Ahora vienen por sus depósitos en el banco

“¿Puede, por ley, añadir un centavo a la riqueza del país?” preguntó Richard Cobden, estadista inglés, a la Cámara de los Comunes el 27 de febrero de 1846.

Los argentinos lo creen así. Lo mismo ocurre con los europeos. Y por supuesto, con los estadounidenses.

Pero primero vamos a continuar con los comentarios de Cobden: “Usted puede, por ley, en una noche, destruir los frutos y todo lo que se ha acumulado tras un siglo de trabajo, pero le propongo el desafío de que muestre cómo, por ley de esta Cámara, puede añadir un centavo a la riqueza del país”.

Dos noticias nos recuerdan lo vanos y traicioneros que pueden ser los políticos.

En primer lugar, proveniente de la prensa argentina, viene una nota con el siguiente titular: “Gobierno de Kirchner reforzará los controles de capital”.

Oh no. Ya es un dolor de cabeza tratar de mantener las luces encendidas al sur del río de la Plata. Si usted ingresa dinero al país de forma oficial, le darán una paliza. Oficialmente, el tipo de cambio es menor a seis pesos por dólar. Pero las personas en la calle se acercarán a usted y le ofrecerán ocho pesos por dólar, y más.

En Salta, por ejemplo, usted detiene su auto frente a un banco en la esquina de la plaza principal. Invita a uno de los muchos “arbolitos” a que se acerque. Usted no sale del coche.

– “¿Cuánto quiere?”, pregunta.

– “Quiero cambiar $ 1.000”, responde usted.

– “Se los voy a dar a ocho”.

– “No, gracias”, dice usted, mientras le pide que se vaya.

– “Está bien, $ 8,10”.

– “Bien… trato hecho”.


Usted cuenta su dinero y sigue su camino. No tiene que hacer filas. No necesita mostrar una identificación con fotografía. Cash and carry. Sorprendentemente eficaz. Mientras permanezca en el mercado negro, puede gastar su dinero, no hay problema.

Pero trate de hacer negocios de una manera un poco legal y pronto se verá dentro de una trampa. El Gobierno se está quedando sin dólares y trata de forzarlo a que usted renuncie a los que tiene por un precio menor al de la tasa de mercado.

Desde ya estos controles han sacado muchos productos importados fuera del mercado y ahora, con controles más estrictos que están por venir, va a ser aún más difícil.

Pero, ¿qué se puede esperar de la Argentina? ¿Hay algún pie en el sistema bancario en ese país al que no le falte al menos un par de dedos? Entrégueles una política muy estúpida, y ellos apuntarán a sus propios pies.

Europa es un asunto diferente o al menos eso creíamos. Más sofisticado, más sutil, más cuidadoso, dirigido por los banqueros alemanes con los recuerdos que se remontan hasta la debacle de Weimar de los años 20.

Pero he aquí hay otra historia. Europa está pensando en imponer las mismas políticas de control de capital que están haciendo cojear a la economía argentina.

Así lo relata la agencia de noticias Reuters:

      Funcionarios de finanzas de la Eurozona reconocieron estar “en un lío” con Chipre, durante una conferencia telefónica el miércoles 20 de marzo, y discutieron la imposición de controles de capital para aislar a la región de un posible colapso de la economía chipriota.

      En las notas detalladas de la conferencia telefónica, a las que Reuters tuvo acceso, un funcionario describió que los ánimos estaban crispados, lo que hacía difícil llegar a soluciones racionales, y se refirió a una charla abierta en relación a una salida de Chipre de la zona euro.

      “Algunas leyes adicionales deben ser aprobadas. En general, nos encontramos en una situación muy difícil”, dijo el funcionario, de acuerdo con las notas. “(Estamos) tratando de hacer todo dentro de lo que se puede para limitar los flujos no autorizados”.


Esperamos que usted esté prestando atención, querido lector. Los líderes de la zona euro están hablando de aprobar leyes para detener las salidas de flujos “no autorizados”. En otras palabras, van a hacer que sea ilegal que usted ponga su dinero donde quiera y necesitará el permiso de ellos para moverlo. Quieren que esté justo donde puedan tomarlo, si lo necesitan.

Ellos piensan que pueden aprobar leyes y entregar más para añadir un centavo a la riqueza de la nación, o al menos a parte de ella. Y no pasará mucho tiempo antes de que los estadounidenses se unan. Ya están robando a los ahorristas con tasas de interés muy bajas y el país ya ha aprobado leyes para que sea difícil mantener los fondos en cuentas bancarias en el extranjero. A medida que sus problemas financieros aumenten, el Gobierno apretará más los tornillos, así como hacen los europeos y los argentinos.

Un saludo,

Bill Bonner.

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