El oro y el riesgo en la formación de una cartera

Ya lo habíamos hablado hace un par de meses en “Lo que debe saber para invertir en oro“.

Tocamos el tema de los fundamentos existentes para esperar una apreciación del metal amarillo y por qué no era sensato confiar en las principales divisas globales como forma de ahorro, inmersas en un festival de emisión monetaria que ha sido bautizado como “la guerra de las divisas”.

Usted, poco a poco y como lector de esta columna, se irá dando cuenta de que el oro es siempre algo a lo que, aún transitando la crisis financiera global iniciada en 2008, volvemos y volveremos de tanto en tanto.

Se trata de un activo por el cual recibimos, constantemente, muchas preguntas.

Entonces, me es grato encontrar en la prensa chilena columnas como una que vi la semana pasada en el diario El Mostrador Mercados, donde Gonzalo Cañete, de Saxo Bank, cuestiona con fuerza la forma en que comúnmente se habla del metal amarillo:

      Debemos destacar una serie de características sobre el oro antes de comentar la situación en la que se encuentra y qué perspectivas tenemos sobre su evolución. Lo primero que hay que tener claro es que se trata de un metal valioso, y es valioso porque es escaso ¿Es importante este punto? Sí. Si usted tiene en cuenta que el dinero no es escaso, ya que la masa monetaria es inflada a discreción por las autoridades monetarias a medida que nuevas burbujas amenazan con el colapso de un sistema financiero inestable e insostenible.

       En otras palabras, existen máquinas que imprimen billetes pero, hasta la fecha, no existen máquinas que produzcan oro y, por lo tanto, no podemos manipular su valor intrínseco. Hubo un tiempo en que nuestro dinero se valoraba directamente en oro, de modo que la capacidad para “inventar” dinero era más limitada que la actual, donde todo vale y las deudas proliferan hasta cifras absurdas.

 
“Máquinas que imprimen billetes pero no que produzcan oro”. Quedémonos con esa frase.

Esto, porque al mismo tiempo somos testigos de cómo personas como Ben Bernanke, el presidente de la Reserva Federal (el banco central de Estados Unidos), defiende su actual política monetaria con el argumento de que un fortalecimiento de la economía estadounidense -por mucho que el objetivo se alcance a través del debilitamiento de su moneda- es beneficioso para el resto de las economías globales.

Esto, en contra del argumento de que la expansión monetaria de la primera economía del mundo efectivamente permite la recuperación del gigante pero a costa de la apreciación de las monedas emergentes, afectando sus propias industrias locales.

Entonces, ante el escenario de que esta emisión desenfrenada continuará al menos por un tiempo, siempre es bueno pensar en las posibilidades de cobertura que ofrece un activo como el oro.

Y algo interesante que plantea Cañete es la relación inversa entre el movimiento en los precios de las acciones y el del precio del oro. Veamos qué dice:

        En síntesis, y para aquellos que les gusta subirse a la montaña rusa de los mercados, sabemos que más dólares por parte de la Fed supondrá un incremento del oro como activo refugio. Es decir, si los mercados van mal, vendemos nuestras acciones y nos quedamos en liquidez. Si las divisas van mal porque se devalúan por exceso de intervención monetaria, abandonamos la divisa y nos refugiamos en aquello que tenga valor en sí mismo, los metales. De ahí la relación siguiente y motivo de mi afirmación en este articulo. Si el oro aguanta sus soportes no es descartable una vuelta a niveles mínimos en las principales bolsas del mundo.

 
       Es decir, mientras no veamos que el oro se enfría, no podemos descartar que se esté incubando una corrección en estos momentos. El miedo a una recesión de la economía mundial actúa como claro soporte de un oro que cotiza y cotizará por encima de los 1.550 dólares la onza hasta que la crisis pueda ser considerada verdaderamente como agua pasada. Como prueba de la siguiente afirmación, veamos cómo reacciona el principal índice mundial de renta variable cuando el oro sube, o mejor dicho, cómo se demanda oro cuando el mercado de renta variable se agota. Una clarísima relación inversa se hace evidente al ver ambos mercados contrastados en un mismo gráfico.
 
Lo que dice Cañete es que, de agotarse el actual rally de los mercados globales -que podemos ver graficado en el rendimiento del S&P 500, el principal índice de referencia de la Bolsa de Nueva York-, el oro podría iniciar una nueva escalada.

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Una escalada para la que habría que estar preparados.

Como siempre, no se trata de salir corriendo de un lado para entrar a otro. Sino de tomar decisiones razonadas y tranquilas que en general apunten a evitar los sobresaltos.

Por ejemplo, si se tienen posiciones en los mercados globales (algo que por lo demás es muy fácil de alcanzar desde que la semana pasada el Deutsche Bank trajera 60 nuevos activos extranjeros para cotizar en la plaza local. Sobre este tema lo invito a leer “Chile abre sus puertas al mundo“) no se trata de venderlas y comprar oro. Lo que digo es que, por ejemplo, se divida la cartera propia en distintas partes, dos de las cuales deberían ser, sí o sí, oro y acciones de Estados Unidos. El resto, acciones locales, real estate, startups, lo que usted quiera.

Entonces, veamos cómo se ha comportado, en un plazo mayor, el ETF GLD, que replica el precio de la onza de oro, en relación con el S&P 500. Vea de qué forma están correlacionados, subiendo y bajando, al mismo tiempo pero de forma contraria.

Si bien Cañete habla de lo que pasa al ver el contraste en un gráfico, no lo muestra, así que nos tomamos el trabajo de hacerlo nosotros:

grafico nombre

 
Ahora, llegado el momento de armar una cartera, dele una porción de oro. Y  no lo toque. Déjelo ahí porque tarde o temprano le sacará las papas calientes de la sopa.

Incluso, de cuando en cuando y dependiendo de la coyuntura, piense en ampliarla un poco.

Ahora, para la cartera de acciones debería ir variando, también en función de la coyuntura del momento, los activos que la componen. Empresas grandes que aseguren un crecimiento lento pero continuo, pueden ser la respuesta cuando el mercado esté escéptico. Y empresas pequeñas de  mayor riesgo podrían funcionar muy bien cuando el mercado comience a demostrar apetito por el riesgo, como ha sucedido en estos tres primeros meses de este año.

En el caso de Chile, también debería tener una porción dedicada al mercado local. Aunque arrancaron bastante acoplados, a fines de febrero el IPSA se frenó y quedó bastante por debajo del crecimiento del S&P 500. Aún así, de todos modos existen empresas que han mostrado muy buenos rendimientos, y la plaza chilena se encuentra llena de opciones que vale la pena explorar.

Para conocer éstas y otras oportunidades, y saber
cómo implementarlas más allá de la teoría, es  que existen espacios como la revista Inversor Global Chile, a la que puede suscribirse a través de un click acá.

Le recuerdo que junto a la suscripción a la revista podrá acceder a una serie de informes especiales, incluyendo “La Biblia del Oro para el Inversionista Individual” y “Los secretos del mercado de la plata”.

Saludos,

Felipe.

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