Argentina y Brasil, un matrimonio con asuntos pendientes

La mandataria brasileña, Dilma Rousseff, estuvo el jueves pasado reunida -en la Casa Rosada- con la presidente Cristina de Kirchner. No obstante, como en todo matrimonio, hay algunos asuntos sensibles que siguen pendientes.

A fuerza de trabas comerciales, la relación se resintió. Mientras que en 2011 el intercambio comercial fue de US$ 40 mil millones, en 2012 cayó a US$ 35 mil millones, un retroceso de 13%. No obstante, podría tener una lectura cortoplacista positiva. El sistemático déficit comercial con Brasil se redujo de US$ 5.800 millones en 2011 a US$ 1.600 millones, y a apenas US$ 80 millones en el primer trimestre de este año. No obstante, hay otros detalles que revisar.

Por un lado se reduce el déficit, pero por otro, se lacera la relación con el vecino país y los sectores industriales de esa nación. En el corto plazo el resultado parece ser el buscado, pero es difícil establecer si esto se podrá mantener en el tiempo.

De acuerdo con la consultora Finsoport el aumento de 16% en los envíos a Brasil durante el primer trimestre de 2013, “se basó prácticamente de manera exclusiva en la dinámica de sectores que no dependen crucialmente del tipo de cambio real”.

“En primer lugar, el complejo automotor -inserto en un esquema de intercambio comercial compensado- realizó un aporte sustancial al crecimiento de las exportaciones argentinas a Brasil, principalmente a partir de la expansión de las ventas de autopartes y, fundamentalmente, de vehículos de carga”, señaló el informe.

Mientras se estableció un fuerte cerco a las importaciones, las exportaciones de vehículos de carga al país vecino crecieron 142,5% en el primer trimestre del año. “La reversión del resultado comercial bilateral del complejo automotor contribuyó por sí sola con aproximadamente 40% de la mejoría total en el intercambio entre la Argentina y Brasil durante el primer trimestre de 2013”, agrega el informe de la consultora.

Sin embargo, otros sectores también evidenciaron un avance significativo. Los envíos de trigo a ese país crecieron un 80% interanual, así como también la exportación de gas propano a Brasil trepó casi un 60%. En ese mismo período, las importaciones desde el país que encabeza Dilma Rousseff se redujeron 10%, especialmente en el sector automotor.

No sólo disminuyeron las compras de vehículos terminados, como es el caso de los de carga, sino que además se detuvo gran parte de la adquisición de autopartes.

PARA SEGUIR CON CUIDADO…

En principio, estos cambios se traducen en números positivos para la balanza comercial. Es una balanza que reduce su tamaño, pero también la salida de dólares. Hasta ahí, el análisis del Gobierno es positivo.

No obstante, advierte la consultora “puede definirse a la mejoría en el resultado comercial con Brasil como meramente coyuntural, al sustentarse en medidas arbitrarias y en dinámicas de corto plazo de algunos sectores productivos”.

A esto hay que agregarle el hecho de que algunas firmas brasileñas se fueron del país ante la imposibilidad tanto de girar sus ganancias, como de adquirir insumos y bienes de capital provenientes de sus casas matrices. La sustitución de importaciones empieza a mostrar su cara menos amable.

Bien lo saben en Mendoza, donde Vale abandonó su proyecto de extracción de potasio, valuado en US$ 6 mil millones y que se traducirá en el despido de 6.000 empleados.

Como dijo en la semana el economista Dante Sica, esta reunión sirvió para “traer un poco de aire fresco al enrarecido clima actual de las relaciones”. Si bien no hubo avances concretos importantes en el encuentro -sólo se lograron algunos cupos puntuales para el ingreso de nuevos productos argentinos a Brasil- se mostró voluntad política para mejorar la relación. Los equipos técnicos de ambas partes se juntarán en las próximas semanas, para ver cómo acercar posiciones en los temas más calientes: trabas comerciales, Vale y el financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil para obras de infraestructura local.

Habrá que ver cómo sigue esta terapia de pareja. Tema sensible, tratándose del principal socio comercial de la Argentina y con un Mercosur que dista de ser aquel acuerdo idílico que iba a catapultar a la región y nos iba permitir negociar cara a cara con las grandes potencias mundiales.

A modo de chisme, le comento: Dilma se pasó una hora, la última de las seis que duró esta cumbre, hablándole a Cristina de su admiración por el actor argentino Ricardo Darín y comentando la película Un cuento chino. ¿Sabrá ella que meses atrás la Mandataria local mantuvo un cruce con Darín, luego de que el actor apareciera en una entrevista cuestionando el origen del patrimonio presidencial?

Habrá que tener paciencia y esperar que sea más sencillo resolver las diferencias comerciales que elegir una peli…

Un saludo,

Ignacio

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