Estrategias para capear el cepo cambiario

Nicolás Billia

El mercado cambiario, desde la imposición de los primeros controles en este campo, ha creado un glosario para diferenciar los distintos tipos de cambio que han ido emergiendo.

Dólar blue, dólar fuga, dólar celeste (el usado en inmobiliaria), dólar verde (el de los arbolitos), dólar turista, dólar Moreno, entre otros neologismos son los que han surgido desde el inicio de la crónica de las restricciones cambiarias.

No obstante, los que han emergido en términos de relevancia por su injerencia en precios y sentimientos de mercado han sido el dólar blue (informal o paralelo) y el turista, especialmente en la última semana, por los planes de recargar un 15% a paquetes turísticos y pasajes aéreos.

En relación al paralelo, luego del boom que tuvo durante la temporada estival motivada por la demanda de dólares turísticos no satisfechos por el Banco Central y la gran cantidad de pesos circulantes en busca de destino, logró en marzo un punto de inflexión. Luego de que tocara un máximo de pesos 8 en el intradiario del 30 de enero para finalizar en 7,92 pesos, el paralelo empezó a ceder terreno para ubicarse al 12 de marzo en 7,82 pesos, lo cual implica un retroceso de 2,25%. Algunos aducen que esta aparente tranquilidad proviene de factores estacionales, aunque es difícil asegurar hasta cuánto durará esta sensación de estabilidad.

En la otra vereda aparece el dólar fuga, o “contado con liqui”. Este tipo de cambio consiste en comprar con pesos un bono dolarizado o una acción que tenga ADR para luego venderlo en la plaza extranjera haciéndose de billetes verdes en el exterior. De esta manera, el tipo de cambio implícito, llegó a tocar los pesos 8,33, lo cual implica un avance de 23% en lo que va del año. En ese sentido, los bonos denominados en dólares, que son los más utilizados para fugar capitales, tuvieron una suba de 2,13% en apenas una jornada.

Fuentes del mercado sostienen que este fenómeno estaría siendo originado por un aluvión de giros de utilidades al exterior por parte de las grandes empresas, ante las restricciones oficiales para girarlas libremente.

Sin embargo, el proceso también se alimenta de aquellos inversores individuales que desconfían del sistema local y prefieren resguardar su dinero en el exterior. Podría decirse que el dólar fuga es un termómetro del estado de ánimo de las empresas y del mercado en general, ya que continúa la tendencia de resguardar el dinero afuera de Argentina.

Y no es para menos. 2013 está siendo un año en el cual el Gobierno viene golpeando fuerte contra el sector bancario local, restringiendo los aumentos en comisiones bancarias y ahora con la posibilidad de unificar el sistema crediticio en supermercados mayoristas a través de la SuperCard.

Ejercitando la creatividad

Así como las empresas se las han ingeniado para mover sus capitales al exterior a través de bonos e incluso de acciones, aunque a costos elevados, los inversores individuales también tienen sus posibilidades.

Desde el mercado sostienen que el Gobierno debería seguir con su política paulatina de devaluación del peso. Mientras Moreno esgrimió a principios de este año que “no sería descabellado un dólar a 6 pesos”, algunos protagonistas de la Bolsa sostienen que no sería suficiente. Es que si uno hace cálculos, esto sería una devaluación de “apenas” 18%, mientras que las consultoras privadas se proyectan una inflación en torno al 25%.

Para aquéllos que buscan hacerse de dólares, la principal alternativa es operando bonos argentinos en dólares. Un ejemplo de éstos puede ser el Boden 15, que rinde en torno al 14% anual y pagan cupones de 3,5% semestrales. Actualmente su cotización está en 745 pesos, lo cual da un tipo de cambio implícito de 7,45 pesos. Esta cifra es un indicio de cuánto están dispuestos a pagar los inversores locales para poder hacerse de dólares en la plaza doméstica.

No obstante, los inversores individuales pueden sortear esta coyuntura y aprovechar un fenómeno devaluatorio a través de los denominados bonos dollar-linked, que son títulos que nominalmente están en dólares pero que pagan cupón y amortización en pesos al tipo de cambio oficial. Es decir, si un bono paga 7% de interés y la devaluación es de 15%, usted tendrá un rendimiento aproximado de 22%.

Por otro lado, para aquéllos inversores que quieran invertir en Estados Unidos de manera segura y garantizada, hay un camino alternativo y, por sobre todas las cosas, legal. Hay sociedades de Bolsa que ofrecen la posibilidad de invertir en Wall Street con un monto mínimo de 10.000 dólares, aunque también se puede operar en pesos.

En el caso que usted disponga de moneda local, se hará en primera instancia la operación de contado con liquidación para poder girarle los fondos al exterior. Su dinero queda guardado en una cuenta ómnibus de la sociedad de Bolsa pero sus títulos son transferidos a una cuenta en Caja de Valores a su nombre.  También puede ser que la sociedad de Bolsa opere por mandato, un proceso en el cual su dinero siempre está a nombre suyo e individualizado del resto de los inversores. En cuanto a las comisiones, las mismas ronda en torno al 0,9%.

 

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