Cuando el clima determina el momento de invertir

Según un estudio publicado por la compañía de seguros Swiss Re, las catástrofes naturales y provocadas por el hombre costaron en 2012 USD 186.000 millones. Mientras tanto, las aseguradoras tendrán que pagar un total de USD 77.000 millones, transformando al año pasado en el tercero más caro en la historia de la industria de seguros.

De los 10 sucesos más costosos del año, 9 tuvieron lugar en Estados Unidos.

No obstante, una cifra que ya parece abultada es menor a la registrada en 2011, año que fue protagonizado por sismos y el tsunami que afectó las costas de Japón. Durante ese ejercicio las aseguradoras pagaron un total de USD 126.000 millones, según el mismo estudio.

DECIDIENDO DÓNDE INVERTIR

Para muchos inversores que recién comienzan su camino en los mercados financieros, una de las decisiones más relevantes es escoger en qué instrumentos invertirán y a qué sectores dirigirán sus esfuerzos. Respecto a los instrumentos de inversión, el abanico incluye bonos, acciones, derivados, fondos mutuos, fondos de inversión, divisas, commodities y más.

En cambio, al hablar de sectores, éstos podrían organizarse en función de las industrias, como la tecnología, farmacéutica, banca, minería, el retail y otros, y también las compañías de seguros.

No obstante, para poder escoger en qué tipo de empresas invertir, es necesario conocer algunas variables como balances y estados de resultados de las empresas elegidas, aspectos fundamentales y coyunturales que afectan a las industrias señaladas, comportamiento histórico de las acciones de tales compañías y el desempeño de las economías y las industrias donde éstas se desempeñen.

Y es en este ámbito donde se relacionan, y aunque no lo parezca a primera vista, la industria de seguros con el comportamiento climatológico del planeta. Por ejemplo, este tipo de industria gana si en el planeta no se registran grandes catástrofes. Es en ése momento donde si una persona poseía títulos en esta industria, sus arcas se verán favorecidas. Por el contrario, en años agitados como 2011 y 2012, marcados por terremotos, huracanes, erupciones volcánicas y maremotos, la industria de seguros no parecía ser la más conveniente para proteger sus activos.

Por lo mismo, y para no parecer que el análisis sólo se enfoca a la industria de seguros, un escenario similar experimentó la banca estadounidense hace unos años, y actualmente lo vive la banca europea. En este caso la catástrofe fue provocada por la acción humana: la irresponsabilidad del sector para prestar dinero barato a un grupo de la población que posteriormente no podría pagar. Si en ese caso, una persona tenía acciones bancarias, de seguro no logró conciliar el sueño por varios meses.

Entonces, para determinar a qué sectores o compañías destinará sus activos, debe tener presente todos los factores que antes se mencionó y estudiarlos constantemente. Conocer su evolución y comportamiento en periodos largos y cortos, por ejemplo los últimos 5 y 50 años. De no hacerlo, tal vez un mal clima podría hacer algo más que sólo aguarle la fiesta.

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