pero eso es tema para los políticos. Hoy, por supuesto, que todos se escandalizan y apuntan al ex Ministro para que “asuma su responsabilidad” respecto de lo que señala el fallo.

Pero, me pregunto yo, con tanto comentarista de la realidad suelto en el Congreso, ¿cómo ninguno había hecho “suyo” este tema?

Y la tercera y más resonante de todas ha sido la renuncia del director del Instituto Nacional de Estadísticas, Francisco Labbé, en medio de acusaciones de manipulación de los datos recogidos durante el censo del año pasado. En el INE habrían “estimado” las características de las familias de 600 mil hogares no censados por no estar en sus hogares durante ninguna de las visitas de los censistas. En chileno claro, las inventaron.

Tras la fuerte discusión que se dio el año pasado en torno a los resultados de la encuesta CASEN, que determina los índices de la pobreza en el país, y que el Gobierno zanjó diciendo que de ahora en más sería el INE –institución inmaculada e incorruptible- quien se haría cargo, a Labbé no le quedó otra que agachar el moño, tomar su maletín y caminar por el Paseo Bulnes rumbo a la Alameda…

Ahora, tal como en los dos casos anteriores, todos rasgan vestiduras.

Veamos, por ejemplo, el editorial de La Tercera de ayer lunes:

      Es imperativo que se realicen las investigaciones pertinentes para establecer cuál es la dimensión del daño y comenzar prontamente a restablecer la imagen del ente encargado de proporcionar datos oficiales que sirven para el diseño de políticas públicas.

      Durante la semana pasada, también existieron acusaciones contra el INE a raíz de la forma en que éste calcula el IPC, llegando a existir voces que señalaban una discrepancia de hasta un punto porcentual respecto de la inflación informada por aquel y sugiriendo que la razón de esta diferencia tendría su origen en motivaciones electorales. En este caso, sin embargo, las denuncias no son concretas y parecen no contemplar las complejidades que encierra la medición de la inflación, en especial en un país globalizado como Chile, que se encuentra expuesto a toda clase de variaciones de precios provenientes del exterior. Olvidando aspectos teóricos determinados desde hace tiempo, quienes realizan estas denuncias afirman que, a pesar del alto crecimiento del país, la inflación está en niveles bajos, inferiores al rango meta fijado por el Banco Central, sin considerar que la inflación es un fenómeno monetario y de expectativas.

Hoy el escándalo del INE parece sorprender a todos. Más allá del censo o la inflación, también se ponen en entredicho las encuestas sobre seguridad ciudadana o la autonomía misma del organismo.

Sin embargo, mientras más sorprendidos e indignados se muestran los personeros públicos, los políticos de oposición y hasta la prensa, más tiendo a desconfiar.

Si, siguiendo los ejemplos anteriores, vemos que en Educación no se hizo nada y que en defensa al consumidor se actuó de la misma forma, ¿qué nos puede llevar a pensar que las presiones y manipulaciones no son prácticas “para-institucionales” d

e la política y la administración pública chilena?

Antes de que me diga que estoy defendiendo o haciendo campaña por el Gobierno, usando el flaco argumento de “ellos también lo hicieron” para hablar de los años de la Concertación, alto ahí. Lo he visto en muchas ocasiones y es realmente algo muy pobre para hacer. Me recuerda a las peleas con mis hermanos cuando éramos chicos.

Esto no es a favor del Gobierno, pero tampoco es una campaña opositora pidiendo un recambio. Es una advertencia de que, sea quien sea que esté en La Moneda o en el Congreso, lo veo más preocupado de tirar del carro corporativo de sus propios intereses que del carro del bien de la población del país en su mayoría.

En Buenos Aires mis amigos me dicen que lo del INE en Chile es consecuencia lógica de la “argentinización del mundo”, y que no me sorprenda cuando un día de estos algún ministro diga, en medio de una entrevista “me quiero ir”. En Chile se han dado un festín con las declaraciones del “mudo” Lorenzino, asustado de responder por la inflación en una nota para la televisión griega (si no lo ha visto, lo invito a divertirse a través de un click acá).

Pero bromas aparte, ¿no es eso exactamente lo que hacen los políticos chilenos cada vez que se encuentran en una entrevista, un periodista les pregunta algo y responden otra cosa?

“La verdad es que yo a eso prefiero no referirme, lo que me interesa es blablablá…”.

No me diga que no lo ha escuchado antes.

Por mi parte, si se me permite la sinceridad, lo único que veo es a una banda de pillos de los que hay que protegerse de alguna manera. Que pueden ser los políticos pero también el gran poder económico. Finalmente, las prácticas sancionadas por la Corte Suprema fueron implementadas por una entidad privada que gastó millones y millones de pesos en abogados para tratar de salirse con la suya en el futuro.

No lo logró esta vez, pero son como el Real Madrid: si bien les puedes meter un gol, es probable que ellos te hagan cinco.

Y a la larga, perdiste el partido.

Esta vez la Corte Suprema hizo algo, pero no siempre será así. Estos muchachos tienen amigos en las más altas esferas y las únicas espaldas que cuidan son las suyas propias. Pagarán lo que sea necesario para mantener al sistema funcionando a su favor. Lobby en el Congreso, abogados en la Corte. Y quienes manejan los espacios dentro del poder político (ya estén en el Gobierno o no), por mantenerse, harán otro tanto. Tocarán los datos y deformarán la realidad.

Hoy son las universidades, el retail y el INE. Mañana pueden ser los bancos, las Isapres, las AFP, las inmobiliarias y así podríamos hacer una larga lista. Puede ser el Congreso, el ministerio X o el partido Y.

O peor, ¿quién no le dice que hoy ya está pasando? ¿Que de manera subterránea no se están fraguando, diaria y constantemente, pequeñas y grandes estafas en todos los recovecos o callejones del sistema?

Por ejemplo, hoy los chilenos se escandalizan cuando ven algunas noticias de Argentina, como el pago de coimas para ingresar productos importados al país, o lo que pasa con la intervención del INDEC (“el INE” argentino).

Pero tal vez sea hora de dejar de mirarse el ombligo y adelantarse. 

NUEVAMENTE, LA EDUCACIÓN

En este sentido, no me canso de repetir que la mejor defensa para un ambiente hostil es prepararse. Y hoy la mejor arma es la educación.

En su última edición la revista inglesa The Economist llevó un interesante reportaje sobre la cesantía juvenil en los países desarrollados y el mundo en general. Hoy, según cifras de la OCDE, 26 millones de jóvenes entre 15 y 24 años se encuentran sin empleo. Pero tampoco están estudiando ni recibiendo ningún tipo de capacitación o entrenamiento laboral. Se despiertan, viven su día, y se van a acostar, sin mayores perspectivas para el día siguiente.

Si tomamos el total del mundo, esta cifra llega a los 286 millones.

El 4,5% de la población mundial. Que debería ser “el futuro”.

Los Estados les han soltado la mano y, de una u otra manera, están promoviendo un desquiciado “sálvese quien pueda”.

¿Entonces, cómo se prepara usted para su propio futuro y el de su familia? Primero, me imagino, tratando de asegurar a sus hijos una educación que les permita poder desarrollarse una vez llegados a la vida adulta. Tratar de acceder a un buen colegio para que después puedan continuar en una buena universidad. Ya vimos que no sólo es cosa de entrar a “una” universidad, que si bien hoy es la Universidad del Mar, mañana puede ser la de Los Tres Chanchitos o cualquier otra. La oferta es difícil que se detenga.

Y en el caso de la educación financiera, ¿cuáles son las alternativas? Ésta es (las finanzas) una de las herramientas más usadas, por ejemplo, para armar fondos de estudio para el futuro. Muchos inversores en Estados Unidos juntan un pequeño capital y lo invierten –poniendo un poquito más cuando se puede- desde el nacimiento de sus hijos hasta que llega el momento de entrar a la universidad. Y los retornos obtenidos les permiten acumular montos mucho más altos que los que se habrían alcanzado por la simple vía del ahorro.

La inquietud queda planteada. Que no le metan el dedo en la boca.

Una respuesta posible, a través de un click acá.

Saludos,

Felipe.

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