El secreto que no puede dejar fuera a la hora de invertir

chile mercado bolsaExisten las recomendaciones de las corredoras de Bolsa, a veces acertadas y otras no. También están las proyecciones de los expertos, gurúes de los mercados que parecen tener una bola de cristal que les permite dar un vistazo al futuro.

Pese a ello, también la mayoría se equivoca, y por cada Nouriel Roubini, el admirado Dr. Doom, hay 20 economistas de papel. 

Otro camino es el análisis técnico que entre figuras, líneas y dibujos extraños puede llegar a determinar tendencias “posibles” capaces de servir como guías. 

Por último, se encuentra el análisis fundamental, el que básicamente rescata las tendencias y comportamientos del mercado a largo plazo para así intentar determinar la dirección en que se moverá en el futuro. 

Un ejemplo: si la tendencia en Chile apunta a bancarizar a la población, no hay razones para pensar que el sector de la banca pierda dinero en el futuro. O también, si en nuestro país nos encontramos en un cuello de botella energético, los importantes e insoslayables desafíos de las compañías del sector representan una señal llamativa para no perder de vista a esa industria.

Es precisamente en este último punto donde se ubica el análisis de los resultados corporativos o estados financieros. Difundidos por las empresas en forma trimestral y anual, cumpliendo con la función de registrar qué hace y de qué forma hace su trabajo la compañía, se componen básicamente del balance general, que registra la situación de los activos, los pasivos y el patrimonio de la empresa. 

También está el estado de resultados, con las ventas, los costos y las ganancias durante el período analizado. Y por último, están las notas que explican en detalle cada punto de los estados financieros, todo con el objetivo de que los inversores puedan revisarlos y entenderlos de la forma más clara y sencilla posible.

A grandes rasgos, a través de los resultados corporativos se puede conocer qué tan endeudada está una empresa, cuántas y de qué magnitud son sus créditos por cobrar, si puede ser capaz de cubrir sus obligaciones en el corto y largo plazo; si está ganando o no dinero, cómo mantiene controlados sus costos y si es competitiva en relación a otras firmas del mismo sector.

Es importante destacar que existe una diferencia relevante entre el balance general y el estado de resultados. Y si el primero refleja una “foto” de la empresa en un período determinado, el segundo representa una variable en movimiento, un flujo.

LO PROPIO 

Aunque a simple vista el informe tenga mucha información, básicamente los activos se pueden dividir en a corto y largo plazo.

Los activos a corto plazo representan la parte de la empresa que puede ser utilizada en un período próximo en el tiempo, como por ejemplo un año. Uno de los componentes relevantes de este ítem es el “efectivo o efectivo equivalente”, en inglés cash, o el dinero que está disponible en la caja. Esto representa las cuentas bancarias y otros activos que se pueden liquidar rápidamente para cubrir necesidades. O sea, el dinero con que cuenta la empresa ahora.

Mientras tanto, los activos a largo plazo representan lo que la empresa no espera convertir en dinero en un período próximo. Acá se incluyen la propiedad, plantas, equipos e inversiones.

LO AJENO

Al igual que los activos, los pasivos también se pueden dividir en a corto (corrientes) y largo plazo (no corrientes). Estos representan las deudas y obligaciones con que debe cumplir la empresa.

Los primeros, a corto plazo, son las obligaciones que la empresa debe cumplir dentro de un año. El principal componente es la deuda a corto plazo, es decir, las deudas con terceros y que generan intereses.

En cambio, los pasivos a largo plazo son las obligaciones que la compañía no necesita pagar dentro de un año. Acá es la deuda a largo plazo, con terceros, el ítem más relevante.

La diferencia entre ambas partidas es el patrimonio, que vendría a ser la parte de la empresa que es propiedad de los accionistas. Acá se incorporan las ganancias que la compañía no pagó como dividendos.

Entendiendo el balance general se pueden realizar algunos cruces de información con los que pueden obtenerse importantes datos. Por ejemplo, se puede conocer si frente a una situación coyuntural la empresa está en condiciones de cubrir sus pasivos de corto plazo. Esto se conoce como “prueba ácida” y se obtiene dividiendo los activos con los pasivos de corto plazo. De igual forma se puede realizar este ejercicio con los activos y pasivos de largo plazo. También se puede obtener un índice llamado “prueba súper ácida”, cruzando la caja de la compañía con la deuda de corto plazo.

¿LA EMPRESA GANA O PIERDE?

El estado de resultados tiene básicamente cinco datos relevantes: las ventas totales, los costos totales, el EBITDA y las utilidades.

Las ventas totales, algunas veces nombradas como “primera línea”, son el nivel de facturación de la empresa. Es todo lo que ha recibido la compañía por efecto de las actividades que ha realizado en un periodo. Por su parte, los costos totales se refieren a todo lo que se ha comprometido para alcanzar esas ventas. La diferencia entre ambos conceptos entrega el margen bruto de la firma.

No obstante, si se quiere tener una visión más precisa de la actividad de una empresa, es útil considerar el EBITDA (del inglés earnings before interest, taxes, depreciation and amortization) o ganancias antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Es el dato que más representa la eficiencia de una firma en comparación con otras del mismo sector, ya que no se le han aplicado descuentos que pueden ser variables según cada firma.

El EBITDA es, digamos, lo que marca “cómo va el negocio” de una empresa determinada. 

Finalmente están las utilidades o ingreso neto, que es básicamente lo que al final la empresa se lleva al bolsillo, después de cubrir todas sus obligaciones. También se le nombra comúnmente como “última línea”.

En el estado de resultados también se pueden realizar diversos cruces de datos para obtener mayor información. Por ejemplo, el índice “margen EBITDA” se obtiene entre la diferencia de este indicador y las utilidades, señalando qué tan eficiente es la firma al momento de producir dinero.

Otro indicador llamativo para los inversores es el “retorno por acción” que es simplemente cuánto dinero se recibe como ganancia por cada título que se posee de la firma. Esta variable tiende a mostrar en el largo plazo la evolución del negocio de la empresa. La división price/earnings nos dice cuántos años, con las ganancias actuales, deberían pasar para “comprar” el valor total de la empresa. 

Si este ratio es muy alto, la empresa podría estar sobrevaluada. 

La idea es que un inversor pueda revisar los resultados corporativos de las empresas para poder determinar cuáles le parecen más atractivas para invertir. Con el análisis de estos datos, no se quedará sólo con las declaraciones de los ejecutivos, que por lo general suavizan las situaciones negativas que vive la industria. No hay que olvidar que uno de los principales objetivos de los directivos es proteger el negocio y la imagen de la empresa.

Pero para suerte suya, esta información en la mayor parte de los casos es pública y se puede obtener desde los mismos sitios web de las compañías, las Bolsas de comercio en las que operan o los entes reguladores a los que se someten. 

Para el caso de Chile, la Bolsa de Comercio de Santiago y la S

uperintendencia de Valores y Seguros son las fuentes a las que debería recurrir.

Esto es sólo una muestra. En la revista InversorGlobal Chile nos abocamos en desentrañar éstas y otras maneras de analizar empresas, de forma tal que la decisión de comprar (o vender) una acción sea una decisión que usted pueda tomar con fundamentos.

Por ejemplo, a través de las secciones Conceptos & Estrategias o de Consulte al Especialista, donde los expertos del equipo de IG explican y responden las dudas e inquietudes de inversión de nuestros suscriptores. 

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Buen fin de semana, 

CMR

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