Países ricos, tengan cuidado

Desde Buenos Aires, Argentina

En su mayoría, los mercados estuvieron cerrados el viernes de Semana Santa. Cuando se reabrieron el lunes, los inversores parecían desmotivados. Ni el Dow ni el precio del oro se movieron de forma sensible. El oro cerró ese día en los USD 1.600.

En este tema, la verdad es que no hay mucho para reportar…

Pero aquí, en Argentina, la mayoría de lugares estuvieron cerrados el lunes… y el martes también.

¿Quiénes se creen que son estos argentinos… franceses?

Salimos a recorrer las calles. Aquí, en la zona de Palermo Soho de Buenos Aires, había cientos de personas mirando vidrieras, comiendo en restaurantes, o tomando un trago en algún café al aire libre.

La inflación está llegando a alrededor de 30% anual. El Gobierno quiere usar los fondos de pensiones de los ciudadanos para pagar a sus acreedores. Una persona recibe 50% más por su dinero si usted cambia sus dólares por pesos en el mercado negro. Y los expertos están prediciendo otra gran devaluación del peso después de las elecciones de octubre.

“La economía argentina ha sido apoyada por los fuertes precios del sector agrícola”, informa un periódico local. “Los altos precios agrícolas son los que ayudan a mantener el peso y el Gobierno de Kirchner”.

La gente en las calles parece que tiene dinero para gastar. Y están dispuestos a hacerlo.

“¿Estás bromeando?”, dijo un amigo argentino. “Nadie quiere ahorrar pesos. Usted los recibe. Usted los gasta”.

“He visto este espectáculo antes”, dijo otro amigo. “Yo estaba aquí en la Argentina de los años 80, cuando tuvimos una inflación de 1.000% por mes. Y estaba en Moscú cuando la Unión Soviética se desintegró. La inflación llegó al 800% en 1993. Veo señales de un gran despegue de la inflación una vez más. Cuidado”.

La calidad de vida aquí debe ser de las más altas del mundo. Hay docenas de restaurantes en unas pocas cuadras. Se puede sentar afuera. El clima es agradable. Y los precios son baratos, si cambia su dinero en el mercado negro.

Pero calidad de vida es algo más que sentarse en un café al aire libre. Poder trabajar es muy importante también, así como es importante ser capaces de conservar su dinero. Usted necesita tener la posibilidad de ahorrar dinero y luego estaría bueno tener suficiente para poder pasar el rato en los cafés de la ciudad.

El mundo es un lugar rico. Es tan rico que puede costear a más y más personas que no tienen que trabajar, y a más y más personas como Ben Bernanke, cuyo trabajo reduce los niveles de vida en prácticamente todo el mundo.

El camarero que trae su café al desayuno está prestando un valioso servicio. El plomero que se asegura que el agua fluya normalmente en su casa también le está dando algo de valor. Igualmente el empleado en la industria automotriz, que arma los automóviles.

Todos aportan a aumentar la riqueza real del planeta.

Pero, ¿Bernanke? ¿Hay alguna evidencia de que cualquier banquero central –desde el principio de los tiempos hasta el 2 de abril de 2013-, haya añadido un céntimo a la riqueza del mundo?

No que sepamos.

En cambio, Bernanke juguetea con la oferta monetaria, hace malabares con las tasas de interés y, en general, engaña a la economía. Se podría decir que si no fuera por sus malabares, estafas y otros, la crisis habría sido peor o hubiéramos entrado a una depresión. Pero también se podría decir que si no hubiera estado engañando y jugando con la economía, no habríamos tenido una crisis financiera en un principio.

¿Qué hay de Nancy Pelosi o Graham Lindsey? ¿Ofrecen un servicio útil? ¿Hacen que el mundo sea mejor o más rico, de una u otra manera? ¿Son miembros productivos de la sociedad o parásitos chupadores de sangre?

Parece obvio aquí: los políticos argentinos no agregan valor. Lo restan. Gastan dinero que no es suyo, riqueza que nunca han creado. Ellos drenan la riqueza real del mundo mediante la transferencia de dinero de aquéllos que lo ganan hacia aquéllos que lo consumen. Y para ese entonces, se ha esfumado.

¿Es acaso diferente en América del Norte?

“Uno obtiene lo que paga”, dijo Milton Friedman. Usted paga por los zombis. Obtiene todo lo que quiere, y algo más.

¿Qué pasa con los abogados fiscales? ¿Las personas con discapacidad? ¿Los contratistas militares?

Ajá… un american dirá que los contratistas militares proporcionan un servicio útil. Sin su trabajo, Estados Unidos sería atacado e invadido.

En la década de 1930, los principales países industrializados estaban en marcha y había un cierto peligro de que pudieran avanzar en contra de Estados Unidos. Japón bombardeó Pearl Harbor, pero nunca planteó una gran amenaza para el país continental. Alemania ni siquiera pudo conquistar a Gran Bretaña, por no hablar de América.

En esa época Estados Unidos gastó 1% de su PBI en defensa, lo que probablemente era más que suficiente.

Hoy en día, el Pentágono consume casi cinco veces más. No hay naciones hostiles y agresivas que pongan en peligro la paz del mundo –hasta donde sabemos. Así que, para nuestros propósitos, se supone que el Pentágono gasta una cantidad equivalente a aproximadamente 4% del PBI. Es decir, toma riqueza del sector productivo y la destruye. Tal vez peor. Por exceso de gastos en “seguridad”, las fuerzas armadas en realidad pueden hacer que los estadounidenses estén menos seguros.

Pero espere… no vamos a gastar nuestro tiempo quejándonos de los zombis.

En su lugar, vamos a ir al grano.

Y es que no importa cuán rico es un lugar, ¡siempre puede ser empobrecido por una pobre planificación gubernamental!

Argentina es un país rico y le ha ido bien a pesar de sí mismo. Gracias a un sector agrícola muy productivo, obtiene ingresos suficientes para mantener el funcionamiento de la economía y que el Gobierno reciba su botín.

Pero a medida que aumentan los ingresos, también lo hace el número de personas que quieren que les paguen. Los sindicatos, los pobres, los ricos. No importa lo mucho que ganen, las autoridades encontrarán la manera de gastar más. Esto es lo que causó un desastre en los años 80 y de nuevo a finales de los 90. ¿Argentina está listo para otra crisis financiera? Quizás.

Estados Unidos es un país aún más rico, pero no tan rico como para que el Gobierno no pueda arruinarlo. Tal vez ya lo hizo.

Un saludo,

Bill.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Financial Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos.

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