Lecciones aprendidas de la crisis bancaria

Han pasado más de cinco años desde que la burbuja inmobiliaria estalló de manera espectacular en Estados Unidos y avivó las llamas de una crisis financiera sólo comparable con la Gran Depresión de la década de 1930.

Esta última crisis quedó marcada con el nombre de la Gran Recesión y ahora es ampliamente aceptado que el país del Norte entró oficialmente en recesión en diciembre de 2007. Al año siguiente, algunas de las instituciones financieras, incluyendo un puñado de bancos quebraron, mientras que otros fueron adquiridos por sus rivales. La gran recesión terminó oficialmente en junio de 2009, pero la economía aún tiene que recuperarse. De hecho, muchos expertos del mercado están preocupados por que la economía entre nuevamente en ese temido período.

Ahora que ha pasado casi una década desde que el mercado de la vivienda alcanzó su punto máximo, ¿qué lecciones pueden aprender los inversionistas y los bancos de la crisis bancaria provocada por la Gran Recesión?

La regulación financiera ha aumentado significativamente desde la crisis, pero según indica el sitio web Investopedia, hasta el momento no se ha ocupado de cuestiones fundamentales. Los inversores aún no han descubierto la forma de evitar burbujas financieras.

Lecciones aprendidas

Como los niveles de deuda aumentaron y los requisitos de los préstamos alcanzaron el mínimo común denominador, el alza de los precios de la vivienda de repente cambiaron de rumbo. Esta lección se ha representado una y otra vez durante las crisis financieras del pasado. En el texto clásico de The Great Crash 1929, escrito en 1954, el famoso economista John Kenneth Galbraith dijo: “Una burbuja proviene del aumento de los precios, tanto de acciones, bienes raíces, obras de arte o cualquier otra cosa. Un incremento de los precios atrae la atención y los compradores, lo que resulta en precios aún más altos. Por lo tanto, las expectativas se justifican por la misma acción que envía los precios hacia arriba. El proceso continúa y el optimismo sobre el efecto en el mercado está a la orden del día. Los precios suben aún más. Luego, por razones que sin cesar se debatirán, la burbuja estalla”.

Según pensaba el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, el ente monetario había aprendido lo suficiente de la Gran Depresión para contener la crisis, de manera que no se convirtiera en una depresión prolongada. En sus conferencias mostró gráficos detallados en donde se apreciaba que el mercado y las tendencias de desempleo iban por el mismo camino que en la década de 1930, hasta que la Fed tuvo que intervenir para detener el pánico bancario que se podría presentar en bancos, fondos del mercado monetario e instituciones financieras como los gigantes de seguros, AIG.

También es importante tener en cuenta que la Reserva Federal está siendo cautelosa de no elevar las tasas demasiado rápido, lo que podría contribuir a una nueva recaída en una recesión. Esto podría llegar a ser una realidad, ya que en la actualidad los políticos luchan para reducir el déficit, aumentar los impuestos y aplicar políticas que bien podrían obstaculizar una recuperación económica completa.

La Reserva Federal tiene dos mandatos principales: mantener la inflación bajo control y maximizar el empleo. Su intención es mantener los tipos de interés bajos hasta que la tasa de desocupación caiga por debajo de 6%. Parece que la Reserva Federal ha aprendido de la historia y ha ayudado a evitar que las tasas de desempleo de la Gran Recesión reflejen los niveles de 25% que se produjeron durante la Gran Depresión. La tasa de paro alcanzó un máximo de alrededor del 10% en 2009 y ha disminuido de manera constante.

En cuanto a los políticos y otros que ayudarán a crear futuras burbujas, parece que todavía no han aprendido sus lecciones sobre cómo recuperarse o evitar burbujas en primer lugar. El mejor consejo podría ser simplemente evitar inversiones que han tenido grandes carreras y el aumento en valor en un corto período de tiempo.

 

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