El portafolio de la lata de café

Hace unas semanas, leyendo un newsletter de inversiones que recibo a diario, me sorprendí al ver el concepto de “Portafolio de la lata de café”, al cual hacía mención el analista en cuestión.

Debo confesar que nunca en mis 12 años que llevo en el mundo de las inversiones había escuchado sobre este término. Tampoco lo había leído en ningún libro de finanzas personales, por lo que me puse a investigar de qué se trataba.

Y para mi sorpresa, existían grandes puntos de contacto con comportamientos a los que los latinoamericanos, especialmente los argentinos, estamos muy acostumbrados.

La teoría del “Portafolio de la lata de café” nació con Robert Kirby, uno de los fundadores de la administradora de carteras de inversión Capital Guardian Trust, a mediados de 1950. Una experiencia vivida como asesor sobre inversiones con un matrimonio que era cliente de la firma lo inspiró para darle nombre a este concepto.

La historia es la siguiente:

      Kirby asesoró en el manejo de inversiones a un matrimonio por un largo período de tiempo, manejándose principalmente con el marido. El matrimonio buscaba mantener el valor de sus ahorros y recibía permanentemente los consejos de comprar y vender acciones por parte de Kirby.

      Cuando el marido falleció inesperadamente, la viuda se comunicó con Kirby para que la asesore sobre el manejo de la herencia recibida. Cuando éste revisó el portafolio, quedó paralizado y asombrado: el marido había seguido fervientemente las recomendaciones de compra de acciones que le había dado Kirby, pero había decidido ignorar las sugerencias de venta de los títulos.

      El difunto había destinado US$ 5.000 a cada una de las acciones recomendadas y guardó cada uno de los certificados en una caja de seguridad sin hacer ningún movimiento al respecto.

      Entre esas acciones, algunas valían US$ 2.000 -lo que significa una fuerte pérdida-, algunas otras estaban valuadas por encima de los US$ 100 mil y una de ellas estaba valuada a US$ 800.000. Kirby señaló que en este último caso se trató de una inversión en una pequeña empresa llamada Haloid y que luego se transformó en Xerox.

La moraleja detrás de esta historia es que en muchas ocasiones el inversor que invierte pensando en el largo plazo tiene una mayor probabilidad de éxito de capitalizar sus ahorros que si lo hace con un objetivo de corto plazo.

Y esto se debe a dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, una estrategia largoplacista permite abstraerse de los vaivenes del mercado en el corto plazo; y en segundo lugar, a menor cantidad de rotación de activos en la cartera, menores son las comisiones que debe pagar el inversor por la intermediación.

Robert Kirby ha “bautizado” a esta experiencia como la teoría del Portafolio de la lata de café, señalando que sólo es necesario encontrar a 10 acciones subvaluadas con buenos fundamentos, comprarlas y “guardarlas” en la lata de café por al menos 10 años.

Los puntos de contacto con el inversor latinoamericano…

Al comenzar este newsletter les comenté que la teoría del portafolio de la lata de café tenía muchos puntos de contacto con el comportamiento del inversor latino.

Quizás con menor nivel de complejidad, es muy común encontrar -en una gran proporción de personas que construyen un ahorro en Latinoamérica- que la estrategia es comprar dólares y guardarlos debajo del colchón por un largo período de tiempo.

El comportamiento anterior subyace en el hecho de cubrirse de la histórica inestabilidad de las economías del continente, dominadas por constantes procesos devaluatorios y de alta inflación. Aunque vale la pena destacar que estos dos eventos han dejado de ser cosa común en los países de América Latina durante la última década, a excepción de Argentina y Venezuela.

También estamos muy habituados a escuchar historias cercanas de familiares que encuentran entre las pertenencias de un pariente que acaba de fallecer certificados de bonos de empresas o de países que pueden tener un gran valor, o tratarse de una reliquia a conservar.

En ambos casos, radica un punto de contacto con el portafolio de la lata de café, lo que deja abierta la puerta para pensar que todos los inversores, a nivel global, comparten, con ciertos matices, una misma forma de actuar.

¿Es posible amoldar esta teoría a la realidad?

Está claro que la coyuntura actual es muy distinta a la que se vivía 50 años atrás. Sin embargo, también es notorio que los mercados y los precios de los activos financieros tienden a repetir ciertos patrones de comportamiento.

La gran diferencia de estos tiempos es la velocidad del flujo de información y la rapidez con que los participantes del mercado reciben las noticias mundiales. Estamos hablando de la globalización, ni más ni menos.

Ante este contexto, creo que es posible pararse a mitad de camino. Lo que intento decir es que una porción considerable de nuestra cartera puede administrarse bajo la teoría del portafolio de la lata de café y la otra parte administrarse más activamente, al compás de la marcha de los acontecimientos.

Existen ejemplos concretos de la realidad en estos últimos años que avalan la teoría de Robert Kirby: la acción de Amazon subió 619% en los últimos 9 años, la de Google avanzó 646% y la de Apple un 2.796%.

Usted, ¿qué acciones elegiría para guardar en la lata de café durante los próximos 10 años? En InversorGlobal podemos ayudarlo con nuestro reporte de recomendaciones Crisis & Oportunidad.

Un saludo.

Diego.

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  1. Leonardo Mendez
  2. Leonardo Mendez

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