Noticias desde el fin del mundo: Gualfín, Argentina

Las acciones bajaron nuevamente ayer… el Dow cayó 139 puntos y el precio del oro también disminuyó ligeramente.

El oro ha caído tan duro, tan rápido, que no podemos dejar de sentir lástima por los perdedores. Pero ¿quiénes eran? Las estimaciones de las pérdidas totales están por encima de US$ 1 billón. ¿Quién tiene esa cantidad de dinero que perder?

¿Quién lo perdió? ¿Y a quién se le debía ese dinero?

No lo sabemos. Podría no ser más que un retroceso regular en este sano y sobreextendido mercado alcista. Sólo tendremos que esperar y ver… junto con todos los demás.

Así que vamos a cambiar de tema.

Una de las cosas que disgusta a casi todo el mundo en Argentina es el dinero. El valor del peso cambia rápidamente. Está el tipo de cambio oficial y está el tipo de cambio paralelo. Nadie sabe lo que vale un peso. Muchas personas -incluyendo a este humilde redactor- tienen que hacer algunos cálculos bastante serios. Las partes de su cerebro que los hacen deben estar hinchadas por el sobreesfuerzo.

– “Necesitamos combustible para el camión”, dijo Elizabeth ayer.

– “Bueno… yo no tengo más pesos en efectivo… paguemos con tarjeta de crédito”.

– “No aceptan tarjetas de crédito. Sólo efectivo”.

– “Entonces vamos a pagar con dólares”.

– “No seas tonto. Eso nos costará un 50% más. Él no nos dará un buen precio”.

– “Entonces vamos al cajero automático a retirar algunos pesos”.

– “Eso es igual de malo… te los dará basado en el tipo de cambio oficial”.

Vamos a ver… queremos pagar en pesos… pero sólo si los obtenemos al tipo de cambio no oficial. Si no, es mejor pagar en dólares, pero sólo si la persona que está del otro lado los aceptara al blue o a la tasa del mercado libre.

Por lo general, se termina en algún lugar intermedio. Si usted trata de traer dinero al país, el Gobierno le insiste en que debe cambiarlo en el mercado oficial. Pero a la vez puede cambiarlo al tipo blue… ya sea ingresando dinero físico al país o trabajando con un cambista de dinero no oficial.

Los “arbolitos” compran bonos para usted en Miami. A continuación, los venden en Buenos Aires. El cambista de dinero está feliz teniendo sus dólares. Usted está feliz de tener pesos que puede gastar… o, en nuestro caso, pagar a nuestros peones y los gastos agrícolas.

Siempre es un placer visitar Argentina. Es un país donde las historias de desastres económicos hacen parte de la vida cotidiana, donde las chifladas teorías de economistas son parte de la política del Gobierno y donde los ciudadanos comunes tienen que encontrar la manera de hacer frente a un sistema monetario que es mitad loco y la otra mitad simplemente incompetente.

Cuando estamos aquí, tenemos que gastar pesos, sobre todo en el campo, donde las habilidades matemáticas de las personas no están tan desarrolladas como en Buenos Aires. Sin embargo, cualquier compra importante -por ejemplo, si usted va a comprar un departamento- requiere de dólares… ya sea por encima de la mesa o por debajo de ella. Por lo tanto, tiene que estar preparado.

La mayoría de la gente quiere dólares, pero no pueden conseguirlos, debido a que los funcionarios públicos argentinos hacen muchas preguntas. Si un comerciante recibe dólares a la tasa no oficial, el Gobierno lo hace pasar un mal rato.

Eso genera que los compradores y vendedores de dólares se reúnan en oscuras “cuevas”. El Dow Jones informa lo siguiente:

      La desesperada caza de los argentinos por los dólares

      El mercado de divisas extranjeras de Argentina se hace bajo tierra. A medida que el Gobierno restringe el acceso a la moneda de otros países, los argentinos que buscan dólares difíciles de conseguir han sido arrastrados a cuevas o cavernas en donde se realizan operaciones clandestinas y los clientes pagan muy caro para intercambiar pesos por billetes verdes.

      La compra de dólares para el ahorro está prohibido, y las autoridades sólo permiten obtener una pequeña cantidad de divisas para viajar al extranjero. Los viajeros deben presentar una solicitud en línea a la autoridad tributaria nacional unos días previos a su viaje, y por lo general obtienen la aprobación por mucho menos de lo que pidieron. Las empresas necesitan la aprobación del Gobierno para importar equipos y materiales al tipo de cambio oficial, que es más barato. La agencia tributaria nacional incluso está utilizando perros detectores de dólares en los cruces fronterizos para atrapar a aquéllos que salgan con dinero no declarado.

Una visita a la Argentina es como hacer un Doctorado en catástrofe monetaria y Mala gestión económica. Nos recuerda cómo los políticos pueden realmente arruinar a la economía cuando se dedican a ello.

Un saludo,

Bill.

Bill Bonner es fundador y presidente de Agora Inc., con sede en Baltimore, Estados Unidos. Es el autor de los libros “Financial Reckoning Day” y “Empire of Debt” que estuvieron en la lista del New York Times de libros más vendidos.

 

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