AFP estatal en Chile: una propuesta que convence cada vez menos

Inversor Global Chile

Está demás discutir que las AFPs no son las instituciones más queridas y respetadas por los chilenos. Por lo mismo, era de esperar que la propuesta de la ex presidenta y hoy pre candidata para volver al cargo, Michelle Bachelet, de una AFP estatal no sacara grandes aplausos en la ciudadanía. Lo que para algunos puede representar la solución a la problemática del sistema de pensiones local, para otros es solo más de lo mismo.

Para nosotros, siempre habrá una mejor opción.

Para darle más fuerza al argumento de que una AFP estatal será más de lo mismo, es importante considerar los dichos del abogado Carlos Rivadeneira a Radio ADN. Respecto al sistema de pensiones chileno, el doctor en Derecho de la Universidad de Salamanca señaló que “la forma de financiamiento es una falla estructural que lo hace inservible”, en relación a que sólo cotiza el trabajador, por lo que sugiere que también debieran cotizar el empleador y el Estado.

En esta misma línea se ubican los comentarios de la mayoría de los cerebros económicos de los presidenciables, de cara a las elecciones de este año. José Ramón Valente, economista y representante de Laurence Golborne, señaló que la propuesta de una AFP Estatal es sólo un eslogan. Mientras que Luis Felipe Céspedes, encargado del área programática de Andrés Velasco, y Felipe Morandé, quien representa a Andrés Allamand, coinciden en que una AFP administrada por el Estado no soluciona los problemas de fondo, que son la tasa baja de recambio, las lagunas previsionales y el bajo nivel de cotización.

CRÍTICAS AL SISTEMA

El abogado Carlos Rivadeneira además explicó que con una AFP Estatal se caería en lo mismo de siempre, “donde se privatizan las ganancias y se socializan las pérdidas”, apuntando que para tener una pensión de 500.000 pesos se debería cotizar con un sueldo superior a 1.800.000 pesos. También puso énfasis en que un sistema que depende de la capacidad de ahorro individual, pero con rentas bajas y subdesarrollado, como es en Chile, no rinde frutos, y termina siendo “un buen negocio para los grandes capitales”.

Para el abogado, una idea para modificar el actual sistema sería estatizarlo, proponiendo que “si se dice que el Estado es mal administrador puede contratar a privados, pero pone las reglas el Estado. Sobre tanta ganancia a usted le pago tanto, en la licitación, y el resto de las ganancias es para el Estado con legislación para que se destinen esas ganancias a mejorar las pensiones”.

No obstante, Andrés Solimano, economista y representante de Marco Enríquez-Ominami señaló que al menos una AFP Estatal entregaría la posibilidad a los cotizantes de poder optar por una administración pública o privada de sus ahorros, al igual que en la educación o la salud, algo que hoy no existe.

También está la posición a favor de esta iniciativa del senador independiente Carlos Bianchi, quién declaró a Radio Universidad de Chile que una AFP Estatal “debiera tener un carácter social y que en la eventualidad que hayan pérdidas, éstas no las sufra solo el cotizante, sino que también se asuman las responsabilidades. A nosotros las AFP nos cobran por colocar nuestros dineros, pero al momento de las pérdidas, miran para un lado, miran hacia arriba y no son responsables, aun cuando nos están cobrando por la administración de nuestros dineros. Aquí es el Estado el que además debe tener un rol social, para que además no tengamos personas jubiladas con pensiones que son de pobreza absoluta”.

SIEMPRE EXISTEN MÁS OPCIONES

Ahora, si la crítica es a las pocas opciones que ofrece el mercado en materia de ahorro previsional, la solución radica en dos palabras: conocimiento y disciplina.

Con la primera podrá darse cuenta que el mercado ofrece diversas herramientas que pueden ser utilizadas como un ahorro a largo plazo, como por ejemplo un depósito a plazo al que constantemente le esté agregando dinero, que cuenta con garantía estatal y que con el nivel de tasas actuales le estará rentando, sin moverse de su hogar, alrededor de 5%. También existen los fondos mutuos y por supuesto, las acciones. Estas últimas pueden ofrecer rentabilidades mayores, pero también riesgos mayores.

No obstante, a esas mismas acciones que un inversores les apostaría de forma individual, las AFPs lo hacen en forma gigantesca y sin tomarle parecer a nadie. Mal que mal, al final es su dinero el que está en juego.

Por su parte, la disciplina es necesaria porque así podrá ordenar y mantener un ahorro por un tiempo prolongado, pensando en 10, 15 o 20 años. Tome en cuenta que es el dinero que espera ocupar cuando ya no quiera trabajar, pero tampoco disminuir su nivel de vida. Por eso, debe ser un monto “sagrado”. No para las vacaciones, no para el disfrute con los amigos, sino que para su disfrute en el largo plazo.

Teniendo estas opciones claras, casi da lo mismo pensar en una AFP estatal o privada, sino que piense cual podría ser la mejor opción para su dinero.

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