Aproveche la temporada de balances para hacer las mejores inversiones

Cuando comienza la temporada de reportes de ganancias suele aumentar la volatilidad en los mercados. Tanto al alza como a la baja, pueden producirse movimientos inusualmente pronunciados en los precios de los activos, lo que genera un incremento del riesgo para los inversores. Sin embargo, esto puede ser una fuente de oportunidades con una estrategia a largo plazo.

Muchas veces, las bolsas tienden a exagerar la reacción inmediata tras conocerse los balances de las compañías y las cotizaciones pueden caer más de lo que resulta lógico en base a los datos presentados para el trimestre. Por eso, el inversor  tiene que estar dispuesto a analizar en detalle la información y a operar en contra de la manada, para poder  capitalizar precios de entrada claramente beneficiosos.

La clave es diferenciar si un reporte negativo se debe a una cuestión fundamental que está afectando a la empresa o si se trata de un período en el que los datos estuvieron por debajo de los estimados por los analistas.

Si la compañía está perdiendo mercado frente a la competencia o si la industria se encuentra en declive, se puede estar ante un problema de largo plazo y, en ese caso, es mejor evitar ese activo.

Es importante tener en cuenta que los analistas de Wall Street van ajustando sus estimaciones de ganancias a medida que las empresas reportan datos por encima o debajo de estas expectativas.

Si una firma muestra varios trimestres seguidos por encima de lo que se aguardaba, modificarán al alza sus pronósticos. Por eso, en algunos casos, podría decirse que lo que falló fueron las predicciones de los especialistas y no la performance de la compañía.

Si sus ventas y ganancias se muestran sólidas y en crecimiento, un reporte por debajo de las expectativas de los analistas puede generar una caída de precios sin que ello sea el reflejo de ningún problema serio.

Para estar más seguros de lo que realmente está ocurriendo dentro de la firma, pueden analizarse sus diferentes rubros de gastos (de restructuración o ajustes contables) para ver si existen factores transitorios que estén afectando negativamente sus ganancias.

Dado que estos rubros no son recurrentes (que no van a repetirse en los próximos trimestres), cuando las acciones están bajando por ellos, probablemente convenga aprovechar la situación para comprar a precios de entrada atractivos.

También, puede ser interesante comparar los datos del período en moneda local frente a la que reporta sus resultados. Una empresa estadounidense, por ejemplo, lo hará en dólares, pero es posible que su negocio tenga una alta exposición a regiones como Asia o Latinoamérica, especialmente, en lo que hace a las oportunidades de crecimiento.

Así, si obtiene un porcentaje elevado de sus ventas en Brasil, y el real se depreció frente al billete verde durante el trimestre, sus ventas expresadas en la divisa estadounidense pueden resultar decepcionantemente bajas. Pero, el efecto del tipo de cambio bien puede ser un tema puntual de un lapso de tiempo en lugar de una cuestión de fondo.

Los precios de las acciones suelen caer abruptamente ante un reporte de ganancias decepcionante, esto no siempre representa una oportunidad de compra dado que puede ser señal de un deterioro en los fundamentals del negocio.

Sin embargo, en muchos casos puntuales, es posible que ese descenso se deba a cuestiones transitorias o a una reacción exagerada de los mercados y, por lo tanto, se presente una oportunidad para sacar provecho con un horizonte de inversión a mediano y largo plazo.

Fuente: Sala de Inversión

 

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