La gran preocupación de los chilenos

Santiago de Chile

Esta semana visité, revisité y enseñé Santiago. 

Es interesante cuando uno (re)visita su ciudad, sobre todo cuando lo hace en compañía de alguien que no la conoce. Porque las preguntas del forastero muchas veces nos lleva a replantearnos verdades que dábamos por hechas. 

Y esos interrogantes nos hacen, también, llegar a callejones sin salida que sólo nos conducen a nuevas y nuevas preguntas, pero que nos hacen pensar distinto. 

Lo que, en el fondo, es crecer un poco más. 

Porque esta semana no estuve solo en Santiago. Recibí, durante dos días, la visita de nuestro director, Federico Tessore, para una serie de reuniones en la capital chilena. 

Fueron dos días ajetreados y esas 48 horas parecieron el doble de lo que en realidad fueron. Reunión tras reunión, los encuentros con analistas y agentes del mercado local nos llevaron de un lugar a otro, recorriendo la ciudad y sus habitantes.

Y a cada traslado Federico me hacía preguntas. Todo el tiempo, en todo momento.

Preguntas saludables que yo mismo no me hacía hace mucho. 

Porque no basta con decir dónde están las cosas, sino que es interesante pensar en el contexto donde están. En definitiva, lo que las constituye como tales. 

Entonces, cuando íbamos a un lugar determinado, mi objetivo constante era tratar de explicar su ubicación más allá de la geografía (por ejemplo, si el lugar estaba al norte, sur, este u oeste del hotel), sino que hacía un esfuerzo por trazar una suerte de “mapas socioeconómicos” de los lugares. 

Quién vive, quién trabaja, qué ingresos tienen, cuál es el background familiar y educacional de las personas que estaban alrededor nuestro. De dónde vienen y a dónde van. 

Y con esto que voy a decir no estoy descubriendo la pólvora acá, pero por ejemplo, lo que no deja de sorprenderme de Santiago es que la ciudad sea como una marejada que avanza moviendo el dinero hacia arriba, algo que a Federico le llamó poderosamente la atención. 

Traté de explicarle, como una vez me dijo una amiga urbanista, que se trata de un caso insólito de ciudad donde los ricos viven en los cerros y los pobres en el llano, cuando siempre es al revés. 

Y en medio del actual boom inmobiliario, parece como si muchos estuvieran en una carrera por seguir subiendo, plantando bandera en cerros que hasta hace poco estaban intactos, milenarios, en su espera de tierra y espinos. 

Lo vimos de forma patente cuando fuimos de visita a una corredora de Bolsa para una reunión. 

La última vez que yo había estado en la ciudad, en diciembre, ellos estaban ubicados en la zona de Isidora Goyenechea, donde hace un tiempo se había instalado el resto de las corredoras tras haber “huido” del centro, desde los ruidosos alrededores del edificio de la Bolsa de Comercio de Santiago.

Bueno, en menos de tres meses se habían mudado a Avenida Las Condes, a un edificio nuevo que atrás suyo escondía uno de esos cerros a los que me refería un poco más arriba. 

Realmente al fondo, donde ya casi no queda más ciudad. 

Por más extraño que parezca, a alguien se le había ocurrido construir el edificio y, sin problemas, encontró ocupantes de manera casi inmediata. 

INFLANDO LA BURBUJA

En dos días seguidos, dos personas nos dijeron exactamente lo mismo: “yo me compré un departamento hace tres años y hoy vale un 30% más de lo que pagué”.

Al preguntar por las razones, el desconcierto era calcado. “No tengo idea”, nos dijeron ambos, con un día de diferencia y cada uno entre risas por la excelente inversión hecha. “Ahora tiene tres años de uso, debería ser al revés”, dijo uno refiriéndose a la obvia depreciación del bien, que no encontraba correlato en su valuación comercial.

“Pero el suelo ha subido su precio y los departamentos nuevos que se construyen en el barrio siguen subiendo”, remató. 

El otro nos habló de una especie de teoría conspirativa respecto de una supuesta colusión entre los desarrolladores, los bancos y los tasadores. “Si el tasador pone el precio muy abajo, entonces el banco no puede prestar tanto como quiere y el desarrollador no puede cobrar tanto como quiere. Entonces si alguien tasa un inmueble muy abajo, el banco va a ir donde otro tasador que le ponga a la propiedad un precio más alto que haga cerrar el negocio”. Cuando lo encuentra, los precios, las comisiones y los pagos por intereses son más altos para todos. 

De ser cierto, este esquema tiene –para ellos- muchas ventajas y pocos puntos flacos. 

“Claro, el mejor negocio se hizo hace cinco años, pero todavía queda espacio para ganar antes de que todo explote”, me dijo otro, sin falso cinismo. 

Fe de esto da nuestro columnista de real estate, Marcos Kaplún, en la revista InversorGlobal de marzo, disponible desde ayer viernes en la plataforma Premium de IGDigital. Marcos, quien se encuentra participando en Cannes de Mipim, la feria inmobiliaria más grande del mundo, nos cuenta en su columna del interés de fondos de inversión inmobiliaria de distintas partes del planeta por entrar a Chile.  

Para quienes estén interesados en esta clase de inversiones, dice Kaplún, la clave es identificar qué están buscando estos grandes fondos de inversión y tratar, de alguna manera, de replicar sus estrategias. Y nos cuenta de primera mano qué es lo que preguntan rusos o japoneses interesados por entrar en Chile, y qué condiciones esperan que se cumplan a la hora de decir “sí, creo que éste será un gran negocio” o “no, allí no me meto ni loco”. 

Porque, tal como la experiencia de “pasear” a Federico, en las preguntas está todo. 

Como la pregunta que me hizo el gerente de comunicaciones de una consultora de asesoría financiera cuando yo le contaba un poco sobre la experiencia de IG en Argentina, donde la principal preocupación de los suscriptores y miembros de la comunidad trasandina es cómo no perder sus ahorros a manos de una inflación que se empina por sobre el 30% anual.

“Si ésa es la gran preocupación allá, ¿cuál dirías tú que es la gran preocupación acá?”.

Hice una rápida memoria de estos casi seis meses desde que comenzamos con la experiencia de InversorGlobal Chile y no tuve dudas de la respuesta:

“El tema previsional. La jubilación”, le dije. 

A él, cuya empresa justamente brinda asesoría de cara al retiro, se le abrieron los ojos de interés…

UNA NUEVA EDICIÓN DE REVISTA INVERSORGLOBAL

Como ya comenté cuando hablaba del tema inmobiliario, desde ayer se encuentra disponible la edición de marzo de la revista InversorGlobal Chile. En este número, con un reportaje a fondo con el ABC para invertir en bonos, la llamada “renta fija”, esperamos sumar un nuevo grano de arena en pos de la mejora de la educación financiera de nuestros suscriptores. 

Además, como adelanté hace unos días, la sección El Ojo Sobre el Mercado se desdobla para sacar un “Ojo sobre Chile”, con el análisis y recomendación para invertir en una acción específica que cotiza en la Bolsa de Santiago. 

Todo esto y mucho más en la edición de marzo de revista InversorGlobal Chile

Para ver un adelanto de la misma, los invito a hacer click acá. Si quiere suscribirse, puede hacerlo a través de un click acá.

En un año en que los mercados internacionales están de fiesta (hasta hoy el S&P 500 sube un 6,3% desde el cierre del 31 de diciembre), aún no es tarde para tocar la puerta y pasar a bailar un rato.

Sólo es cosa de decidirse. 

Buen fin de semana, 

Felipe.

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