Cristina se deprime y Moreno toma el poder

Federico Tessore

Reportando desde Buenos Aires, Argentina

El enorme desafío de expandir InversorGlobal al resto del mundo de habla hispana me tuvo distanciado de la Argentina durante los últimos dos meses. Si bien se trata de un alejamiento en forma física por supuesto, -ya que el mundo online nos permite estar más “presentes” que nunca en un lugar sin siquiera estar- estuve alejado al fin.

Por ello, el aterrizaje en la Argentina actual “no fue fácil”. Unos días atrás, cuando tomé el diario matutino recién aterrizado en Ezeiza, una “impactante” noticia monopolizaba los títulos económicos de los diarios. El secretario de Comercio, Guillermo Moreno, anunciaba que iba a crear una nueva tarjeta de crédito estatal que iba a ser promovida como de uso exclusivo en todos los comercios del país.

El diario El Cronista describía la noticia de la siguiente manera:

      El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, quiere que los supermercados acepten sólo una tarjeta de crédito oficial, tanto en las grandes cadenas como en los comercios chinos, informa el Diario La Nación.

      Sería de uso excluyente: cuando un comercio la adopte, no podrá operar con otras tarjetas, incluidas las de mayor circulación en el mercado, emitidas por los principales bancos, explicaron asistentes al encuentro consultados por el medio.

      De aplicarse, la medida afectará a diversos sectores, entre ellos, los clientes: en el país hay 17,8 millones de titulares de tarjetas con 27 millones de plásticos asignados, según el Banco Central.

      Moreno también anticipó la continuidad del congelamiento de precios. “Puede seguir un mes, dos meses, hasta octubre”, resumió frente a un auditorio silencioso.


No se puede analizar mucho una medida de esas características. Lo único que le puedo aportar es proponerle que se imagine qué pasaría si Moreno generalizara esta política a todos los mercados.

Por ejemplo, ¿qué pasaría si a partir de este momento Moreno lanza una cadena de restaurantes estatales que serán los únicos permitidos para brindar comida a los argentinos? Moreno mismo determinaría el menú, las bebidas que se pueden tomar, los tamaños de los platos. Podría tomar medidas arbitrarias, como por ejemplo determinar que nunca se pueden pedir dos postres por comensal. O que el sushi está prohibido porque no le caen bien los japoneses…

¿A usted le parece que esta historia es de ciencia ficción? Bueno, qué me diría si le digo que eso hoy ya está sucediendo en la Argentina. ¿Me acusaría de loco?

Deme unos segundos para explicarle por qué me parece que hoy esto ya está ocurriendo: Moreno ya está determinando cómo comen los argentinos.

Durante los últimos dos meses de vivir en Estados Unidos visité en varias oportunidades los supermercados y almacenes para hacer las compras domésticas. Le confieso que, acostumbrado a la oferta limitada de productos que hay hoy en la Argentina, al principio me “molestó” la gran variedad que existe en las góndolas de países como Estados Unidos.

Le pongo un ejemplo concreto. Me encantan los quesos. En un supermercado en Estados Unidos me puedo pasar varios minutos eligiendo entre las miles de alternativas de quesos que existen. Lo mismo pasa con las cervezas, la oferta es interminable, para todos los gustos y paladares. Uno puede elegir cervezas de todo el mundo.

El último fin de semana pasé por un supermercado local y el panorama fue peor que dos meses atrás. Quesos casi no había. Para peor, las pocas alternativas que había eran de poca calidad y muy costosas. Algunas con precios que implicaban el doble que propuestas similares en el exterior. Y eso que tomo el dólar paralelo para el cálculo…

Cervezas había sólo nacionales. Las góndolas que varios meses atrás estaban pobladas de ofertas de cervezas de todo el mundo, hoy estaban monopolizadas por tres marcas locales más o menos iguales.

Ahora le hago la misma pregunta nuevamente, ¿está seguro de que Moreno no está decidiendo lo que podemos comer los argentinos? Yo no tanto…

Está bien, se preguntará, ¿qué hacemos hablando de quesos y cervezas en unnewsletter semanal de inversiones? Bueno, las pasiones a veces se pelean entre ellas.

Pero vayamos al tema de las inversiones. 

No sé quién -tal vez no sea Moreno, o no sé si él es parte responsable junto a otros miembros de su “equipo”-, pero los Gobernantes de turno también nos están obligando a elegir invertir nuestros ahorros en unas pocas y muy malas alternativas de inversión perdedoras.

Hasta hace poco teníamos los devaluados pesos y los perdedores plazos fijos que no llegan ni cerca a la inflación, como algunas de las pocas alternativas. Esto, porque el Gobierno se encargó de destruir la inversión inmobiliaria un año atrás.

O si no, podemos elegir entre el repertorio de bonos argentinos que están coqueteando con el default nuevamente. Y ahora nos ofrecen otra alternativa. Una alternativa “patriótica”: prestarle dinero a una empresa robada, YPF.

Nos ofrecen elegir una opción que ningún inversor del mundo quiso elegir. “Para los argentinos lo peor”, sería el lema imperante en el Gobierno actual…

Resumamos: Moreno y su pandilla eligen cómo comemos, eligen cómo podemos invertir nuestro dinero y ahora quieren elegir cómo pagamos nuestras compras o cómo los comercios pueden cobrar sus ventas.

Lo que me pregunto ante este escenario es: ¿dónde para esto? ¿Dónde se detiene el atropello a nuestra libertad?

La verdad que no lo tengo muy claro…

Pero sí podemos tomarnos el trabajo de “imaginar” dónde puede parar este avasallamiento sobre nuestra libertad y en este ejercicio de imaginación, le planteo el siguiente escenario.

Supongamos que nuestra presidente, Cristina Fernández de Kirchner, entra en un pozo depresivo luego de la muerte de su amigo, el ex presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Y como consecuencia de esta depresión le “cede” el poder práctico del Gobierno a su fiel colaborador, Guillermo Moreno. Y Moreno, con el “poder total delegado”, extrema sus políticas socialistas de congelamiento de precios e intervención en la actividad privada.

¿Estaríamos muy lejos de convertirnos en una nueva “Cuba”?

Me imagino que no tanto. Y cuando digo una nueva Cuba me refiero a un país donde no hay opciones para elegir; donde la tecnología no llega, el desarrollo no desembarca; donde va a tener una sola marca de auto para elegir, con tecnología anticuada y obsoleta; donde las heladeras y los electrodomésticos se van a reciclar hasta el cansancio.

Donde usted no va a poder desarrollar su actividad predilecta como corresponde. Por ejemplo, si le gusta invertir, sólo va a hacerlo en las alternativas que los Gobernantes elijan. Ninguna más. Si le gusta el ciclismo, sólo podrá comprar bicicletas viejas y con diseños obsoletos.

Si le gustan los libros, sólo va a poder entrar libros por contrabando. Y así, trasládelo a su vida personal. Estoy hablando de una vida cerrada, mediocre y conformista, donde probar nuevas cosas es una mala palabra; donde tener relación con el mundo, ser curioso, es mal visto y desalentado o directamente prohibido.

De nuevo, varias de estas cosas, que parecen una locura, ya están pasando hoy en nuestro país. Le doy un sólo ejemplo más. 

¿Cuál es el teléfono más sofisticado y a su vez más popular del mundo?

Si, acertó. El iPhone es el ce

lular que todos quieren en el mundo desarrollado. Las herramientas que brinda son asombrosas, a todo nivel: para sacar fotos de sus hijos, para filmar videos, para trabajar, para escribir e-mails, para hacer películas, lo que se imagine. Combina el diseño y la calidad, y los consumidores del mundo “mueren” por tener uno.

En la Argentina no se vende el iPhone. No dejan que entre. Por ello, lo primero que hacen muchos argentinos cuando visitan Estados Unidos es tratar de conseguir uno e intentar pasarlo sin ser descubierto en la aduana. ¡Por favor, qué locura!

Gracias a esto, en la Argentina hoy se venden los peores teléfonos del mundo. Y además, nuevamente, a un precio que duplica el de aparatos similares en el exterior.

Ah, ¿usted está contento con su Blackberry? Bueno, lamento decirle que ese smartphone a nivel mundial hoy casi no se usa. Se usan iPhones y teléfonos con características similares.

Los Blackberry quedaron obsoletos en comparación con los teléfonos inteligentes que ofrecen otras marcas como Apple. Los argentinos sólo pueden acceder a los peores celulares del mundo, al precio más caro. Es cuestión de tiempo para que esta situación se generalice al resto de su vida.

Para cerrar esta nota, le pido encarecidamente dos favores:

1 – Si me va a mandar un e-mail insultándome porque yo soy un “privilegiado que viajo por el mundo”, intentando hacer crecer su empresa que creó en el “cuarto del fondo de un departamento de un ambiente” que alquilaba en el microcentro porteño diez años atrás… y que no entiendo nada lo que tienen que pasar los pobres de nuestro país que no les alcanza ni para comer. Por favor, no lo haga. Reflexione unos minutos antes de enviarlo.

A mí me interesa tener un país próspero, justo y en el cual no exista una sola persona que tenga que pasar necesidades tanto como a usted. Sólo le estoy proponiendo que deje de defender el sistema que no para de producir miseria en nuestro país desde hace más de 80 años…

Sólo le estoy proponiendo que se tome la licencia de pensar si el problema no es justamente el Estado, ese Estado que tantos argentinos defienden, confían y peor aún, dependen. Estoy hablando de los funcionarios, los políticos, de cualquier signo, que nos dicen qué podemos y qué no podemos hacer. Y mientras se “divierten” tomando estas decisiones, se enriquecen apropiándose de nuestro dinero.

Tampoco me diga que estoy defendiendo la década de 1990, a Menem, su Ferrari o su “pizza y champagne”. Porque de esto tampoco estoy hablando. 

O usted piensa que hay alguna diferencia entre el modelo “menemista” y el modelo “kirchnerista”. El primero pagó su fiesta con un enorme déficit fiscal, financiado con deuda externa en dólares.

Y el segundo modelo está pagando su fiesta también con un enorme déficit fiscal, pero esta vez financiado con emisión. Y no tenga duda de que ambos van a terminar igual.

Sí, tal vez hay diferencias de estilos. A algunos les gustará más el estilo del primero, a otros el del segundo, pero en el fondo es lo mismo.

Sólo estoy defendiendo la libertad de las personas para esforzarse, para crear, para innovar, para superarse. En definitiva, para abrirse y para conquistar este mundo que no deja de darnos oportunidades, una tras otra. Oportunidades que parece que no nos cansamos de desaprovechar.

2 – Si me va a escribir un e-mail insultándome porque no estoy hablando de inversiones en este newsletter semanal, que está dedicado a las “inversiones personales”. Por favor, no lo haga. 

¿A usted le parece que se puede invertir en un país que está pasando por las cosas que está pasando la Argentina hoy?

¿Realmente está dispuesto a arriesgar su dinero y el de su familia, aquél que puede estar dedicado a pagar la educación de lo que usted más quiere y valora en este mundo? La educación de sus hijos o nietos por ejemplo. O aquel dinero que está destinado a cumplir algunos de sus proyectos más personales y añorados. Por ejemplo, la compra de su casa o el sueño de dejar de trabajar y dedicarle su tiempo a la actividad que realmente lo apasiona. 

Si la respuesta es sí, muy bien, está en todo su derecho de cancelar la suscripción a este newsletter semanal en el enlace que está abajo de todo en este correo. No gaste su valioso tiempo en leer opiniones que están tan distantes de la suya.

Pero si su respuesta es no, si realmente considera mi punto de vista, mi forma de ver las cosas -aunque no esté completamente de acuerdo- sólo le estoy diciendo que considere mis opiniones. Éstas le pueden ayudar a cuestionarse sus propios pensamientos y puntos de vista.

Si esto es así, le propongo que sigamos recorriendo este camino juntos, este apasionante camino de defender nuestro futuro financiero y el de nuestros seres queridos contra viento y marea; sin miedo a decir lo que pensamos, y más importante aún, sin miedo a hacer lo que pensamos. Caiga quien caiga, luchando contra quien tengamos que luchar.

Ya habrá momento de hablar de inversiones…

Le deseo una excelente semana de reflexiones…

Federico Tessore.
Para InversorGlobal Argentina.

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