Miel: un negocio con dulces retornos

Guillermina Fosatti

La miel argentina tiene un lugar destacado en el mundo.

Considerada de primera calidad gracias al cumplimiento de estándares internacionales, el país mantiene su posición como tercer productor después de China y Estados Unidos; y como segundo exportador detrás del país asiático.

La apicultura en sí es una actividad con múltiples anexos, la cual va mucho más allá de este producto, que se vende tanto para la industria alimentaria como para la farmacéutica, por sus cualidades curativas. Su valor agregado se encuentra en la producción de otros derivados, que van desde el polen y el propóleo hasta la jalea real y la apitoxina.

Con todas estas variables, los expertos aseguran que la actividad brinda una oportunidad de negocio ideal para una Pyme o empresa familiar. Aunque es un mercado que requiere de mucho conocimiento y capacidad de trabajo, más allá de la inversión que se necesita para la compra de colmenas e implementación de tecnología.

Según Carlos Salas, tesorero de la Sociedad Argentina de Apicultura -SADA-, cualquier inversor con un capital de ARS10.000 ya podría arrancar en este negocio, suficiente para comprar 20 colmenas aproximadamente.

Sin embargo, antes de desembarcar en la actividad propiamente dicha, el primer paso es capacitar a todas las personas que participarán del proyecto. “Se está trabajando con animales y por eso hay que estar preparado para su trato. Esta es la primera clave del éxito,” explicó Salas.

Una vez que las personas adquieren los conocimientos necesarios llega el momento de poner “manos a la obra”.

Javier Caporgno, ingeniero agrónomo del INTA, también considera esta actividad como una opción atractiva para pequeños inversores, con una ventaja fundamental que es la posibilidad de ir creciendo progresivamente. “Muchos apicultores se inician en la actividad con un promedio de 30 a 50 colmenas, destinando $30.000 al negocio. Es un mercado más propicio para quienes cuentan con este capital que para aquel gran inversor que tiene que diversificar una cartera de 3 millones de pesos”, explicó.

La ventaja para las Pymes es que, una vez tomada la decisión de entrar al negocio, si le gusta el trabajo puede ir escalando progresivamente, mientras va aprendiendo. “Es mucha tecnología de proceso, saber hacer las cosas. La mayoría del trabajo es manual, implementando otras herramientas sólo para la extracción”, agregó.

El retorno de la inversión

La rentabilidad de la apicultura varía mucho de acuerdo a las condiciones ambientales, tal como sucede con la mayoría de las actividades agropecuarias. Hay épocas de gran rentabilidad pero otras que son negativas, porque el proceso depende de cuestiones climáticas y de la variedad de flores en el ambiente, entre otras cosas.

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  1. Carlos
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  3. Mario Urtizberea

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