La economía no es Papa

La revolución Bergoglio  (ahora ya Francisco) pasó como un huracán, llevándose todo a su paso. Noticias como éstas tienen el poder de revivir la esperanza y la compasión, con un carácter sanador muy efectivo. El país lo celebró a su manera, algunos en la intimidad de una plegaria, otros como si se tratase de una final del mundo que se le había ganado a Brasil. El miércoles -fieles y no tanto- se congregaron en el obelisco, algunos con justa emoción cristiana, otros para festejar otro triunfo argento.

Ardió Twitter. Cuando el cardenal Jean-Louis Tauran anunció el nombre del nuevo Pontífice, se registraron 130.000 tweets por minuto. Sí, alrededor de 2.000 por segundo. El anuncio dio para la más sentida reflexión, pero también fue materia prima de humoristas y caricaturistas locales. Algunos señalaban que la AFIP iba a investigar la capacidad contributiva del nuevo Papa, a ver si había obtenido los euros de manera legal para viajar. Las vinculaciones con “la mano de Dios” de Maradona fueron ineludibles. Las chicanas incluso llegaron desde el país vecino: “¡Los argentinos ya dicen que el nuevo Papa es mejor que Pelé!”.

Ya sea en forma solemne, íntima o a través del humor, la novedad impactó positivamente en casi toda la sociedad argentina. Digo casi toda por el llamativo tweet de Luis D’Elía: “El nuevo intento del imperio para destruir la unidad sudamericana”.

Sin embargo, al poco andar, la noticia empezó a tener interpretaciones de lo más variopintas. Mi preferida, tiene que ver con el posible efecto positivo de la elección de Bergoglio en la economía argentina. Algunos medios indicaron que podría repercutir en el humor de la Bolsa local y darle un empujón a los títulos argentinos. Otros, incluso aventuraron que podría ablandar el rocoso corazón de los fondos buitre, con los cuales el país protagoniza un juicio en Nueva York por deuda impaga.

¿Será consciente el Papa de las infundadas expectativas que sembró el mercado local en él…?

“Greed is good” (la codicia es buena), decía Gordon Gekko, personaje que inmortalizó Michael Douglas en el famoso film de Oliver Stone, Wall Street. Los mercados suelen ser agnósticos. Creen en lo tangible, una definición exactamente opuesta a la que describe a la fe. La relación que más protegen es la de costo/beneficio y su dios se llama “Retorno (ganancia)”. Está bien que así sea. Los inversores no van a las Bolsas a realizar caridad, sino a obtener beneficios.

Establecer que el efecto “Papa” puede modificar el humor del mercado local y de la visión que tiene el mundo de la economía argentina, es una teoría tan arriesgada como incomprobable.

LOS REZOS LOCALES

La asunción de un nuevo pontífice no renovará la fe de los inversores extranjeros en el país. La minera Vale congeló su proyecto en el sur de Mendoza. La firma brasileña se va del país y con ella US$ 6.000 millones en concepto de inversión, pero también 6.000 puestos de trabajo. En tanto, el ministro que debería estar negociando para evitar que estos capitales se retiren del país, da a entender que la explotación de potasio a la que nos referimos se va a hacer con o sin Vale. Será que es fácil conseguir US$ 6.000 millones…

Por otra parte, el dólar “contado con liqui” sigue coqueteando con los $ 8,50. La suba de más del 30% -en apenas seis meses- demuestra que la fuga de capitales está calentando motores, de la mano de aquellas firmas que, ante la prohibición impuesta por el Gobierno de girar dividendos, encuentran en este mecanismo una salida para resguardar sus ganancias afuera.

La tarea de acumular divisas se está transformando en misión imposible para el Banco Central. Pese al cepo cambiario, la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont no logró adquirir dólares en el primer bimestre del año. Es más, tuvo que vender US$ 70 millones.

Las reservas internacionales cayeron US$ 1.700 millones en esos primeros dos meses. Aunque, como puede ver en el cuadro a continuación, eso estuvo más relacionado con el desplome de los depósitos en dólares, del sector privado y del público.

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“La caída del 22% en la cosecha de trigo explica la sequía de dólares en los primeros meses del año, generando una merma de dólares comerciales cercana a los US$ 2.000 millones. De hecho, el saldo comercial de enero fue de US$ 280 millones, un 49% menor al de igual periodo del año anterior”, agrega un informe de Econométrica.

Por otra parte, la inflación no caerá dramáticamente por esta buena noticia que representa Francisco (no será Francisco I hasta que no haya un segundo, como sucedió con Juan Pablo). Ni si quiera rezándole a San Moreno, este flagelo económico dio tregua. Con precios congelados en los supermercados y todo –como lo dispuso el secretario de Comercio Interior- en febrero la inflación subió 1,23%. Esto significa que el crecimiento interanual es de 25,27%. Por supuesto que me estoy refiriendo a las estadísticas que distribuyen las consultoras privadas a través de algunos congresistas opositores.

No se trata banalizar una noticia que por su puesto ya tiene carácter de histórica, pero al Papa lo que es del Papa…

Les deseo un excelente fin de semana.

Saludos,

Ignacio.

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