Alguien puede destronar a China

Una de las nociones que han perdurado en economía a lo largo del último siglo es la denominada “teoría de la convergencia”. Su enfoque es muy claro al respecto:

      “La convergencia económica indica que con el correr del tiempo las economías en desarrollo irán cerrando la brecha de progreso y prosperidad respecto a las economías desarrolladas. Mientras estas últimas se expanden a su tasa de crecimiento sustentable de largo plazo, en torno al 3%, las economías emergentes atraviesan procesos de crecimiento muchos más acelerados, de manera de ir disminuyendo la brecha con el primer mundo”.


Desde el punto de vista teórico, dicho concepto económico planteaba, indudablemente, una situación muy auspiciosa de cara al futuro. Sin embargo, la realidad mostró en innumerables oportunidades que estábamos lejos de experimentar este ideal escenario.

El comienzo del siglo XXI podría ser el punto de inflexión de lo anterior. Quizás estemos siendo testigos del proceso de crecimiento más veloz de las potencias emergentes.

Durante la última década, China ha acaparado la atención de todos los analistas e inversores por ser el que ostentó el liderazgo de dicho proceso de crecimiento virtuoso, incentivando la expansión en otras economías de relativa importancia mundial como ser Brasil, India y Rusia.

Después de un período de fuerte suba de su PBI, en torno al 9% anual, la economía china parece haber entrado en una etapa donde los desafíos a afrontar son numerosos. Entre ellos, podemos destacar una posible burbuja en el mercado inmobiliario, una descontrolada expansión del crédito, una mayor puja distributiva y una inflación que parece querer despertar.

Relacionado con esto último, China está perdiendo lo que fue uno de sus puntales sobre los que descansó su crecimiento acelerado: la mano de obra barata. En este sentido, gran parte de la mayor competitividad china venía dada por este factor, permitiendo salir a “conquistar” el mundo con sus bienes.

Estudios privados muestran que para el 2016, el costo laboral ajustado por productividad podría equipararse con el estadounidense. Y sin dudas serían malas noticias para los planes del gigante asiático.

Pero no sólo Estados Unidos será una amenaza para China en términos de costo laboral, sino que ya hay serios competidores en el propio continente asiático. Y de uno de ellos me ocuparé en lo inmediato…

¿EL SUSTITUTO DE CHINA EN LOS PRÓXIMOS AÑOS?

Nadie duda de la importancia que tiene China a nivel mundial, sobre todo por el tamaño de su economía y por la escala de su demanda. En eso no hay discusión.

Pero a lo que debe prestar atención como inversor es qué país presentará las mejores condiciones de inversión de cara al futuro…

El siguiente gráfico puede darnos una clave al respecto:

grafico nombre

Como le señalé anteriormente, el costo de mano de obra china, medido en dólares, ha estado mostrando un fuerte incremento desde 2006 a la fecha. Si bien se trató de un proceso generalizado en Asia, el ritmo de suba en China mostró un fuerte contraste respecto al país al que me voy a referir en adelante: Indonesia.

Indonesia es la cuarta nación más poblada del mundo, con 237,6 millones de habitantes detrás de China, India y Estados Unidos. 

Este país ha mostrado un dinámico crecimiento durante los últimos tres años, creciendo un 6,2%, 6,5% y 6,1% en 2010, 2011 y 2012 respectivamente. 

No obstante, viene mostrando tasas de crecimiento del PBI positivas anuales ininterrumpidamente desde 2001, situación que llevó a que su economía pase de representar el 0,95% del PBI mundial en 1980 al 1,5% actual. Su PBI hoy se ubica en US$ 928 mil millones.

Se trata de una economía diversificada con un peso del sector agrícola del 14,9%, de la industria del 46% y de los servicios del 39,1%. 

Sus finanzas públicas están relativamente ordenadas, con un déficit fiscal promedio en torno a 1,3% del PBI en los últimos cuatro años y con una relación Deuda/PBI que pasó de 33,2% en 2008 a 23,2% a fines de 2012. Asimismo, sus reservas internacionales totalizan US$ 114.502 millones.

Finalmente, sus indicadores sociales también lucen benignos: la tasa de desempleo se ubica en 6,4%, la tasa de inflación de los últimos cuatro años promedió el 5% y la población en situación de pobreza se encuentra en el 12%, según las estadísticas del Banco Mundial.

De cara al futuro, Indonesia tiene una oportunidad importante de desplazar a China en algunos mercados de exportación, considerando su competitividad en el costo laboral. En la actualidad, el principal mercado de exportación para Indonesia -las ventas totales al exterior suman US$ 199 mil millones- es Japón, representando el 16,3% del total. Luego siguen China (11,3%), Singapur (9,1%) y Estados Unidos (8,1%).

¿CÓMO INVERTIR EN INDONESIA?

Antes que nada debemos señalar que la Bolsa de Yakarta, capital de Indonesia, no está particularmente “barata”. En los últimos cinco años este mercado mostró un avance de 111%. En lo que va del año ya avanzó 15,9%.

Hecha esta salvedad, existen tres ETFs muy atractivos para invertir en esa nación.

El más importante de ellos es el iShares MSCI Indonesia ETF (EIDO), que tiene US$ 581 millones en activos bajo administración, está constituido por 93 acciones y tiene un aceptable ratio P/E de 20,02 veces. En el año, sube 15,2%.

Indonesia se trata, quizás, de una opción desconocida por la mayoría del mundo inversor. Desde InversorGlobal tratamos de focalizarnos en este tipo de alternativas que están “escondidas”, pero que pueden generar mucho valor agregado para un portafolio de inversiones.

Opciones como éstas aparecen con frecuencia en nuestra Revista InversorGlobal. Si todavía no está suscripto, lo invito a hacerlo aquí.

Un cordial saludo.

Diego.

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