Dos que no fueron invitados a la fiesta

Mejor no pudo haber sido el comienzo de 2013 para los inversores, ya que de los tres índices estadounidenses más relevantes, uno ha superado con creces su nivel máximo histórico (Dow Jones), uno está coqueteando con su pico máximo (S&P 500) y el último está en plena recuperación (Nasdaq).

Es cierto, más no podrían pedir los inversores, pero ésta es sólo una cara de la moneda, una realidad parcial…

Lo anterior no es un análisis que pueda ser considerado para el universo de los activos financieros, sino todo lo contrario. La mayor confianza de los inversores, predispuestos a tomar una mayor dosis de riesgo al invertir en acciones, no ha generado un efecto derrame sobre algunos activos considerados claves, estratégicos, dentro del armado de un portafolio de inversiones.

Sin ir más lejos, uno podría pensar -con gran probabilidad de no equivocarse-, que el rendimiento de un determinado activo financiero está íntimamente relacionado con los fundamentos económicos del mismo o que influyen en él.

Si esto fuera cierto, entonces no existen muchas explicaciones racionales de por qué dos inversiones con relevancia global no han podido sumarse a la “fiesta” del mercado estadounidense.

El primero de ellos es el ETF iShares MSCI Emerging Markets (EEM), el fondo más representativo de las economías emergentes, con fuerte preponderancia del BRIC (Brasil, Rusia, India y China). En lo que va del año, este activo acumula una caída de 4%, una muestra clara de que los mercados emergentes no han podido sumarse al furor vivido por las acciones estadounidenses.

¿A qué se debe lo anterior?

Desde lo económico poco hay para argumentar. La debilidad del crecimiento en las naciones desarrolladas sigue siendo compensada por la expansión de la actividad en las emergentes.

Por el lado de las expectativas podremos encontrar alguna respuesta. En las últimas semanas hay evidencia de que la inflación comenzó a presionar nuevamente a China y Brasil, por lo que los inversores señalan la necesidad de que estos países comiencen a aplicar medidas más restrictivas en lo monetario para descomprimir la tensión de los precios a costa de menor crecimiento.

Y esto podría reproducirse en el resto de las economías en desarrollo.

El segundo actor principal que fue dejado de lado de la gran película del primer trimestre de 2013 fue el oro. Si medimos su performance a través del ETF GLD, uno de los diez más líquidos a nivel mundial, el metal retrocede más de 4,5% en el año.

Quizás la causa que más justifica la caída del metal es que los inversores están dispuestos a “arriesgarse” más con acciones estadounidenses, a costa de sus posiciones de oro.

De todas formas, las razones que han impulsado la cotización del metal están más vigentes que nunca: emisión monetaria mundial, crisis económica en la Unión Europea, deuda creciente en países desarrollados…

Sin embargo, el oro no ha sido invitado a este festín…¿se repetirá en el segundo trimestre?

PROYECTANDO LO QUE PODRÍA VENIR…

Una de las ramas de las finanzas e inversiones descansa sobre la premisa de que los precios de los activos financieros presentan comportamientos que suelen repetirse en el tiempo.

Si consideramos que el inicio del año ha sido tan fructífero para las Bolsas del hemisferio norte como lo fue en 2012, al tiempo que los problemas económicos persisten, podemos tratar de proyectar lo ocurrido el año anterior para estimar lo que puede acontecer en la actualidad.

El siguiente gráfico nos puede ayudar a analizar esto:

grafico nombre

Allí se muestra la evolución del S&P 500 (azul), el ETF GLD (verde) y el ETF EEM(rojo) durante el primer semestre de 2012, a partir de las líneas entrecortadas.

Luego, tenemos la evolución de estos tres activos en el primer trimestre de este año.

Como se observa, el S&P 500 ha mostrado un comportamiento muy similar durante el primer trimestre en ambos años (2012 y 2013), registrando una abrupta caída para el mes de abril.

En cambio, de la misma imagen se desprende una gran disparidad en el comportamiento de los ETFs GLD y EEM durante los dos períodos. En 2012, ambos activos acompañaron la suba inicial y la posterior caída del S&P500. En cambio, en 2013 mostraron el camino opuesto en los primeros tres meses.

Parecería lógico una corrección de esta tendencia alcista del S&P 500. La gran pregunta es si tanto el metal amarillo como las acciones emergentes continuarán con su comportamiento opuesto, verificado en el primer trimestre, o si profundizarán su caída, acompañando un eventual recorte de los precios de las acciones estadounidenses.

El juego está abierto, hay que ver cuál es el final…

Un saludo.

Diego.

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