Nanotecnología: un mundo de ganancias entre los dedos

Juan Pablo de Santis

Algunos de los descubrimientos científicos que más impresionaron a los inversores en los últimos cien años no se pueden apreciar a simple vista. Uno de los mejores ejemplos fue el desarrollo de la energía nuclear durante el siglo XX: la fisión nuclear abrió la puerta a toda clase de negocios relacionados.

Aunque fue descubierta hace unos veinte años, en el siglo XXI la novedad podría ser la nanotecnología: la capacidad de crear y mejorar manufacturas a partir de la manipulación de materia a una escala de hasta 100 nanómetros (nm). El trabajo es a nivel atómico y molecular. Tan sólo para tomar como referencia, un nanómetro equivale a una billonésima parte de centímetro.

El objetivo de negocios puesto en torno a la nanotecnología es la utilización de esta clase de avances para mejorar significativamente la calidad y precios de las manufacturas que se consumen a diario, como así también desarrollar aplicaciones para tratamientos médicos o mejoras para los procesos de las industrias pesadas.

Algunos de los avances con mejores perspectivas futuras están en la Medicina, el rubro que acapara al 20% de la inversión en investigación de nanotecnología en Estados Unidos. Una de las técnicas desarrolladas consiste en “nanotubos” de platino -cien veces más finos que un cabello humano- que pueden ser introducidos por las venas para viajar por el torrente sanguíneo y medir la actividad cerebral con una precisión aún no alcanzada.

Las investigaciones a partir de esta tecnología son múltiples. Ahora los ojos de las grandes corporaciones tecnológicas están puestos en aplicaciones del grafeno: una lámina de carbono de un átomo de espesor tan resistente como el diamante, tan conductor como el cobre y flexible como la goma. De acuerdo con la consultora CambidgeIP, hasta el momento este material generó unas 7000 patentes tales como prototipos de teléfonos completamente flexibles o papel inteligente para imprimir una y otra vez.

Los capitales ya se están haciendo eco

Con base en Estados Unidos (EE.UU), a partir de 2004 comenzaron a circular los flujos de inversión hacia proyectos orientados a la investigación en innovación productiva con nanotecnología. Un año después, 22 agencias gubernamentales ya han destinado unos USD 1000 millones anuales en iniciativas para atraer a grandes empresas. Los esfuerzos fueron centralizados con la creación del ente NationalNanotechnologyIniciative.

El liderazgo en la materia es claramente estadounidense. Los capitales que invierten en este rubro son 46% estadounidenses, 36% asiáticos, 17% europeos y 1% de otras regiones, de acuerdo con un reporte de la consultora especializada en innovación científica Lux Research.

Estas cifras son completamente previsibles. Los inversores tecnológicos que incursionan en el Nasdaq conocen que al tope del índice mundial de capacidad de innovación científica (que elabora el norteamericano Consejo Nacional de Investigaciones Económicas) están: Estados Unidos, Finlandia, Reino Unido, Japón, Alemania, Singapur, Suecia, Dinamarca, Suiza y Francia.

La roca madre inversora en nanotecnología fue puesta por los gigantes tecnológicos IBM e Intel, que en septiembre de 2011 anunciaron una inversión a cinco años de 4.400 millones de dólares en un centro nanotecnológico de investigación en Albany, estado de Nueva York. La iniciativa está secundada por Samsung, Global Foundries y Taiwan Semiconductor Manufacturing Corporation.

Los científicos de Intel e IBM trabajan con sus socios enfocados en crear nuevas generaciones de chips, manipulando materiales a una escala entre 14 y 22 nm. También buscarán cómo fabricar obleas electrónicas (wafer) -planchas de silicio sobre las que se construyen microcircuitos electrónicos- de 450 milímetros que permitan duplicar la capacidad de fabricación de chips.

Este fuerte desembolso no es para nada casual, sino que se inscribe en la tendencia de hacia dónde se están orientando los esfuerzos económicos. Un reporte del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante (España) sobre los aspectos económicos de la Nanociencia, afirma que las perspectivas de corto y mediano plazo están puestas sobre: semiconductores, microeletrónica, sensores biológicos y nuevas tecnologías de imagen, especialmente en pantallas que utilizan polvo de diamante.

Chad Mirkin, director del Instituto de Nanotecnología de la Universidad de Northwestern, trata de explicar cómo la aplicación industrial de estos desarrollos puede revolucionar al mercado: “desde la resistencia de sus ropas a las manchas, la revolución en el diagnóstico médico, o alta tecnología en semiconductores lo que significará computadoras de gran alcance. Nanotecnología implica el reconstruir la tierra tal como la conocemos, átomo por átomo”.

Los profetas de la inversión

Ante la oportunidad de nuevos negocios, surgen dos clases de profetas de la inversión: los conservadores, que buscan advertir sobre los altos riesgos de las fases experimentales, y los optimistas, quienes generalmente son los que buscan reunir capitales para llevar adelante un plan de negocios. Un punto intermedio es necesario.

La industria de la nanotecnología aún está en fase experimental. Es decir…

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